El respaldo de la cama aporta ‘vida’ a los dormitorios de grandes y chicos

Este respaldo funciona también como aislante término y acústico. Posee un diseño geométrico. Foto: Cortesía diseñadora María Fernanda Jácome

Este respaldo funciona también como aislante término y acústico. Posee un diseño geométrico. Foto: Cortesía diseñadora María Fernanda Jácome

Este respaldo funciona también como aislante término y acústico. Posee un diseño geométrico. Foto: Cortesía diseñadora María Fernanda Jácome

Cabeceras de cama funcionales, con materiales más naturales y con tapices con nuevas tecnologías se cuelan en las habitaciones de grandes y chicos.

Están diseñadas -sobre todo- para darle personalidad a ese espacio de la vivienda, pero también funcionan como un aislante térmico y acústico, explica la diseñadora de interiores María Fernanda Jácome. Su efectividad -para este último propósito- dependerá del material que se seleccione y del grosor de la cabecera.

Los nuevos respaldos de cama se fabrican en el país desde hace cuatro años aproximadamente, pero se posicionaron durante el 2020, cuando la gente se confinó en casa para reducir el número de contagios por covid-19, apunta Teresa Landázuri, fabricante.

La madera es uno de los materiales favoritos, combina con la mayoría de estilos. Foto: Tomado de Plataforma Arquitectura

Desde ese instante hombres y mujeres se concentraron en lograr un espacio más cálido para hacer llevadera la cuarentena. Esos elementos fueron claves en el rediseño de ese ambiente.

Ese aislamiento promovió también la fabricación de cabeceras con materiales naturales como la madera, el mimbre y el bambú, por ejemplo, y con textiles con tonos cálidos. Esos recursos evocan a la naturaleza y brindan calma.

Las fibras se utilizan para lograr estancias bohemias, mientras que la madera -en cambio- luce en espacios minimalistas, rústicos y hasta en aquellos con pinceladas industriales.

Aunque interioristas como Luz Rivadeneira sugieren colores neutros, hay personas que optaron por el amarillo, el naranja o el mostaza; este último nunca pasa de moda. El amarillo es tendencia desde inicio de este año, después de ser seleccionado por la empresa Pantone como parte del color del año, junto a un gris.

Los tonos neutros -apunta la especialista- siempre están vigentes porque se los puede combinar con facilidad; está el gris, blanco, beige, que transmiten tranquilidad y elegancia.

Cuando los habitantes de la vivienda se inclinan por esas alternativas, la ropa de cama y complementos como las alfombras son los encargados de aportar el toque de color.

Las respaldos también se elaboran con aglomerados. Se recubren con melamina. Foto: Tomada de Plataforma Arquitectura

Sin embargo, como las cabeceras de cama llegaron para darle identidad al dormitorio es importante, coinciden las expertas, que las personas seleccionen los colores y materiales con los que se sientan más cómodos, pero siempre teniendo en cuenta que se trata de un espacio diseñado para el descanso y el relax.

La pandemia -apunta la interiorista Carolina Gallardo- también impuso el uso de materiales reciclados para la elaboración de esas piezas. Muchas personas optaron por los pallets (generalmente de pino), manteniendo todas sus ‘imperfecciones’. Esas, además de identidad, aportan textura al espacio. Lo mismo sucede con los diferentes textiles.

En cuestión de tamaños, la especialista María Fernanda Sánchez de Stagg menciona que la altura del respaldo dependerá del tamaño del dormitorio. Debe guardar una relación para evitar ambientes saturados. Se puede optar por una cabecera grande cuando la pared alcanza una altura de entre 2,40 y 2,50 metros.

Se trata de una cabecera de cama fija, fabricada con textiles de fácil de limpieza y mantenimiento. Foto: Plataforma Arquitectura

Antes, cuenta Jácome, los respaldos estaban diseñados únicamente para enmarcar la cama, ahora, en cambio, la mayoría cubre gran parte de la pared. Cuando las personas optan por esa propuesta, los diseñadores colocan repisas. Tratan de aprovechar al máximo todo ese espacio.

El costo de esos ‘paneles’ dependerá del material y del tamaño. El valor de un respaldo, diseñado únicamente para enmarcar una cama de dos plazas, por ejemplo, oscila entre los USD 60 y 160. Esos se pueden mover de un lugar a otro, según las necesidades de los habitantes.