
Nutricionistas alertan sobre el maxxing, una dieta que se centra en el consumo exclusivo de proteína y fibra. Este fenómeno ha ganado popularidad en redes sociales, impulsado por influencers y grandes marcas. Los expertos advierten sobre los riesgos para la salud asociados con esta tendencia.
En 2026, las plataformas digitales han consolidado el fenómeno del “maxxing”. Influencers de la generación Z y millennials promueven el consumo masivo de nutrientes específicos para transformar la salud. Tras el éxito del “proteinmaxxing”, centrado en la reparación de tejidos y el sistema inmune, la fibra dietética se ha posicionado como protagonista del año.
Sus defensores aseguran que la ingesta masiva de alimentos como semillas de chía y avena garantiza una mayor saciedad y regularidad intestinal. Este movimiento ha captado la atención de gigantes de la industria, que ajustan sus líneas de productos para satisfacer una demanda creciente. Según consultoras como Bain & Company, esta tendencia involucra a casi la mitad de los consumidores en mercados clave como Estados Unidos.
El interés por la salud digestiva ha llevado a líderes empresariales, como Ramón Laguarta, presidente ejecutivo de una compañía de bebidas famosa, a proyectar que “la fibra será la próxima proteína”. Encuestas recientes de GlobalData indican que:
Nutricionistas como Andrea Glenn, de la Universidad de Nueva York, y Samanta Snashall, de la Universidad Estatal de Ohio, coinciden en que la fibra ha estado históricamente infravalorada. Sin embargo, advierten que la mentalidad de “más es mejor” puede ser contraproducente. Esto es especialmente cierto cuando se reemplazan alimentos integrales por suplementos o polvos.
Las recomendaciones generales sugieren objetivos diarios entre 25 y 38 gramos de fibra, dependiendo de la edad y el sexo. Además, se aconseja mantener una ingesta equilibrada que incluya lácteos, legumbres y carnes magras. Los especialistas enfatizan que aumentar el consumo abrupto puede causar reacciones gastrointestinales adversas y subrayan que no existen “soluciones milagrosas” únicas para todos los organismos.
Con información de EL TIEMPO