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Monigotes de políticos, futbolistas y héroes arderán en año viejo en Ecuador

familias o grupos de vecinos arman tarimas o casuchas donde alojan a los monigotes en sus últimas horas.

familias o grupos de vecinos arman tarimas o casuchas donde alojan a los monigotes en sus últimas horas.

Familias o grupos de vecinos arman tarimas o casuchas donde alojan a los monigotes en sus últimas horas de 2016. Fot

Monigotes de políticos, futbolista, héroes de la pantalla  arderán en el fuego durante la tradicional celebración de año viejo en Ecuador, donde sus habitantes alistan una fogosa despedida de 2016.

Elaborados con serrín o papel, los monigotes o años viejos han salido a las calles para mostrarse al público. “La exjueza tiene bastante demanda y también el presidente”, dijo a EFE una vendedora de muñecos, que los exhibe en la avenida América, en el centro de Quito.

Asimismo, se observan monigotes de candidatos presidenciales como el exbanquero Guillermo Lasso, un postulante de que pretende suceder a Rafael Correa en los comicios del próximo 19 de febrero de 2017.

Además se pueden observar muñecos de personajes de la televisión y el cine, como de las caricaturas de Bob Esponja, los héroes de Marvel y las Tortugas Ninja, entre otros.

También la imagen del presidente electo de Estado Unidos, Donald Trump, forma parte de la pléyade de monigotes que se exhiben en estos días en las calles de las principales ciudades ecuatorianas.

A la par de los muñecos, se venden también caretas para que las personas los usen en los recorridos por las calles en las horas previas a la Nochevieja.

Y es que en las calles, familias o grupos de vecinos arman tarimas o casuchas donde alojan a los monigotes en sus últimas horas. Los muñecos suelen estar custodiados por ‘viudas’ o jóvenes que se travisten en la noche del 31 de diciembre para pedir dinero en caridad para el funeral del moribundo.

La fiesta generalizada concluye con la quema de los monigotes, a las doce de la noche del 31 de diciembre, una antigua costumbre con la que los ecuatorianos se desprenden de los ratos amargos del año que termina y hacen sus votos para recibir al que viene.

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