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El legado de Jaime Roldós, a 40 años de su muerte

León Roldós ( izquierda), hermano del presidente, fue designado vicepresidente pocos días después. Osvaldo Hurtado Larrea lleva el féretro de Jaime Roldós. Foto: Archivo/EL COMERCIO

Se agolpan los recuerdos. Millones de ecuatorianos mirábamos por la televisión un partido de fútbol entre las selecciones de Ecuador y Chile. La noticia heló la sangre. El avión en el que viajaban el presidente Jaime Roldós, su esposa Martha Bucaram y su comitiva se había estrellado en el cerro Huayrapungo, en la provincia de Loja.

Esa noche Osvaldo Hurtado asumió el poder en un ambiente de honda consternación y desconcierto.
La mañana del domingo 24 de mayo de 1981, Roldós condecoró a los héroes del Cenepa. Pronunció un discurso, considerado su testamento político, en medio de la silbatina estudiantil que reaccionaba frente al aumento del precio de los combustibles debido a las angustias de la caja fiscal.

‘Este Ecuador que no lo queremos enredado en lo intrascendente, sino en lo valeroso, luchador, infatigable, forjando un destino de grandeza. El Ecuador heroico que triunfó en Pichincha, el Ecuador de los valerosos de hoy, heroicos luchadores de Paquisha, Machinaza y Mayaicu, inmolados en estas legendarias trincheras. El Ecuador heroico de la Cordillera del Cóndor. El Ecuador eterno y unido en la defensa de su heredad territorial. El Ecuador democrático, capaz de dar lecciones históricas de humanismo, trabajo y libertad. Este Ecuador Amazónico, desde siempre y hasta siempre. ¡Viva la Patria!’.

Así pasó Jaime Roldós a la historia, a sus 40 años. Desde el anonimato a nivel nacional. Dirigente estudiantil, legislador y jefe de Acción Política de CFP. Cuando la dictadura militar estableció que el presidente debía ser hijo de padre y madre ecuatoriano llegó el bloqueo (por segunda vez) a la candidatura de Assad Bucaram.

El líder populista, pragmático como era, nombró a Roldós candidato. Acaso jamás podría haber advertido que el joven político y brillante orador era capaz de derrotar a políticos de trayectoria como Sixto Durán Ballén y Raúl Clemente Huerta. Pero así fue.

Una luminosa mañana de agosto de 1979, la luz de la democracia alumbraba a Quito, escenario de libertades y luchas políticas. Jaime Roldós Aguilera se posesionaba como presidente de la República. Le acompañaba como vicepresidente Osvaldo Hurtado Larrea.

El discurso de posesión de Roldós fue una magistral pieza de oratoria y una declaración de principios.

‘Saber comprender la historia y seguir el mandato de ella ¡cuánto importa! Inmersos en la vorágine de la existencia no atinamos, en las más de las veces, a tener la noción del hoy y la perspectiva del mañana (…)’.

Roldós habló de libertad. Por primera vez en la historia de nuestro país pronunció unas palabras en quichua, toda una verdadera demostración de su espíritu de cultura y respeto. Un humanista en el amplio sentido. Un demócrata. El discurso, que fue bien recibido, trazó las líneas de su doctrina internacional.

Al aludir a la indispensable división de poderes, dejó en claro la responsabilidad de la Cámara de Representantes.

Pugna de poderes

Conforme a la ruptura forzada por el líder de CFP, Assad Bucaram, la alianza con los partidos Conservador y Liberal se concretó. Bucaram fue designado presidente del Poder Legislativo. Julio César Trujillo, artífice del pacto CFP-Democracia Popular Unión Demócrata Cristiana, votó por el líder cefepista, haciendo honor a los acuerdos electorales.

La pugna de poderes se desató temprano. Bucaram quería imponer su impronta y el nuevo presidente tenía su personalidad.

En septiembre, el presidente propuso un salario mínimo vital de 3 000 sucres. La Cámara aprobó la reducción de la jornada laboral a 40 horas el 14 de septiembre y la jubilación de la mujer al cumplir con 300 imposiciones en el Seguro Social. Roldós, por decreto, estableció la jubilación de la mujer con 25 años de trabajo y sin límite de edad. La Cámara aprobó en noviembre un salario de 4 000 sucres, el doble que el existente, para que rigiera desde enero del siguiente año. Al cerrar 1979, la economía había crecido al 5% pero con una inflación de dos dígitos.

El 10 de enero de 1980, Patricio Herman, estudiante del Colegio Mejía, murió durante los disturbios estudiantiles por el alto costo de la vida.

El 25 de febrero de 1980, Osvaldo Hurtado entregó en manos del presidente Roldós, en la Plaza de San Francisco, el Plan Nacional de Desarrollo. Las líneas maestras del sistema democrático, el desarrollo económico y la justicia social. Dicho documento profundizaba los alcances de los 21 puntos programáticos ofrecidos en la campaña presidencial.

El 11 de marzo, la ruptura fue total. El 1 de abril el presidente pidió la facultad de disolver la Cámara por conspiración de Assad Bucaram. Los partidos, las organizaciones laborales, legisladores y personalidades se pronunciaron en contra. Bucaram acusó a Roldós de intentar una dictadura institucionalizada.

La doctrina Roldós

En política internacional, el joven gobierno marcó un hito. Roldós apadrinó la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (Aldhu).

En Riobamba, los presidentes del Pacto Andino suscribieron el 11 de septiembre de 1980 la Carta de Conducta, que ha trascendido en la historia como la Doctrina Roldós.

El documento proclamaba los principios de autodeterminación de los pueblos, la no intervención, los derechos humanos y su defensa, la solución pacífica de las controversias, el desarme subregional y regional, la seguridad económica colectiva, la contribución a la libertad, a la justicia social y a la democracia. Toda una declaración de principios y fundamentos para la vida en comunidad y en paz.

El 17 de diciembre de 1980, el Presidente participó en una reunión para conmemorar el sesquicentenario del fallecimiento del Libertador Simón Bolívar en Santa Marta. Pronunció otra de sus célebres piezas oratorias en México, al arribar para una visita de Estado. Habló de la conjunción de Benito Juárez y Vicente Rocafuerte.

Guerra de Paquisha

El 22 de enero de 1981 se desató la Guerra de Paquisha entre tropas de Ecuador y Perú, en un sector donde por entonces la frontera no estaba delimitada. La gestión del canciller Alfonso Barrera Valverde en la OEA logró un alto el fuego. El conflicto concluyó el 21 de febrero pero destruyó el débil tejido económico y productivo. Llegaron medidas impopulares.

Los precios de los combustibles se elevaron luego de la asfixia económica que causó la guerra de Paquisha. 20 sucres la Súper 92, 15 la extra y 10 la corriente por cada galón. El 25 de marzo el Gobierno anunció un recorte del Presupuesto General del Estado del 4% sin afectar las obras del desarrollo.

El legado de Roldós luego de su trágica desaparición hace 40 años: fue el primer presidente desde el retorno del Ecuador a los gobiernos civiles y el impulsor de un documento que trascendió como la Carta Democrática o la Doctrina Roldós.

 *Con datos de una investigación de Fernando García. Fuente: Diario EL COMERCIO.

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