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La pista genética de la viruela del mono es clave para alertar mutaciones

El material genético del virus da muestras de mayores cambios a partir del incremento de contagios en el mundo. Foto: EFE

El mapa genético del virus de la viruela del mono comenzó a expandirse en mayo de 2022. Fue la fecha de arranque del brote actual, que hasta mediados de esta semana (15 al 21 de agosto de 2022), sumaba más de 35 000 casos a escala global. Ecuador registraba 19 diagnósticos hasta el 19 de agosto.

Hasta finalizar junio se realizaron cerca de 300 análisis genómicos en el mundo. Estos han permitido determinar su origen y seguir de cerca posibles cambios o mutaciones asociadas a transmisibilidad y severidad. Son estudios desarrollados por laboratorios europeos, de Estados Unidos y de países latinoamericanos como Perú.

Sus resultados coinciden en que el virus circulante está relacionado con la variante de África Occidental o clado II, como ha sido denominada recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para evitar la estigmatización de los simios.

La enfermedad es endémica en África, donde se reportó en 1970. Con el tiempo identificaron dos variantes: la de África Central (ahora llamada clado I y causante de cuadros de severidad) y la de África Occidental (menos letal y menos transmisible, clado II).

De esta última, la OMS ha diferenciado dos subclados: el IIa y el IIb (este es el responsable del brote actual). El IIb tiene rasgos del virus de 1970, del brote de 2017, pero también se hallaron diferencias genéticas que son investigadas.

Por ahora, los estudios se enfocan en averiguar si las mutaciones del virus circulante son impulsadas por la rápida propagación de la enfermedad. Los contagios de viruela del mono en el mundo subieron un 20% solo la semana pasada, con 7 500 nuevos diagnósticos.

Washington Cárdenas, jefe del Laboratorio para Investigaciones Biomédica de la Espol, explica que estudios recientes apuntan a que el virus ha sufrido una tasa acelerada de mutaciones, probablemente por su reciente expansión. “Pese a la importancia del seguimiento genético del virus, la primera línea de defensa debe ser el reconocimiento de signos y síntomas, así como la disponibilidad amplia de diagnóstico genético”, indica el docente investigador.

Campaña preventiva local

El enfoque preventivo ha dado un giro en Ecuador. Hasta la semana pasada, la estrategia se enfocaba en grupos de riesgo; ahora hay una campaña más generalizada.

Incluso se activó una estrategia para las aulas, tras la confirmación de dos casos en niños. El Ministerio de Educación ha pedido no asistir a clases ante la presencia de síntomas como fiebre, malestar general, dolor intenso de cabeza, fatiga y erupciones en la piel.

El brote en el país tiene seis semanas y solo en la última se ha registrado el 42% del total de casos. Entre los últimos detectados se reportó el primer caso de una mujer.

Pero, además, los contagios recientes confirman una transmisión autóctona o local. El ministro de Salud, José Ruales, dijo que tres pacientes contrajeron la enfermedad debido a una relación estrecha con familiares o de pareja, a diferencia de los anteriores que tuvieron como nexo epidemiológico el contacto con extranjeros.

Baja transmisibilidad

Mientras que cada persona con covid-19 puede contagiar a otras ocho, la tasa de transmisión de la viruela del mono es mucho menor.

El investigador Cárdenas explica que los valores de reproducción de este virus están entre 1,29 y 2,43. La transmisión es más baja porque se necesita contacto físico estrecho y prolongado con alguien que tenga síntomas para contraer la enfermedad. Por eso las relaciones sexuales pueden ser un riesgo.

Héctor Rosero, experto en Salud Pública y secretario de la Federación Médica Ecuatoriana, asegura que el uso de mascarillas, el correcto lavado de manos y el aislamiento domiciliario si hay síntomas son formas de prevención.

Estos consejos se repiten en los centros de atención municipal de Guayaquil, donde se reportan cuatro casos y un fallecido debido a una enfermedad preexistente.

Prevención

Ecuador mantiene negociaciones para adquirir vacunas a través del Fondo Rotario de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El país solicita 5 000 dosis para tener stock preventivo.

La idea es aplicarla en casos pre y postexposición en quienes tuvieron contacto con pacientes. Cada vacuna está valorada en USD 120. La fórmula que se emplearía es la misma que se usa contra la viruela humana. Se calcula que tiene una eficacia mayor al 80%.

Fiebre superior a 38,5°C, la inflamación de los ganglios linfáticos y lesiones pustulosas en la piel son los signos característicos de la enfermedad. El cuadro puede durar entre dos y cuatro semanas, sin mayores complicaciones.

Las personas con enfermedades autoinmunes, cáncer, VIH y problemas inmunológicos pueden desarrollar casos graves. La tasa de letalidad reportada por la OMS es de entre 3% y 6%.

Incidencia

América es la segunda región con más casos después de Europa. OPS contabiliza 19 603 casos. Estados Unidos tiene el 69% de los diagnósticos. Brasil y Perú le siguen.