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Madre de Derek insiste en que hubo negligencia médica; el niño fue enterrado

Este martes 25 de enero de 2022, el menor que padecía de atrofia muscular espinal, fue sepultado al mediodía en el camposanto Jardines de Manabí. Foto: Tomada de El Diario (Manabí)

El bebé Derek recibió el último adiós en medio de un pedido de justicia de sus familiares para que se esclarezca la causa de su muerte.

Este martes 25 de enero de 2022, el menor que padecía de atrofia muscular espinal, fue sepultado al mediodía en el camposanto Jardines de Manabí de esa provincia de la Costa del Ecuador. Parientes y allegados acudieron al funeral en la sala de velaciones Home, de Portoviejo.

Su caso trascendió en el país por requerir una de las medicinas más caras del mundo y que le fuera aplicada en noviembre del 2021 por donación de una farmacéutica. Derek perdió la vida el 23 de enero de 2022.

Génesis Pinargote, su madre, insiste en que hubo una negligencia médica tras una reciente operación que le realizaron a Derek en una clínica de Quito.

El 13 de enero el menor fue sometido a esa intervención quirúrgica que 10 días después le permitiría tener un botón gástrico para continuar con su alimentación.

Durante esa espera recibía sus nutrientes mediante una sonda. Pinargote cuenta que sospechaba que algo había salido mal luego de la operación.

El niño se quejaba de dolor y se ponía irritable cada cierto tiempo. Le suministraba paracetamol para calmarlo siguiendo una recomendación del médico tratante.

Pero su situación no mejoraba y al contrario detectaron que la sonda conectada a su estómago estaba obstruida. Se dieron cuenta cuando le suministraban la leche.

Por esa razón volvieron a colocarle la sonda nasogástrica que la llevaba en su nariz durante la mayor parte de su vida.

Génesis Pinargote relata que más tarde todo transcurrió con normalidad hasta que el 23 de enero lo llevaron a la clínica para que le instalaran el botón gástrico que estaba pendiente.

Durante el procedimiento, el galeno se percata que la sonda anterior (que estaba en su estómago) había estado sujeta a un hilo resultante de la cirugía y que no podía ser retirada con facilidad.

“El doctor empezó a jalar y jalar. Derek se quejaba, pero no salía. En ese momento el cirujano agarró unas tijeras quirúrgicas para intentar cortarle parte de la sonda y parte del hilito. Yo le decía doctor, no le haga muy fuerte y me decía que, si no quería ver que podía esperar afuera, que él lo estaba haciendo delicadamente y que para hacerlo tenía espíritu”. Ella cree que fue lastimado durante ese proceso.

Tras varios intentos finalmente se logró retirar ese material y también la sonda nasogástrica.

De regreso a casa, sus padres lo alimentaron a través del botón recientemente colocado, pero Derek se enfermó de nuevo y la leche que le daban no la asimilaba. Toda se le iba por los costados.

Entonces Génesis llamó a los médicos para contarle lo sucedido y no hubo respuesta alguna. Con el pasar de los minutos al bebé se le hinchó el estómago hasta que después no reaccionó más; su corazón se había detenido pese a los esfuerzos por reanimarlo.

Los resultados de la autopsia dan cuenta de que la leche se le había esparcido por toda la zona abdominal y luego pasó a sus pulmones provocándole la muerte, explicó su madre. “Es muy duro para mí contar todo esto, pero no quiero que la muerte de mi hijo quede impune”.

Los padres de Derek esperan contratar abogados para iniciar las acciones legales correspondientes, por lo que ellos llaman, una mala práctica médica.

Este delito, en caso de ser comprobado, se penaliza con prisión de uno a tres años, según el artículo 46 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).