11 de marzo de 2020 00:00

Quito cuenta con una red de casas culturales

Nina Shunku. En esta casa, ubicada en el Centro Histórico, se han realizado varios talleres de arte urbano. Foto: archivo / EL COMERCIO

Nina Shunku. En esta casa, ubicada en el Centro Histórico, se han realizado varios talleres de arte urbano. Fotos: archivo / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio.com

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Son 13 y están dispersas en barrios del sur, centro y norte de Quito. En principio, todas fueron construidas para vivienda, pero ahora son espacios donde todos los días se cocinan proyectos artísticos y culturales, que van desde la música y el teatro hasta el arte urbano y las residencias artísticas.

Se trata de las casas culturales independientes que forman parte de Comuna Kitu, una red que se creó en 2017 con el propósito de generar un intercambio de experiencias, vinculadas al trabajo cultural y a la búsqueda de estrategias para generar nuevos públicos.

Esta red está integrada por espacios como Casa Mitómana, Nina Shunku, El Útero, Casa Uvilla, o el Centro Cultural Independiente de Turubamba.

Isaac Peñaherrera, parte de la organización de Nina Shunku, una casa cultural ubicada en el Centro Histórico, cuenta que, actualmente, el trabajo de la red está enfocado en la inclusión de estos espacios en la ordenanza de cultura que se tramita en el Municipio.

Casa Mitómana. En este invernadero cultural se han realizado presentaciones de libros y obras de teatro.

Casa Mitómana. En este invernadero cultural se han realizado presentaciones de libros y obras de teatro.

“Nuestro objetivo -dice- es que las casas culturales independientes tengan un permiso diferenciado para su funcionamiento. Las autoridades tienen que entender que las actividades que realizamos a lo largo de una semana son distintas y van desde lo académico a lo lúdico festivo”.

Para Dalia Chicaiza, parte de la organización de Casa Mitómana, la falta de una estructura legal en relación a la dinámica económica y social, que se genera desde estas casas ha provocado que se conviertan en lugares vulnerables.

Esta gestora cultura recuerda la serie de robos que se realizaron, en meses pasados, en casas como El Útero, Catapulta y Pukará. “Además -dice- siempre corremos el riesgo de que nos cierren porque tenemos permiso para realizar un actividad cultural y no otra. Queremos que se comprenda que somos espacios de reflexión colectiva, con propuestas muy diversas”.

El Útero. En este espacio se realizan conciertos, charlas académicas y presentaciones escénicas.

El Útero. En este espacio se realizan conciertos, charlas académicas y presentaciones escénicas.

En El Útero, una casa ubicada en el barrio La Mariscal, este mes, por ejemplo, se realizará un curso de clown terapéutico intensivo, clases de yoga aéreo y un concierto de Grecia Albán, entre otras actividades. Luz Albán, coordinadora del espacio, añade que fueron parte de la Ruta de la Creatividad, creada por la Administración Zonal y Quito Turismo.

Para Peñaherrera, una de las cosas que distingue a estos espacios es que trabajan de forma autogestionada, sin aportes económicos de instituciones públicas o privadas, y que, en la mayoría de casos, sus proyectos están orientados a sectores más populares.

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