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Los 9 desafíos ante la inteligencia artificial

El autor plantea que la inteligencia artificial puede superar a los humanos en procesos, pero no en la sensibilidad frente al otro. Foto cortesía kevin roose y freepik

Kevin Roose, columnista tecnológico de The New York Times, ha cocinado en esta pandemia un libro muy interesante para quienes quieren entender el impacto que las nuevas tecnologías están ocasionando en la vida diaria. ‘Future Proof. 9 reglas para los humanos en la era de la automatización’ es un libro trabajado por un escéptico de todas las bondades que puede traer la implementación de la inteligencia artificial y, asimismo, es el producto de alguien que apuesta por esa tecnología para ayudar a las personas.

Para muchos, la pandemia nos ha llevado a repensar nuestra relación con la tecnología. El confinamiento de los primeros meses nos obligó a pasar más tiempo con los celulares y aprender a divertirnos con los videos de TikTok o las sugerencias de películas de Netflix.

A lo largo de estos meses, los sistemas informáticos permitieron que la vacunación pueda acelerarse gracias a la identificación de personas según la zona geográfica y el número de dosis que se necesitarían.

Roose pone atención en los algoritmos que permiten desarrollar el concepto de inteligencia artificial que sostiene a la tecnología actual. Su mirada se enfoca en esa serie de instrucciones cuyo principal objetivo es determinar cómo el trabajo de una persona puede ser más eficiente, qué mejoras se pueden implementar en una cadena de producción, quién debe ser juzgado con base en un análisis a miles de antecedentes penales o, simplemente, en el tipo de noticias que aparecerán en la ‘app’ de Facebook de un amante del fútbol.

“Desde la primera vez que un Homo sapiens frotó dos palos entre sí para hacer fuego, el cambio tecnológico siempre ha estado dirigido por los deseos del ser humano”, escribe Roose. Y antes de plantear los pros y los contras del uso de la inteligencia artificial, él apunta que “no importa si piensas que la IA y la automatización serán geniales o terribles para la humanidad; lo importante es recordar que nada de esto está predeterminado”.

La publicación se divide en dos partes que permiten al lector comprender el mundo de la inteligencia artificial y su situación en la actualidad.

La primera es una narración crítica y entretenida sobre cómo la inteligencia artificial ha ido desplegándose en diversas áreas en los últimos años. Así, por ejemplo, encontramos ideas como: “a pesar de innovaciones como estas, que ahorran trabajo, no hay prueba de que los trabajadores de hoy en día sean más felices que los de las generaciones anteriores”.

Frente a lo que podría interpretarse como pesimista, el autor también señala que “la IA en los lugares de trabajo no solo podrá contratarnos y despedirnos; también podrá guiar nuestro rendimiento diario, corregirnos cuando nos equivoquemos y elogiarnos cuando hagamos un buen trabajo”.

Uno de los capítulos más interesantes en esta primera parte es ‘Cuidado con los bots aburridos’. Aquí plantea una situación muy relevante en este momento: la gente anda preocupada por la inteligencia artificial muy sofisticada, pero no se ha puesto a pensar en las implicaciones de los bots burocráticos y administrativos.

Mientras que los primeros determinan si una persona recibirá o no un bono social o el acceso al sistema público de salud, los segundos automatizan procesos repetitivos que, bajo la idea de “ahorrar miles de horas de trabajo”, tienen un efecto directo sobre los recortes de personal.

El planteamiento de Roose sobre estos ‘bots aburridos’ es crucial en un momento en el cual el mundo transita agresivamente hacia el concepto de economías inteligentes. En medio de una crisis laboral global, los algoritmos de baja calidad son más peligrosos que la inteligencia artificial altamente desarrollada, ya que su principal función es ser práctica y tomar decisiones rápidas. Esos algoritmos son sencillos; no son grandes trabajos de programación, a diferencia de aquellos que permiten analizar grandes bases de datos médicos para determinar el tipo de cáncer y el tratamiento idóneo para un paciente.

En la segunda parte del libro, Roose plantea sus nueve reglas para sobrevivir a la vorágine tecnológica. En contraste a quienes ponen toda su esperanza en la inteligencia artificial como único mecanismo para las economías del presente siglo, el autor destaca la simbiosis entre el humano y la tecnología como una vía para sacar partido a todos los cambios que vienen.

Lo más interesante de esta sección es que él no solamente hace predicciones sobre cómo comportarnos frente a los desafíos de la inteligencia artificial. Constantemente hace referencia a sus entrevistas con los grandes personajes que han surgido en Silicon Valley y las contrasta con lo que ha pasado en las revoluciones previas y actual. De este modo, mientras que la tecnificación crece y la vida se automatiza, el autor sostiene que no podemos luchar contra las máquinas, sino aprender a diferenciarnos de ellas promoviendo las actividades creativas que nos vuelven más humanos. Y las reglas que propone son tan claras como tratar a la inteligencia artificial “como si fuera un ejército de chimpancés”.

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