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Los niños de 1º de Básica se adaptan al aula de clase

La auxiliar pedagógica Jessica Méndez supervisa a los niños del Isaac Newton. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

¿Qué es cartuchera?, ¿cuáles son los marcadores y cuáles las pinturas? Fueron preguntas que se hicieron los niños de primero de básica en uno de sus primeros días en el aula de clase.

Lo cuenta la maestra Blanca Padilla, coordinadora de preescolar del plantel particular Isaac Newton. También pedían ayuda para ponerse el suéter o usar implementos escolares dentro del aula.

En el Newton hay 65 niños en primero de básica. De ellos, 40 asisten presencialmente. En uno de los cuatro salones de ese nivel, Martina pide ayuda a la auxiliar pedagógica Jessica Méndez para introducir el sorbete en un envase de jugo en el momento de ‘lunch’.

Victoria, otra alumna, le muestra a la docente que ella pudo hacerlo sola. Tras un mes de haber iniciado el año escolar en Sierra y Amazonía, los niños ganan independencia, dice la maestra Jenny Escobar.

Algo similar atraviesa el docente Juan Armas con sus alumnos de primero del EMDI School. Al principio, cuenta, no se ubicaban en el tiempo o el espacio. “En la virtualidad no tenían necesidad de explorar y gestionar la solución de necesidades básicas, como tomar algo que necesiten. En casa está todo resuelto, los padres les pasan las cosas”.

De 23 niños de primero, a las aulas del EMDI asisten 17. Al igual que en otros planteles, en ellos se identificaron estas dificultades con la presencialidad, pero el trabajo de adaptación es con ambas modalidades.

Antes de arrancar con el proceso formativo que corresponde al primero de básica, las instituciones educativas cumplen con este período de adaptación. En las particulares lo están finalizando y en las fiscales de Quito están por comenzar con los niños que asistirán de modo presencial.

El docente Armas optó por alternar espacios para nuevos aprendizajes, con otros para la nivelación de los niños. Antes de la pandemia, señala, la adaptación duraba entre cinco y seis semanas. “Esta vez, seguramente tendremos que aplicarla a lo largo del año”.

Los docentes particulares explican que, normalmente, en el nivel inicial los niños desarrollan hábitos, como la selección autónoma de materiales o la gestión de problemas. Pero al haberlo vivido de modo virtual, rodeados de la familia, perdieron autonomía.

Durante los dos períodos escolares anteriores (2019-2020 y 2020-2021), más de 270 000 niños cursaron el nivel inicial solo en modalidad virtual.

En el ciclo actual hay 264 617 alumnos en primero de básica y el 13% de ellos es parte del retorno progresivo a clases presenciales.

Esto hace que para los niños de 5 años sea como su primer año en la escolaridad, explica la psicopedagoga Cristina Tapia. Por ello, señala que es importante trabajar en la adaptación desde el primer día, ya que los niños necesitan saber cómo es ir a la escuela y socializar con sus pares.

Para la adaptación emocional, Tapia sugiere que se propicien ambientes amigables para los niños, en entornos divertidos. Y en la parte pedagógica recomienda hacer un diagnóstico para madurar algunas funciones con debilidad.

Es normal, señala, que como consecuencia de no conocer el ambiente escolar, los niños presenten episodios de llanto o agresividad. “No se encuentran en un lugar que para ellos es seguro. Es desconocido y eso genera signos de alarma”.

El miedo fue común en el ISM International. Durante la adaptación trabajaron en ello con niños y padres, señala la maestra Iveth Granizo. “Buscamos que sepan que están en un lugar seguro y que conocerán a personas nuevas”.

La metodología de enseñar a través del juego ha sido clave para esta docente y sus colegas de primero de básica. Usan canciones, títeres, se disfrazan y crean un ambiente propicio para dar seguridad a los niños.

Sylvia Guevara nota la diferencia desde que su hija Catherine asiste a clases presenciales. Cuenta que al no convivir con otros niños, al principio no sabía cómo relacionarse. “Ahora llega contenta de la escuela”. La niña es una de los 117 de primero del ISM. De ellos, 97 van a las aulas.

Si bien Catherine recibía ayuda en casa, Sylvia señala que en la modalidad virtual su pequeña no finalizaba las actividades. “Yo le decía que dejara ahí porque ella se frustraba, pero ahora sabe manejar sus tiempos para hacer todo”.

El período de adaptación se encuentra establecido en los lineamientos para el inicio de actividades del inicial (3 y 4 años) y primero de básica, en el régimen Sierra-Amazonía.

En el documento consta que el primer contacto del docente con las familias y niños es fundamental, ya que permitirá crear un ambiente de confianza y seguridad. Esto despertará en los niños la motivación por descubrir, investigar, experimentar y aprender.

Para ese período se sugiere que los docentes planifiquen actividades lúdicas, creativas, significativas y que motiven a los niños y a sus familias.

Paulina Polanco dice que esa metodología ayuda a su hijo Mateo, de 5 años, a adaptarse a la escolaridad y desenvolverse.

Durante casi dos años, cuenta, permaneció en casa con sus hermanos de 15 y 18 años. “Cada uno pasaba en su cuarto”. La madre dice que Mateo era muy introvertido y no se concentraba en clases virtuales.

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