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Neisi Dajomes removió estereotipos sobre lo que pueden hacer las mujeres

Neisi Dajomes levantó 263 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto: Comité Olímpico Ecuatoriano

Las redes sociales se llenaron de frases pidiendo que nadie diga nunca más: ‘eso no es para las niñas’. En los Juegos Olímpicos de Tokio, Neisi Dajomes levantó 263 kilogramos (118 en el llamado arranque y 145 en el envión, dos movimientos separados), que equivalen más o menos a haber sostenido con sus brazos en el aire a hombres con bastante sobrepeso, explica Walter Llerena, quien fuera su entrenador.

“Ella levantó el doble de su peso. Y más que nada provocó un levantón anímico en el país, sacó ese espíritu de sentirnos orgullosos de ser ecuatorianos; muchos hombres hemos llorado viendo lo que logró y socialmente también ha sacudido algo, motiva un montón y hace pensar en por qué solo se cree que el fútbol puede dar alegrías al Ecuador”, comentó Llerena, este lunes 2 de agosto del 2021. Él recordó que en su infancia y adolescencia, Neisi ya era, “mucho mejor que los varones; entonces ellos estaban sorprendidos de encontrarse con una muchacha que siempre les ganaba. Y venció al estereotipo de que la halterofilia era un deporte de hombres; también a los comentarios de que mejor deje las pesas porque se volvería fea”.

El fin de semana, Sara Gómez, educomunicadora, hizo una llamado a través de Twitter: “Si hoy celebras el #OroOlímpico de #NeisiDajomes no digas que las mujeres somos el sexo débil o que somos hormonales; no le digas a una niña que no puede hacer, decir o usar algo porque es de niños. Los colores, los deportes y las profesiones son para [email protected]”.

Florinella Muñoz, ingeniera química, investigadora y académica, es la rectora de la Escuela Politécnica Nacional. Consultada comenta: “Neisi y Tamara (Salazar), quienes ganaron oro y plata en los Olímpicos, nos han probado que las mujeres somos mucho más fuertes. Simbólicamente demostraron algo que ya se sabía. No es verdad que los hombres son más fuertes. Las mujeres hemos llevado y seguimos llevando los mayores pesos en esta sociedad; más responsabilidades en las familias están en los hombros de mujeres y no de varones. Este triunfo de Neisi y Tamara tiene toda esa carga simbólica”.

Para la rectora Muñoz, los deportistas olímpicos han logrado que los ecuatorianos sientan orgullo de serlo; hay un sentido de identidad marcado otra vez. “Históricamente nunca habíamos visto un triunfo tan relevante conseguido por mujeres. Ojalá sirva para generar espacios más igualitarios a todo nivel; para que todo talento brille y llegue lejos; que tengan oportunidades. Las mujeres jugamos un rol importante en diversos ámbitos, hay que trabajar en el tema educativo, lograr que la sociedad no se resista a otro tipo de liderazgo; no uno autoritario. Hay un camino largo por recorrer”.

La socióloga María Paula Granda está convencida de que triunfos como el de Neisi son fundamentales para cambiar prejuicios, ideas equivocadas, que hemos internalizado, señala, por años. “Nos dicen que las mujeres no podemos dedicarnos a cierto deporte, que no somos suficientemente fuertes; que mejor nos concentremos a otras áreas porque somos muy delicadas. Es tan importante valorar este triunfo de la pesista y transmitir a niñas y niños del país que las mujeres estamos totalmente capacitadas para desenvolvernos en todas las áreas. No solo hay que hablar con las niñas sobre esto, también con los niños. Creo que estas deportistas estarán gustosas de dar charlas de motivación en escuelas. Hay que preparar a profesores de educación física”.

Para Granda no se debe permitir que se menosprecie en redes sociales ni en ningún espacio las luchas del feminismo. En Twitter se lee a quienes dicen que la actuación de las deportistas es verdadero feminismo y no el de quienes hacen alboroto, en manifestaciones. “Usar esos importantes triunfos para deslegitimar la lucha de las mujeres no es correcto. Neisi y Tamara están ahí porque tuvieron precursoras, que han ido peleando por espacios. Recordemos que a ellas les decían que no sigan esa disciplina porque les hará verse masculinas, antes no podrían haber competido; todo eso es resultado de conquistas de años, en defensa de derechos humanos y en contra de desigualdades”.

