29 de noviembre de 2020 00:00

Reservas privadas para conservación del Chocó

Cortesía Damien Squerre, Michael Moens y Proyecto washu  El mono araña cabeza café habita en el chocó del país.

Cortesía Damien Squerre, Michael Moens y Proyecto washu El mono araña cabeza café habita en el chocó del país.

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Isabel Alarcón

Los jaguares de la Costa o los últimos monos araña de cabeza café son algunas de las especies que dependen de la conservación del chocó ecuatoriano.

Aunque esta zona es considerada un ‘hot spot’ por su biodiversidad, es uno de los sitios más amenazados del planeta. La expansión de la frontera agrícola, la extracción de madera y la minería ejercen presión en estos ecosistemas. Para evitar que los últimos remanentes de bosque nativo desaparezcan, han surgido algunas iniciativas. Estas se llevan a cabo sobre todo en el Chocó bajo del Ecuador, que se extiende hasta los 400 metros sobre el nivel del mar.

Michael Moens, director de conservación de la Fundación Jocotoco, explica que cada día se pierde, por distintas causas, una extensión equivalente a 100 canchas de fútbol.

El endemismo es uno de los mayores riesgos si desaparece esta región. Este es el único hábitat en el planeta de 63 especies de aves y de un cuarto de las más de 8 000 variedades de plantas de la zona.

En el año 2000, los miembros de la Fundación empezaron a investigar la flora y fauna en los alrededores del río Canandé, en Esmeraldas. Al darse cuenta de su importancia, compraron tierras e instalaron una reserva.

Este espacio alberga a ejemplares del mono araña cabeza café, que es una de las especies más amenazadas del planeta. Para continuar con el trabajo, en 2018 una reserva creada por los pobladores de la zona, conocida como Tesoro Escondido, se unió a Jocotoco. En este 2020 se logró la conectividad entre ambas. Juntas protegen 7 300 ha de bosque primario.

Moens dice que la estrategia es conectar a las dos reservas con el Parque Nacional Cotacachi Cayapas y el Refugio de Vida Silvestre El Pambilar, que pertenecen al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

En el sur del cantón Eloy Alfaro, en Esmeraldas, se lleva a cabo otra iniciativa que promueve el cuidado del bosque. Felipe Alfonso-Cortes, director ejecutivo de Fundación Naturaleza y Arte Proyecto Washu, explica que, junto con otros investigadores, llegó en el 2012 al lugar en busca de los monos araña de cabeza café.

Mientras realizaban sus investigaciones, veían la cantidad de volquetas que entraban y salían de la zona, transportando madera. En ese momento se dieron cuenta que debían ayudar a conservar estas tierras. Tras evidenciar la importancia del cacao, empezaron a trabajar con las comunidades para el cultivo sostenible.

Esta actividad permite que 21 familias protejan alrededor de 350 hectáreas de bosque húmedo del Chocó. Con el cacao que producen, se fabrica Washu chocolate. Desde el 2015, el equipo trabaja con monos araña en cautiverio, los cuales se encuentran entres los principales especímenes en cautiverio en la zona.

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