10 de enero de 2019 00:00

Saraguro cambió priostes de tres Niños para terminar las fiestas de Navidad

En la iglesia principal del cantón lojano de Saraguro se realizó el cambio de priostes del 2018 por los de este año

En la iglesia principal del cantón lojano de Saraguro se realizó el cambio de priostes del 2018 por los de este año. Foto: Lineida Castillo / El Comercio

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Lineida Castillo

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Con el Día de Reyes culminó el mes de celebración de la Navidad en el pueblo indígena de Saraguro, en Loja. El domingo pasado se cumplió el ritual del cambio de los marcataitas y marcamamas del 2019.

Este acto se realizó en la iglesia Matriz y estuvo presidido por los Niños Grande, de la Aurora y de San Francisco y los priostes y devotos. Cada imagen religiosa llegó cargada por los marcataitas y marcamamas, que ese día terminaron el encargo de realizar la fiesta. Los acompañaron los elegidos por la iglesia para este año.

También estuvieron los juguetes de la Navidad -que son los personajes que llenan de color y alegría las procesiones. Entre otros, los wikis, ajas, osos, paileros y sarawis. Unos cantaban villancicos en kichwa y otros –como los wikis- entretenían con sus bromas.

Tras la eucaristía se cumplió el cambio de los priostes. Manuel Guamán y Rosa Sozoranga, de la comunidad de Verbenas, entregaron al Niño de San Francisco a Miguel Lozano.

Pedro Poma y Margarita Velepucha, del poblado de Oñacapac, dieron el Niño Grande a Luis Vacacela. Mientras que Manuel Zhunaula y su esposa Rosa Guamán, de Ñamarín, dieron el Niño de La Aurora a Encarnación Quizhpe.

Guamán
y Sozoranga agradecieron por el apoyo y la participación de la comunidad. Luego, se cumplió una procesión por las calles céntricas de la ciudad. Para identificarse, cada comunidad llevó una bandera. Fueron más de 1 000 participantes que danzaron vistiendo llamativos trajes.

Desde ese momento, los nuevos priostes son los encargados de organizar y financiar las celebraciones religiosas más importantes de este año, como el Domingo de Ramos, Semana Santa, San Pedro, Navidad y Reyes. Por lo general, los devotos piden a la iglesia este encargo.

Según el párroco Eugenio Idrovo, esta celebración conjuga costumbres españolas e indígenas de la época de la Colonia. “Un marcataita debe tener una profunda devoción por el Niño Jesús y el dinero para sustentar las fiestas, aunque nunca está solo”.

Su familia y la comunidad colaboran de forma voluntaria con vacas, quesos, leche, mote, cuyes, gallinas y otros alimentos para preparar las comidas comunitarias. Además, se delegan responsabilidades como recolectar y preparar los alimentos, ensayar con los danzantes, lanzar pirotecnia, arreglar los altares en la iglesia y en la casa del prioste y la música.

La celebración de la Navidad es la principal actividad y empieza en octubre con la denominada ceralabrana, que es la elaboración de las velas que se utilizarán en los altares.

Según el director intercultural de la Municipalidad de Saraguro, Samuel Gualán, esta última celebración convoca cada año a centenares de turistas nacionales y extranjeros, que llegan para admirar las tradiciones de los indígenas y probar los platos típicos.

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