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Una plaza de Guayaquil se convirtió en camposanto para recordar a 572 víctimas de femicidio

120 nombres de las 572 mujeres que han sido asesinadas desde el 2014 hasta septiembre de este 2018 en crímenes machistas se colocaron en la Plaza San Francisco de Guayaquil. Foto: EL COMERCIO

120 nombres de las 572 mujeres que han sido asesinadas desde el 2014 hasta septiembre de este 2018 en crímenes machistas se colocaron en la Plaza San Francisco de Guayaquil. Foto: EL COMERCIO

Cerca de 120 placas fueron colocadas en la plaza San Francisco este viernes. La Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo calcula que 572 mujeres han sido víctimas de femicidios entre 2014 y septiembre de 2018 en el país. Foto: EL COMERCIO

Pocos se atrevieron a caminar entre esas lápidas de plástico. La plaza San Francisco, en pleno centro de Guayaquil, se convirtió en un camposanto.

Gabriela Manzaba, 15 de octubre de 2018, 41 años. Vanesa Barzola, 7 de julio de 2018, 32 años. Karina Olvera. 25 de junio de 2018, 48 años”. Los nombres resonaban desde un megáfono.

Al pie de la avenida 9 de Octubre y Pedro Carbo se recordó a parte de las 572 mujeres que han sido asesinadas en el país entre 2014 y septiembre de 2018, según un informe de la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo.

Por ellas el lugar se tiñó de morado. El piso fue recubierto por pétalos blancos de flores.

Movimientos sociales de mujeres hicieron este viernes 23 de noviembre de 2018 una toma simbólica de la plaza para conmemorar el Día Internacional de Erradicación de la Violencia de Género, instituido el 25 de noviembre.

“Cada 72 horas nos quitan una mujer. Seis de cada diez mujeres sufren algún tipo de violencia en el país”. La voz a través del megáfono enmudecía a ratos el bullicio del tránsito y atraía a los despreocupados transeúntes.

Tatiana Ortiz, directora del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam), ligó elementos en común entre las víctimas: todas fueron asesinadas en la plenitud de su vida, entre los 19 y 40 años de edad; y aunque denunciaron no hallaron la ayuda oportuna.

“La violencia no es un hecho que debemos ver con indiferencia y con naturalidad. Muchas de ellas habían denunciado que vivían violencia; sin embargo, no recibieron la protección suficiente para su vida”.

En medio de las tumbas de Celeste, Rosa, Josefa, Sofía y Karla, un rótulo recordaba a Fernanda, asesinada por su expareja el 7 de enero de 2017. Se había separado cansada de las agresiones y buscó refugio junto con su hija en casa de su madre.

El hombre llegó esa noche, trepó las paredes, entró por el techo, la persiguió, la golpeó y luego la mató en la calle. “Pido ayuda a los vecinos; nadie me ayuda (…). La puñalada me embiste… Las heridas son profundas como el océano”, narró Mary Pacheco en una adaptación en memoria de Fernanda.

“La violencia no es un problema de la mujer -dice Ortiz-, es un grave problema de la sociedad y tiene un impacto en el desarrollo de las ciudades”.

Este viernes, 23 de noviembre, el Municipio de Guayaquil, Cepam y tres universidades establecieron alianzas para dar atención integral (sicológica, legal, social) a las mujeres que sufren violencia intrafamiliar. Con esta iniciativa esperan abarcar a 1 920 mujeres, jóvenes y niños durante el 2019.

Otra estrategia municipal es el Plan Amiga ya no estás sola, que cumplió un año. Los teléfonos de este programa receptan al menos 45 llamadas diarias de mujeres que sufren violencia. Entre noviembre de 2017 y octubre de 2018, aproximadamente 962 casos recibieron atención gratuita.

Ni machistas ni sumisas’. La frase destacaba en un prendedor en el pecho de Beatriz Bordes. La presidenta de la Fundación María Guare explica que cada año dan apoyo a cerca de 2 500 mujeres que padecen por la violencia física, psicológica y sexual.

“Muchas veces nos desdibujan como si quisiéramos ser más que los hombres. Nuestro de derecho es vivir una vida libre de violencia”, enfatizó.

Entre las lápidas que cubrieron la plaza San Francisco se dio espacio para Marina Menegazzo y María José Coni, las turistas argentinas que fueron asesinadas en un balneario de la costa ecuatoriana en el 2016. Los gritos que evocaron sus nombres se mantuvieron hasta el mediodía.

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