16 de julio de 2018 00:00

Los pueblos nativos recuperan sus festividades

La fiesta del Inti Raymi que se desarrolló en Ambato, involucró a los cuatro pueblos. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

La fiesta del Inti Raymi que se desarrolló en Ambato, involucró a los cuatro pueblos. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

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Modesto Moreta

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El Taita Inti (Padre Sol) brilla por todo lo alto. Los danzantes de las parroquias Pasa, Quisapincha y Salasaka, en Tungurahua, bailan al son de los bombos, pingullos, bocinas y redoblantes anunciado el inicio del Inti Raymi (Fiesta del Sol).

La música y sus trajes coloridos adornados con cintas, monedas, espejos y bambalinas cubrieron de alegría la gigante Plaza Cívica del Municipio de Ambato. Los grupos de danza de los pueblos Tomabela, Quisapincha, Salasaka, Chibuleo y de otros grupos se apoderaron de este lugar ubicado en el sector sur de la capital del Tungurahua.

En el centro, los yachak Gloria Chiliquinga y Marcia Masaquiza dibujaron con flores y frutas, granos y alimentos la Chacana o Cruz Andina para agradecer al Padre Sol por la abundancia en la cosecha. Además, en los puntos cardinales se fijaron los cuatro elementos: el fuego, el aire, el agua y la tierra. El Inti Raymi se cumplió el pasado 7 de julio.

Chiliquinga, sanadora del pueblo Salasaka, levantó sus manos al cielo como agradecimiento por la abundancia en la producción de los granos. El rito sagrado duró 30 minutos. Marcia Masaquiza, de la Distrital de Salud, cuenta que el ritual es una ceremonia de armonización en la que se agradece a los cuatro elementos y al Padre Sol.

Afirma que en el año se celebran los raymis, que incluye la preparación de la tierra, la siembra y el florecimiento; y el Inti Raymi, que es la fiesta de la cosecha. “El Inti Raymi está destinado a nuestros adultos mayores, ellos representan a la sabiduría acumulada por sus años de experiencia”.

El encuentro, organizado por el Movimiento Indígena de Tungurahua (MIT), busca rescatar y fortalecer celebraciones importantes para los pueblos andinos como Inti Raymi (Fiesta del Sol, el 21 de junio, aunque este año se festejó en julio), Kuya Raymi (Fiesta de la Luna o de la Fecundidad, el 21 de septiembre).

Además, el Cápac Raymi (Fiesta Mayor o de los Príncipes, el 21 de diciembre) y Pawkar Raymi (Fiesta del Florecimiento, el 21 de marzo), que poco a poco pierden vigencia en las comunidades indígenas y las organizaciones, especialmente de los niños y jóvenes, cuenta Pedro Aguagallo, técnico del MIT.

Para institucionalizar esta propuesta, hace tres meses, trabajan con María Fernanda Naranjo, vicealcaldesa de Ambato y presidenta de la Comisión de Cultura, en la redacción de una ordenanza que busca institucionalizar estas festividades andinas.

Se espera que para próximas festividades se puedan sumar otros pueblos indígenas no reconocidos como San Fernando, Pasa y Sucre.

Al finalizar la ceremonia se armó la tradicional pambamesa que representa el compartir los frutos y granos que entregan la gente. Se repartió mote, habas y mellocos cocinados, chicha de maíz y frutas con todas los asistentes al evento.

El presidente de la Unión de Comunidades Indígenas de Santa Rosa, José Caiza, dice que es el segundo año que las siete comunidades de su sector trabajan en la celebración del Inti Raymi. “Estamos recuperando la fiesta de nuestros ancestros con la participación de los niños y jóvenes, que son quienes continuarán con la celebración que estaba por desaparecer”.

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