26 de julio de 2019 13:56

República Dominicana cuida sus manglares ante cambio climático

El Gobierno de República Dominicana está enfocado en conservar sus manglares. Foto: Pixabay

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Agencia EFE

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El ecosistema manglar es mucho más de lo que parece, porque contribuye a amortiguar los efectos del cambio climático y su conservación puede marcar la diferencia para países costeros especialmente vulnerables a los fenómenos naturales, como es República Dominicana.

La encargada de Programas de Restauración de Ecosistemas Costeros y Marinos del Ministerio de Medio Ambiente dominicano, Cristina de la Rosa, explicó a Efe la importancia de preservar y recuperar estos ecosistemas, coincidiendo con el Día Internacional de la Defensa del Ecosistema Manglar, que se celebra cada 26 de julio.

Los manglares son "barreras de protección de los litorales y de las comunidades costeras" capaces de amortiguar el impacto de las tempestades marinas y de controlar la erosión, son refugio de diferentes especies animales y absorben y almacenan carbono en una magnitud mucho mayor que los ecosistemas terrestres, dijo De la Rosa.

Según el último cómputo, recogido en el informe "Medio Ambiente en Cifras 2012-2016" elaborado por el Ministerio, en República Dominicana hay 55 áreas de manglar, con una superficie total de 274 kilómetros cuadrados, lo que supone una evidente recuperación de estos ecosistemas con respecto a 2012, año en el que los manglares ocupaban una extensión de 225 kilómetros cuadrados.

Sin embargo, esta cifra puede haberse incrementado en estos últimos tres años, ya que el Ministerio de Medio Ambiente está desarrollando "trabajos de restauración de los manglares que se han visto afectados por fenómenos naturales o por causas antropogénicas".

En Montecristi (noroeste), San Cristóbal (sur) y Santo Domingo se han instalado viveros de producción de mangle donde se obtienen semillas de las plantas que los habitan, cuyas "particularidades" les permiten adaptarse "a entornos con poco oxígeno, alta salinidad y altas temperaturas", explicó De la Rosa.

Estas especies vegetales son, por decirlo de algún modo, agradecidas; "se logra recuperar" el manglar al restablecer sus condiciones naturales y "con la experiencia que ya tenemos" en reforestación los resultados están siendo positivos, apuntó.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en los últimos 40 años han desaparecido más de la mitad de los manglares del mundo, debido, entre otros factores, a la sobreexplotación de las industrias camaroneras en la zonas donde se desarrollan este tipo de hábitat.

En el caso de República Dominicana, constituyen una amenaza los fenómenos naturales como tormentas tropicales o ciclones, que pueden arrastrar estos ecosistemas aunque también sean una barrera de protección frente a los mismos.

Las sequías son otro inconveniente para su supervivencia y, según De la Rosa, la falta de precipitaciones ha impedido prosperar algunas acciones de reforestación acometidas hace unos años.

Otra de las amenazas para este tipo de hábitat es el desarrollo turístico, ya que los rellenan con materiales "para la construcción de estructuras" destinadas al turismo, "aunque hay algunos complejos hoteleros que los protegen y los conservan".

De hecho, los manglares pueden ser un recurso turístico en sí mismos, señala la responsable medioambiental, ya que "se pueden utilizar como área de recreo y esparcimiento", por ejemplo con el desarrollo de senderos ecológicos para caminar o pasear en bicicleta y estableciendo observatorios de aves.

Precisamente, gracias a estos entornos, República Dominicana es un estupendo destino para las aves migratorias que llegan cada año, como patos, flamencos o pelícanos, entre otras, para hospedarse en este ecosistema que también es refugio de diferentes especies de peces, que encuentran aquí un entorno idóneo para la reproducción, así como crustáceos y moluscos.

República Dominicana, con 17 provincias costeras, está en la posición número diez de vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático, y comparte la isla La Española con Haití, que está a la cabeza en cuanto a debilidad ante fenómenos naturales, destacó De la Rosa.

Por eso, insistió en hacer "un llamado a la ciudadanía, a las autoridades y a los inversionistas turísticos" para que protejan los manglares que "junto a los arrecifes de coral constituyen los principales ecosistemas costeros a conservar" en el planeta.

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