Pepita Machado, en Twitter, escribió: “Hoy el rostro de Ecuador es mujer, es negra, es amazónica y es descendiente de personas esclavizadas y en situación de refugio. Que su fortaleza nos inspire y los obstáculos que tuvo que sortear nos indignen como país para eliminarlos. ¡Gracias Neisi!”.

Rocío Rosero, de la Coalición Nacional de Mujeres, opina: “esas pesistas maravillosas nos han mostrado todo sobre la fuerza, dignidad, potencia y disciplina. Además han roto esquemas patriarcales. Estamos enfrentando en las redes sociales antifeminismo. Hay que recordarle al presidente Guillermo Lasso el compromiso que firmó con nosotras el 8 de marzo”.

La abogada Silvia Buendía, activista por derechos de mujeres y población Lgbtiq, cree que lo sucedido en Tokio debe pasar de la anécdota de que padres hablen del triunfo con sus hijas. “Qué importante ha sido que Neisi haya elevado su voz para contarnos que a ella, que trae una medalla olímpica para Ecuador, le dijeron que no podía hacerlo, que eso no era para mujeres, que era un deporte de hombres”.

Sin temor a ser criticada, Buendía llama a la reflexión. Sin quitarle todo mérito al ciclista Richard Carapaz, recuerda que esas dos chicas, Neisi Dajomes y Tamara Salazar, que lograron oro y plata, tuvieron que vencer muchos más obstáculos por ser mujeres, por el sexismo.

“No solo en el deporte, en toda área profesional, a las mujeres nos dicen ‘déjalo, eso es cosa de hombres, lo hacen mejor los hombres; cuida a tu familia, quédate en tu casa'”.

Buendía asegura, “no es por casualidad ni por generación espontánea que en estos años surjan las escritores famosas de Guayaquil, las científicas ecuatorianas que dan de qué hablar, la ajedrecista quiteña (Carla Heredia). Estas pesistas son parte de una ola femenina que destaca. No pasó por coincidencia. Es gracias al movimiento de mujeres de los años noventa que ha conseguido tanto”.

En esa época yo empecé, recuerda Silvia Buendía, a estudiar derecho en la Universidad Católica de Guayaquil. Y entonces, el Código Civil establecía que en el contrato matrimonial, el hombre tenía derechos diferentes a los de la mujer. El hombre no estaba obligado a obedecer, la mujer sí. El hombre debía protegerla, la mujer no debía protegerlo. Cuando se dio la reforma había juristas en su universidad, apunta, que pensaban que se desnaturalizaba la figura porque “el hombre debe administrar bienes conyugales. En esos años, la violencia en contra de las mujeres no era ni contravención; si estaban casados, ella no podía demandar por una violación o por golpes. Hubo una lucha hasta conseguir avances, que hoy nos parecen tan naturales”, afirma y no olvida que a las alumnas les decían que para qué van a la universidad a conseguir marido, a ocupar espacios que eran para hombres.

Por eso, Buendía sostiene que “Carapaz es un ídolo, nadie puede negarlo. Pero no tuvo que pasar por lo mismo que Neisi y Tamara, que además de mujeres son negras, amazónicas, hijas de migrantes; pobres como él, claro”.

Walter Llerena, quien fue entrenador de Neisi, lo acepta. Y responde: “claro, es más duro para las mujeres que para los hombres alcanzar triunfos como el de Neisi. Ella y Tamara son mujeres, son afroecuatorianas, son ahora una inspiración para niñas y niños, pero para lograrlo rompieron el estereotipo de que ese deporte que eligieron era de hombres. Cuántas veces escucharon que practicar ese deporte les haría ver más masculinas, tantos prejuicios, incluso dentro de sus familias. Lo que han hecho ahora esas dos mujeres en lo deportivo sí puede incidir en un cambio en la mentalidad de la sociedad. Ojalá se comprenda, desde los padres de familia, que a veces limitan a sus hijas”.

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