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Mujeres muestran cicatrices de honor en el mes de la lucha contra el cáncer de mama

Las 'guerreras' forman parte de la Fundación Jóvenes Contra el Cáncer. Foto: EL COMERCIO

"Yo decidí enfrentar el cáncer con una autoestima alta, en lugar de ponerme a lamentar", Así lo dice Patricia Erazo, de 44 años. Ella fue parte de las 10 mujeres que este 3 de octubre del 2022 mostraron la cicatriz que les dejó una mastectomía radical.

En la parte de su pecho y brazo, llevaban pintada una rama de la que se desprendían flores de varios colores, las cuales representan su belleza y valor.

Para Patricia, recibir la noticia de que padecía cáncer de mama, hace un año, fue un momento traumático, especialmente por la forma que se lo dijeron. Sin embargo, sintió que solo tenía dos caminos: asumirlo con valentía o echarse a morir.

Ella optó por la primera opción. "Es una noticia que sin duda te cambia la vida en 180 grados en todos los aspectos. Yo aprendí a sobrellevarlo y me aferré a la vida", dice.

Ella comenta que no tuvo tiempo para deprimirse y más bien se enfocó en sus quimioterapias, en su tratamiento y en cómo conseguir el dinero para los medicamentos.

A Marianita Bravo, de 49 años, le practicaron una mastectomía radical hace dos años. Al igual que Patricia, si bien cuando le dieron la noticia fue un momento duro, el amor y apoyo de su familia y amigos le ha ayudado a sobrellevar la enfermedad.

Alexandra Reinoso, 50 años, también decidió enfrentar el cáncer de mama con fuerza de voluntad y está convencida de que sí se puede salir de la enfermedad.

La mujer recuerda que mientras se hacía un autoexamen sintió una especie de bulto en el seno y fue al médico, hace ocho meses. Allí le hicieron la biopsia y le detectaron un carcinoma en etapa 1.

Acceso al tratamiento y medicación

Tras la cirugía, Marianita debe seguir un tratamiento por cinco años y tomar una pastilla diaria, lo que le preocupa debido a que en muchas ocasiones no la ha encontrado.

Bravo menciona que con sus propios recursos le ha tocado comprar porque no puede dejar de tomarlas. Además, señala que para los exámenes le agendan para dos o tres meses y no puede ir al especialista con los resultados.

En el caso de Reinoso, después de la quimioterapia tenía que hacer radioterapia, sin embargo, desde durante dos meses esperó que la contacten del Hospital Carlos Andrade Marín de Quito.  

Ella comenta que al no recibir la llamada viajó desde su natal Morona Santiago a la capital y en la casa de salud le dijeron que para este 2022 ya no podían hacer el tratamiento y que tenga paciencia.

Su esperanza ahora es que pueda continuar su tratamiento en Solca, en donde tiene una cita para la oncóloga el próximo 17 de octubre.

Al igual que las otras nueve mujeres, Jéssica Guamán también mostró su cicatriz de honor. "Yo hablo en nombre de las 8 000 mujeres que cada año son diagnosticadas con cáncer de mama y que no reciben medicación oportuna. No quiero formar parte de la estadística de los que pierden la batalla contra el cáncer", dijo.

Gustavo Dávila, director de la Fundación Jóvenes Contra el Cáncer, señala que los pacientes no viven de promesas, ni de porcentajes, sino de medicinas y tratamientos oportunos.

"Estamos agotados de reuniones, de compromisos que no se cumplen. Exigimos respeto por los pacientes, que las autoridades se pongan en su lugar", dice.

En el marco del mes de la lucha contra el cáncer de mama, la fundación tiene previsto distintos eventos en otras provincias y también la entrega de prótesis.

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