20 de julio de 2018 00:00

Shuar, saraguros y mestizos se reúnen en una feria en Yantzaza

Lucía Sanctum lidera a los shuar de las comunidades de Chicaña. Tiene una huerta de hortalizas para la venta. Foto: cortesía Cortesía www.viajesvistalsur.com.

Lucía Sanctum lidera a los shuar de las comunidades de Chicaña. Tiene una huerta de hortalizas para la venta. Foto: cortesía Cortesía www.viajesvistalsur.com.

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

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Todo empezó hace más de un año. 30 pequeños agricultores de la parroquia Chicaña, cantón Yantzaza, provincia de Zamora Chinchipe, se unieron para impulsar las ventas y el consumo de alimentos sin químicos mediante la feria denominada Todo con yapa.

El trabajo empezó en el 2016 en las comunidades shuar, saraguro y mestiza de este territorio. La Empresa Pública para el Fomento Agropecuario y Productivo de la Prefectura de Zamora Chinchipe (Agropzachin) motivó a los campesinos a la implementación de huertos familiares.

Esta entidad entrega a las familias los materiales para la construcción de los invernaderos. Además, las semillas, abonos orgánicos y brinda asistencia técnica, dijo el gerente de Agropzachin, Eugenio Reyes. En la actualidad, se crearon 65 huertos familiares.

“De esta forma mejoraron la producción”, dice Lucía Sanctum, presidenta de la Preasociación Chicaña Todo con Yapa. La siguiente ayuda llegó hace un año por parte de la Junta Parroquial de Chicaña, que impulsa una feria que se realiza todos los sábados.

Ese día, en la plaza central, se vive un ambiente festivo. Desde las 07:00 empiezan a llegar los campesinos de las comunidades de La Unión, Ungumiatza, San Gabriel, La Libertad, San Vicente, San Juan, San Ramón y El Salado.

Cada uno trae productos variados. Los saraguros comercializan lechugas, zanahorias, cebollín y brócolis, y las artesanías elaboradas con mullos. Los shuar ofertan plátanos, yuca y naranjilla. Además, comida típica como ayampacos y tilapias.

Los mestizos venden cebolla, cebollín y tomates de árbol. Todos los productos son cultivados sin químicos, resalta la productora Lorena Macías. Ellos cuentan con huertos demostrativos, que están ubicados cerca del centro parroquial de Chicaña. La idea es que los agricultores aprendan las técnicas del cultivo.

Adicionalmente, los productos utilizan la yapa como estrategia para atraer a los clientes. Es decir, por cada compra entregan otros productos a los clientes. Es un gesto de amabilidad, dice Macías.

Hace dos semanas, Rosa Quishpe, de 54 años, compró USD 1 de acelga y horchata en esta feria y llevó de yapa otra cantidad similar. “Es bueno porque llevo más productos que son sanos”.

Según la indígena shuar, Lucía Sanctum, este proyecto es beneficioso porque reciben el apoyo directo de la empresa Agropzachin. “Invertimos menos dinero para tener un invernadero. Nuestro mayor esfuerzo es el tiempo y el cuidado que le damos a los cultivos”.

Para Manuel Sarango, presidente de la Junta Parroquial de Chicaña, la producción orgánica garantiza la seguridad alimentaria y dinamiza la economía de las familias. Según él, por eso casa sábado llegan familias de otras parroquias de Yantzaza para comprar.

En otra sección de la feria Todo con yapa está ubicada la comida típica. Allí, ofertan cuyes asados, ayampacos, tortillas de choclo, caldo de gallina criolla, plátanos asados, entre otros platos.

Antes de las 14:00 de los sábados, casi todos los productos fueron comercializados y la cabecera parroquial vuelve a la tranquilidad habitual. Los campesinos regresan a las comunidades contentos porque con esta actividad mejoraron sus ingresos económicos.

Sarango dice que han implementado una campaña informativa para que las parroquias vecinas conozcan las ventajas de comprar en esta feria. “Las personas se sienten contentas y eso les incentiva a seguir cultivando la tierra”.

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