15 de noviembre de 2020 00:00

Un conflicto bien manejado crea confianza

Jorje Zalles junto a la biblioteca de su casa. Es docente emérito de la USFQ. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Jorje Zalles junto a la biblioteca de su casa. Es docente emérito de la USFQ. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (O)

Entrevista a Jorje Zalles

La primera acepción que la RAE propone sobre conflicto es la de combate, lucha y pelea. ¿Usted cómo lo definiría?

La mayoría de personas tiende a asociar conflicto con pelea. Desde la perspectiva de la psicología social se plantea que esta es solo una de sus posibles evoluciones. Esa confusión ha generado una serie de problemas, como la tendencia a evitar el conflicto, cuando lo que se debería evitar es su escalamiento. Es mejor entender el conflicto como aquella situación en la cual las aspiraciones de dos o más partes son incompatibles. Es decir, que satisfacer a una de ellas interfiere y, en extremo, imposibilita satisfacer a la otra. Tener aspiraciones distintas a las de otras personas o grupos no reviste un problema, si se lo sabe manejar. Hay que romper esa asociación equivocada entre conflicto y pelea y reconocer que son dos fenómenos distintos.

Entonces, ¿lo que realmente debería preocuparnos no es la existencia de un conflicto sino cómo tiene que ser manejado?

Algo que siempre digo es que no hay que tenerle miedo al conflicto, sino a manejarlo mal, porque cuando eso pasa, puede evolucionar de dos formas, ambas negativas. La una está relacionada con el escalamiento, cuando el conflicto se convierte en pelea, y la otra con el evitamiento, cuando las personas prefieren ­evadir el conflicto.

¿Qué pasa cuando se vive en una sociedad que evade de forma permanente los conflictos?

Esos conflictos evitados, no procesados y no tratados se vuelven potencialmente peligrosos. Les asemejo a minas antipersonales, que están enterradas esperando a que alguien las pise para explotar. Pero el problema es más grave porque la mina, con todos los espantosos destrozos que causa, explota una sola vez; mientras que los conflictos sociales no encarados pueden explotar de forma sucesiva. Este es uno de los dramas de nuestras sociedades andinas y latinoamericanas. No queremos reconocer que las nuestras son sociedades con altos índices de racismo, clasismo, machismo y autoritarismo.

¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen al intentar resolver un conflicto?


El primer y más importante problema es no querer reconocer que existe un conflicto y, en consecuencia, evitarlo. El segundo gran error es pensar que si hay un conflicto entonces hay que ganarlo. Esto está muy vinculado a cómo se educa y cómo se trabaja en el desarrollo de la inteligencia emocional de los seres humanos. La actitud de buscar una resolución al conflicto es solo factible con altos niveles de inteligencia emocional y de seguridad interior. El problema radica en que en nuestras sociedades se forman personas terriblemente inseguras, que luego se convierten en caldo de cultivo para el mal manejo de los conflictos.

¿Puede pensar en algo positivo sobre los conflictos?

El conflicto es una maravillosa oportunidad para mejorar una relación. El rato que uno entra en conflicto con alguien y lo maneja bien se genera un vínculo de confianza y de menor sensación de amenaza de parte de ese otro. No hay mejor forma de construir una buena relación que resolviendo los conflictos que hay en su interior. Llegar a una situación en la que nadie se impuso y nadie terminó lastimado, sin duda, reduce la percepción de que somos una amenaza el uno para el otro.

¿Cree que la sociedad ecuatoriana es poco pragmática en el manejo de sus conflictos?

En nuestra sociedad existe un absolutismo intelectual terrible. Abundan los dueños de la verdad. Alguna vez le conté a un cercano amigo de derecha que había conversado con un prominente dirigente de izquierda y me dijo ¡cómo pudiste conversar con el demonio! Una parte esencial del buen manejo de los conflictos es ser pragmáticos.

¿Qué conflictos están pendientes de solución en la sociedad ecuatoriana?

A mi juicio, el conflicto pendiente más importante que tiene el país está entre las personas que somos convencidas de la democracia y quienes no lo son. Aún en personas que se declaran liberales vemos ideas como las de aplastemos a los sindicatos, a los indígenas y a los gais. Otro conflicto pendiente está entre dos corrientes del movimiento indígena. Uno que sigue siendo revanchista y que en el fondo odia a los mestizos y otro, todavía minoritario, que acepta que el concepto de identidad étnica y nacional no tiene mucho sentido, porque todos somos seres ­humanos. También está el tema de qué entendemos por buena educación. Si miramos, ninguno de estos conflictos está ni siquiera claramente identificado.

Jorje Zalles

Nació en La Paz, Bolivia, en 1943. Estudió Ciencias Sociales en Yale y en Harvard. Es profesor emérito de la Universidad San Francisco de Quito y Miembro Asociado del Centro de Asuntos Internacionales de Harvard desde 1997. Autor del libro ‘Teoría del conflicto’.

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