29 de abril de 2017 00:00

San Pablo Urku se abre al turismo

Esta comuna kichwa, que pertenece a la parroquia Olmedo, cantón Cayambe, iniciará en junio la temporada alta de extranjeros.

Esta comuna kichwa, que pertenece a la parroquia Olmedo, cantón Cayambe, iniciará en junio la temporada alta de extranjeros. Foto: Francisco Espinosa para EL COMERCIO

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José Luis Rosales
Redactor (F-Contenido Intercultural)

El paisaje andino, matizado por el volcán Cayambe, es uno de los atractivos que da la bienvenida a los turistas en junio cuando los cielos empiezan a despejarse, tras la época lluviosa.

Al frente del coloso está la comuna kichwa de San Pablo Urku (montaña, en español), localizada a 45 minutos del cantón Cayambe. Es un poblado de casas dispersas y terrenos tapizados con cultivos y pastoreo de animales.

Las 300 familias de esta localidad kayambi esperan con ansias la época de las cosechas, que coincide con la llegada de los primeros visitantes. Desde hace tres años, comenzaron a recibir turistas, especialmente ingleses.

Para ello, con la ayuda de una organización internacional, especializada en campamentos comunitarios, voluntariado y proyectos ambientales, acondicionaron una infraestructura.
A la casona le bautizaron como Kuri Kucho (Rincón de Oro), explica el dirigente Juan Manuel Albacura.

En los 7 000 m2 del campamento, que cuenta con áreas para alojamiento, comedor y sitios recreativos, resaltan unas cabañas, que tienen un enlucido natural.

También sobresale una construcción en forma de domo, que es ideal para el temazcal. Este baño terapéutico, que es similar a un sauna pero utilizando rocas calentandas con fuego, plantas medicinales y agua, gusta mucho a los extranjeros, comenta Martha Quilo.

Ella es una de las cinco mujeres que están al frente de la preparación de alimentos. Para atender a los huéspedes aprendió a preparar platos internacionales como espaguetis en salsa boloñesa.

Aunque también les ofrece potajes locales como el cuy frito acompañado de papas, choclo, habas, entre otros. Este es el menú principal en la denominada noche cultural, que incluye música y danza local, explica Quilo.

Es prácticamente una fiesta en el que bailan sin parar aruchicos, chinucas, payasos y diablo huma. Este último personaje preside el baile en la festividad de San Juan, durante las cosechas.

Los visitantes alternan su estadía entre tareas de proyectos de construcción y mejoramiento de la comuna, con visita a parajes naturales.

Con un poco de suerte se puede avistar al esquivo volcán Cayambe, que se esconde tras las nubes. También realizan ascensos al páramo de Cousín, localizado entre Pichincha e Imbabura.

“Las caminatas por los senderos -que flaquean los pajonales- es una de las actividades que más suelen disfrutar los visitantes”, asegura Andrés Quilo, vecino del sector.

Las comunidades como San Pablo Urku incursionaron en el turismo hace poco, asegura Juan Carlos Quinatoa, técnico del gobierno parroquial de Olmedo. “La idea es aprovechar los atractivos naturales y arqueológicos”.

Por lo pronto, en San Pablo se levanta otro campamento para recibir a más visitantes. Esta vez, la temporada se extenderá de junio hasta agosto, asegura Albacura.

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