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Bitcoin, una criptomoneda de alto riesgo

Una mujer pasa frente a un tablero que mostraba la cotización del bitcoin el 22 de febrero, en Corea del Sur.

Una mujer pasa frente a un tablero que mostraba la cotización del bitcoin el 22 de febrero, en Corea del Sur.

Una mujer pasa frente a un tablero que mostraba la cotización del bitcoin el 22 de febrero, en Corea del Sur. Foto: Captura

El tema de conversación en el mundo financiero durante las últimas semanas ha sido la cotización del bitcoin, también llamado criptodivisa, dinero virtual, activo especulativo o criptoactivo, debido a que el registro de sus transacciones está encriptado. 

La cotización del bitcoin osciló el viernes pasado alrededor de USD 47 000, muy por encima de los 29 000 que registró a inicios de año, pero 19% menor al valor del 21 de febrero, cuando alcanzó un récord histórico de USD 58 335.

Eso es mucha volatilidad para una criptomoneda con algo más de una década en el mercado. Pero no habría que sorprenderse de ese comportamiento, ya que esa ha sido la principal característica del bitcoin en los últimos años, sobre todo a partir del 2017. En ese entonces empezó con un valor inferior a los USD 1 000 y entre noviembre y diciembre de ese año se cuadriplicó. Al año siguiente volvió a caer y luego a subir con altibajos, pero la tendencia ha sido al alza.

En sus orígenes, en el 2008, el bitcoin solo era un experimento que circulaba en una red anónima con pocos seguidores. Sus creadores querían crear un sistema en el cual las personas pudieran realizar transacciones sin intermediarios, sin bancos centrales, sin sistema financiero. En su mundo ideal, el bitcoin terminaría reemplazando a las monedas emitidas por los gobiernos.

Para esa época se trataba de una propuesta sin futuro, al punto que nadie tomó en serio la primera oferta de pago con bitcoins. Según los portales especializados, el 22 de mayo del 2010 se concretó el pedido que hiciera Laszlo Hanyecz, un seguidor de la criptomoneda, en un foro llamado Bitcointalk. Hanyecz quería comprar dos pizzas grandes y pagarlas con 10 000 bitcoins. Al cabo de cuatro días, su oferta fue aceptada por Jeremy Sturdivant, en Jacksonville, Florida. Con esa transacción, el bitcoin se cotizó en USD 0,0041, pues las pizzas costaban USD 41. Si Sturdivant hubiese guardado lo que obtuvo esa venta, en la actualidad tendría USD 470 millones.

Esta anécdota sirvió para instaurar el denominado Bitcoin Day Pizza. Cada 22 de mayo los bitcoiners y vendedores de pizza alrededor del mundo celebran un hito en el mundo de las criptomonedas, donde el bitcoin se lleva más del 50% de un pastel compuesto por 2 400 criptodivisas, según el portal coinmarket.com.

“Un número creciente de personas e inversionistas institucionales están acudiendo al criptoactivo motivados por su promesa de reserva de valor”, señala José Ignacio López, director de Investigaciones Económicas en Corficolombiana, en Colombia. Y cita un estudio del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge, según el cual el número de usuarios de bitcoin a nivel global superó los 100 millones en 2020 frente a los 35 millones registrados en 2018.

Entre ellos está el multimillonario Elon Musk, quien a inicios de este mes invirtió USD 1 500 millones en bitcoins a través de su empresa Tesla. Ese hecho fue uno de los detonantes para que el bitcoin alcanzara los USD 58 335 este mes. Días más tarde, Musk dijo que la criptomoneda estaba sobrevalorada, lo que provocó una caída en su cotización.

Cathie Wood, quien dirige Ark Investment Management, una de las firmas de inversión de mayor crecimiento mundial, también se unió a la fiesta del bitcoin. En un evento organizado por Bloomberg esta semana, dijo que esta criptomoneda tiene billones de potencial de capitalización de mercado. “Estamos hablando de la moneda de reserva del mundo de los criptoactivos”.

Wood enfatizó el papel de bitcoin como cobertura y una “póliza de seguro”, especialmente en un mundo de tipos bajos e hiper liquidez mundial.

Quien puso paños fríos al tema fue la secretaria del Tesoro del Estados Unidos, Janet Yellen, quien aseguró esta semana que el bitcoin sigue sin establecerse como método de pago y es “una manera extremadamente ineficiente de llevar a cabo transacciones”.

A eso se suma el costo ambiental, ya que la cantidad de energía que se consume al procesar las transacciones con bitcoin es “asombrosa”, dijo.

Para Nouriel Roubini, profesor de economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, la realidad es que nadie sabe cuál es el valor de este pseudo activo. “No tiene valor porque no tiene ingresos, no tiene uso, no tiene utilidad. Así que es un juego especulativo total en una burbuja que se autocumple. Y ahora estamos como en el 2017, cientos de miles de tontos minoristas, que tienen una forma de miedo a perderse algo, y entran en esta clase de activos. Y van a comprar en el pico como sucedió en diciembre de 2017, cuando bitcoin se cotizaba en USD 20 000. Y cayó a 3 000 a finales del próximo año”.

Pese a las advertencias de Roubini, hay más fondos de inversión que están apostando por una mayor cotización del bitcoin, más cuando firmas como JP Morgan pronostica que la criptodivisa podría llegar a valer USD 146 000 en el futuro.

Lo cierto es que, en medio de tanta volatilidad, nadie puede saber el valor del bitcoin en el futuro. Por eso Bill Gates, el tercer hombre más rico del mundo, recomienda que si alguien tiene menos dinero que Elion Musk debería tener cuidado en adquirir bitcoins.

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