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Chicos de 16 a 18 se vacunan y analizan volver a las aulas

Juan Manuel y Ana Paula Betancourt, de 12 y 16 años, recibieron las dosis, el viernes. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Hasta el inicio de este mes, Ángela veía lejano el regreso a clases presenciales. Sus papás -cuenta la chica de 16 años- no habrían permitido que vaya al colegio sin vacunarse. Así que no tenía esperanzas de volver en el ciclo que empezará en septiembre, en el régimen Sierra-Amazonía.

Eso cambió el viernes, cuando esta estudiante de un plantel particular de Quito recibió su primera dosis anticovid, en la UDLA. Le da más seguridad para volver a convivir con sus compañeros, dice, y para aprender más. “Me fue bien en clases virtuales, pero presencialmente podemos despejar dudas con los profesores”.

En ese centro se inoculará a diario a 4 000 chicos de 200 colegios de Pichincha, hasta el viernes30 de julio del 2021. Entre ellos está Isaac, de 17 años. Al chico le parece que la modalidad de clases virtuales es más sencilla, pero la convivencia es necesaria. Sabe que el riesgo frente al covid-19 no se elimina al 100% con la vacuna, pero sí se reduce significativamente. Por ello, ya piensa en volver a las aulas.

En su establecimiento particular, el Don Bosco de La Tola, hay 2 134 alumnos. La coordinadora del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE), Angélica Campoverde, indicó que antes de la vacunación hicieron una encuesta, respondida por 1 400 padres. Un 58% manifestó su deseo de retornar a clases presenciales.

En el período de matrículas para el próximo ciclo, dijo, preguntarán nuevamente para conocer la intención actual, con un escenario distinto en el que se prevé vacunar a 600 alumnos, desde los 16 años.

Campoverde comentó que plantearán la asistencia voluntaria de grupos reducidos, de forma alternada, para minimizar el aforo. “Así podemos brindarles a nuestros estudiantes espacios para la contención emocional, sociabilización, actividad física y refuerzo de aprendizajes”.

En instituciones fiscales, como el Juan Pío Montúfar, también trabajan en la actualización de los Planes Institucionales de Continuidad Educativa (PICE) para acoplarlo a la realidad actual.

Isaac Coello, de 17 años, se vacunó en la UDLA. Ansía volver a ver a sus compañeros. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Según su rector, Miguel Ángel Chora, cuando lo registraron, en febrero, no se pidió autorización para el retorno ya que la infraestructura del plantel no estaba en condiciones. Pero 38% de padres estaba de acuerdo.

Actualmente, apunta, hay representantes que preguntan por esa posibilidad, pero se rigen a las disposiciones del Ministerio de Educación y del COE Nacional, sobre la asistencia en planteles urbanos como este.

En el Distrito hay 133 328 estudiantes mayores de 16 años, informó la Subsecretaría de Educación. Según los registros del Ministerio de Salud Pública (MSP), hasta el viernes se vacunó a 6 000 adolescentes.

A los estudiantes de colegios públicos y privados, de entre 16 y 18, también se los vacuna en otras universidades, como la Hemisferios, USFQ, UTE y PUCE. Y, en planteles como el San Vicente de Paúl, en los Chillos, en donde se los inoculó, el fin de semana.

María Brown, ministra de Educación, adelantó que la meta es llegar a 606 000 jóvenes a escala nacional. Hoy se convocó a la vacunación libre en seis puntos en la capital.

Ana Paula, de 16 años, también se vacunó con la esperanza de volver a clases presenciales. Lo hizo junto a su hermano Juan Manuel, de 12 años, quien sufre de asma. Con el fin de que tengan una educación virtual de calidad, a los chicos les cambiaron a un plantel particular con experiencia en esta modalidad, previa a la pandemia. Les va bien, pero reconocen que no es lo mismo. “Extraño a mis amigos, lo virtual es un poco aburrido”, afirma el niño.

Colegios particulares como el Letort ya han definido su plan para el período 2021-2022. Su rectora, Carolina Pinzón, señaló que retornarán a clases semipresenciales en septiembre, con el 60% del alumnado.

Pese a la vacunación, aclara, no todos los padres han decidido enviar a sus hijos, sobre todo por el peligro de las nuevas variantes, como la Delta, que tienen mayor transmisibilidad.

Katrien, una estudiante de 16 años, de otro centro particular, que recibió su primera dosis anticovid, cree que las variantes complican el retorno presencial. En su caso no le permitirán volver a las aulas en septiembre, pero calcula que a mitad de año sí sería factible.

Hasta el 22 de julio, el Ministerio de Educación registró a 2 088 instituciones con PICE aprobado. De ellas retornaron 132 urbanas y 563 rurales, con un total de 30 219 estudiantes y 4 474 docentes asistiendo.

No solo estudiantes y docentes deben estar vacunados para que el retorno sea seguro. El experto en inmunología, Nikolaos Kyriakidis, recuerda que también se debe inmunizar a personal administrativo, de limpieza y de seguridad; como actores de ese regreso.

Es importante, dice, que la infraestructura del plantel garantice el cumplimiento de medidas, como ventilación de las aulas y lavado de manos. Y si toda la comunidad educativa no se vacuna, cree que se deberían aplicar pruebas de detección del virus con frecuencia.

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