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Docentes adaptan clases a cambios de modalidad

La docente Jacquelin Torres Pincay durante una clase virtual. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

De las pantallas a las aulas y de vuelta a las pantallas. Así se han mantenido estudiantes y docentes con las variaciones en la situación epidemiológica del país. Para los maestros, estos cambios implican adaptar sus planificaciones a la situación del momento. 

Reorganizar horarios para adecuar los contenidos a los cambios de modalidad es solo una parte de esta realidad, señala el docente fiscal Edwin Robles. Lo hace con estrategias tanto para los niños que acuden a las aulas -cuando las condiciones lo permiten- como para los que han preferido no volver. 

En cierta medida, el regreso a la presencialidad les ayudó a determinar las falencias de sus alumnos, dice el profesor. “Estos cambios que se presentan de forma inesperada nos obliga a cambiar nuevamente la planificación, retomar hábitos de conexión y no poder mirar a ciencia cierta cuánto de lo que se proyecta para ellos (los estudiantes) realmente aprenden”. 

El 31% de estudiantes del país han retornado a clases con la aprobación que recibieron sus instituciones, aunque al momento las clases presenciales se encuentran suspendidas en la mayoría de cantones. En el caso de los docentes ha retornado el 72%. 

Con los cambios a causa de la pandemia se requiere, ante todo, que los docentes se centren en el bienestar emocional de sus estudiantes, señala Claudia Tobar, directora del Instituto de Enseñanza y Aprendizaje (IDEA), de la Universidad San Francisco. 

“Si los docentes se sienten abrumados y preocupados por cómo planificar frente a tantos cambios, también deben ser empáticos con los estudiantes. Si lo tienen cuenta, nada de lo que planifiquen o enseñen tendrá un efecto”. 

Por ello, Tobar señala que las planificaciones deberían volcarse a crear comunidad dentro del aula para mapear cuál es la situación. “Pongamos un ratito en pausa lo académico, sé que estamos preocupados por eso, pero en este momento debemos priorizar la salud socioemocional”. 

Luego de esto, Tobar señala que deben prevalecer los contenidos imprescindibles y hay que descartar lo que se pueda abordar después. “Si tratamos de abarcar todo lo que está pendiente de casi 24 meses va a ser imposible”.  

La especialista sugiere priorizar el aprendizaje lúdico y la participación de los estudiantes. “El tenerles pasivos frente a la pantalla es la peor estrategia”. 

En los Lineamientos pedagógicos curriculares para el actual ciclo escolar, el Ministerio de Educación plantea algunas guías para los maestros. Una de ellas son las metodologías activas.  

En el documento consta que estas motivan la curiosidad e investigación. Entre ellas están el aula invertida, aprendizaje basado en problemas, tareas, indagación, aprendizaje colaborativo, entre otros. 

Otro insumo es la Caja de herramientas para la evaluación diagnóstica. En el área de Lengua y Literatura, por ejemplo, se proponen técnicas e instrumentos para cada nivel. En elemental y medio constan los diálogos informales y exposiciones orales y en el superior y bachillerato se sugieren discusiones, entrevistas, debates, foros y mesas redondas. 

Los docentes también aprendieron a prepararse por anticipado para responder a los constantes cambios. En su institución particular, Guillermo Chilán cuenta que hacen planificaciones híbridas. 

Estas contienen actividades que funcionen tanto de forma remota como presencial. Por ejemplo, para la modalidad virtual el maestro planifica una presentación en Power Point, cuyo contenido (juego de memoria) se pueda imprimir en caso de que el trabajo sea presencial. Así, Chilán evita hacer una planificación para cada modalidad. 

Esta flexibilidad es la que sugiere para otros maestros la decana de la carrera de Educación de la Universidad Católica, Diana Calderón. “Esto permite que los procesos de enseñanza-aprendizaje se adapten a estos cambios abruptos de modalidad”. 

En las planificaciones, Calderón señala que se deben tomar en cuenta metodologías que empoderen a los estudiantes de su propio aprendizaje, ya que esto tendrá sus frutos ya sea en el aula o de forma remota. “El profesor se convierte en un facilitador, con documentos, instrumentos, videos”. 

Por ejemplo, la decana de Educación señala que no basta con decirles a los estudiantes que deben hacer un proyecto como examen final. Este debe ser producto de una motivación inicial a los chicos, de un interés por abordar una necesidad, hacer su proyecto viable y dejar un aporte con él, explica.

Frente a los cambios… 

  • Explique a sus hijos que la situación es temporal y necesaria para precautelar la salud física. De esta manera se cuida también el estado emocional, frente a la incertidumbre que viven los estudiantes. 
  • Manténgase en contacto con los docentes de sus hijos para conocer la situación académica; participe de las tareas en la medida de lo posible y muestre interés por los trabajos y proyectos que realice. 
  • Procure que, además de las jornadas de clases virtuales y tareas, su hijo permanezca el menor tiempo posible frente a la computadora; incentive actividad física y al aire libre, de ser posible.