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Las rodillas y la cadera también se afectan con el teletrabajo

El uso de mobiliario ergonómico, con soportes, reduce el riesgo de padecer estas afectaciones. Foto: Freepik

El uso de mobiliario ergonómico, con soportes, reduce el riesgo de padecer estas afectaciones. Foto: Freepik

El uso de mobiliario ergonómico, con soportes, reduce el riesgo de padecer estas afectaciones. Foto: Freepik

Primero fue la lumbalgia (dolor en la zona baja de la espalda). Después llegaron las molestias a nivel del cuello y antebrazos. Ahora, el problema se extiende hacia la cadera, las rodillas, las pantorrillas y a las plantas de los pies.

Estos dolores se producen -apunta el médico ocupacional Rodolfo Rodríguez- por la ausencia de movimiento y por mantener una misma postura durante mucho tiempo.

Las consultas por estas dolencias aumentan con el paso de los días, desde que arrancó el teletrabajo (en Ecuador fue a mediados de marzo del 2020).

Pero esas molestias no solo se han incrementado en el país; en el Reino Unido, por ejemplo, un grupo de reumatólogos lanzó un estudio para evaluar cómo el aislamiento afectaba a personas con enfermedades musculoesqueléticas. Encontró que los dolores musculares y articulares a causa de estas enfermedades empeoraron con las medidas de aislamiento por la falta de actividad física y las malas posturas al trabajar en sillas no adecuadas.

El 53% de los participantes respondió que sus dolores aumentaron notablemente.

Ese incremento preocupa, menciona el médico Aurelio Pino, docente de la Universidad UTE, porque la falta de movilidad puede terminar en un acortamiento de los músculos isquiotibiales y, más tarde, en una atrofia muscular. Aquello puede dejarlo inhabilitado por semanas y meses. Todo dependerá del grado de afectación del paciente.

Los isquiotibiales -explica el médico- son tres músculos ubicados en la parte posterior de los muslos. Permiten la flexión de la rodilla para realizar actividades cotidianas de desplazamiento como caminar, correr y brincar.

Comienzan en la cadera y terminan en los huesos de la pantorrilla (la tibia y el peroné). Esos se mantenían en buen estado porque, hasta antes de la emergencia sanitaria, las personas caminaban para tomar el bus, para reunirse con sus amigos en la cafetería del trabajo o simplemente subían y bajaban gradas.

Ese sedentarismo también aumenta el riesgo de padecer artrosis de cadera y de rodilla, al igual que la repetición de movimientos articulares.

“Aunque se trata de una enfermedad degenerativa, hay estudios que han comprobado que la falta de movimiento aumenta el riesgo de sufrir de artrosis”, explica Pino.

La ausencia de pausas activas complica incluso la circulan sanguínea. Las personas con riesgo de sufrir coágulos sanguíneos -por ejemplo- tienen prohibido permanecer con las piernas cruzadas, pues aumenta el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda.

Moverse dentro de la vivienda es fundamental para reducir incluso el riesgo de estreñimiento. Rodríguez menciona que muchos de sus pacientes, además de dolor de cadera y rodillas, llegan con estreñimiento, una alteración que puede comprometer el sistema inmunológico.

Según los especialistas, las pausas activas deben realizarse cada 30 o 60 minutos. En el caso de las personas que pasan al frente de computador entre ocho y 12 horas no basta con dejar de teclear. Es importante levantarse y estirarse.

Al término de la jornada resulta vital cumplir con los 60 minutos de activación diaria que sugieren instituciones como la Organización Mundial de la Salud, para mantener un estilo de vida saludable.

Las máquinas estáticas, concuerdan los expertos, resultan una buena alternativa en tiempos de pandemia. Puede recurrir a la caminadora, a la elíptica o a la máquina de remo.

Cuando las molestias se vuelven crónicas, menciona Pino, aumenta el riesgo de someterse a algún tipo de cirugía. Para evitar aquello, Rodríguez sugiere además adoptar posturas adecuadas. La idea es que la espalda esté totalmente recta y que las piernas formen un ángulo de 90 grados.

Hay personas que se sientan sobre las piernas, ejerciendo demasiada presión sobre la rodilla. Otras se sientan al borde de la silla y ahí puede aparecer el ‘síndrome del trasero muerto’; para evitar esta molestia también es importante fortalecer el glúteo medio con una rutina de ejercicios con peso.

Los expertos resaltan la importancia de contar con un mobiliario adecuado. Las sillas poseen una estructura diseñada para cumplir con las ocho horas de trabajo. En las del comedor se puede permanecer hasta 60 minutos.