17 de junio de 2018 00:00

La prohibición de zoológicos puede poner en peligro a las especies

Marmota de Vancouver. En Canadá se logró estabilizar la población de esta especie. Fotos: PhilArmitage, EFE, y marmots.org

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Isabel Alarcón. Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

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Aunque la existencia de los zoológicos es cuestionada en la actualidad, un cambio de modelo de los centros de exhibición hacia los que privilegian la conservación podría ayudar a evitar la extinción de las especies y a repoblarlas en su hábitat natural.

Un artículo de Laura H Graham, directora de WRG Conservation Foundation, publicado en un medio internacional, explica que la prohibición de animales en cautiverio puede acelerar la extinción de especies en la actualidad.

El tema tomó más fuerza a propósito de la muerte del último macho rinoceronte blanco del norte, que ocurrió este año, y la inminente desaparición de otras especies en peligro como la vaquita marina en México que, según Graham, podrían salvarse si se contara con poblaciones saludables de estos animales en zoológicos.

Graham explica que las especies en vida silvestre están bajo condiciones de estrés debido a las actividades humanas y su impacto en los ecosistemas. Por eso plantea que la batalla para evitar su desaparición no se la puede ganar sin la existencia de ejemplares en cautiverio. Esto permitirá “ganar tiempo “mientras se lucha contra las verdaderas causas de su extinción.

Martín Bustamante, director de la Fundación Zoológica del Ecuador y del Zoológico de Quito en Guayllabamba, explica que estos centros tienen un rol importante en la conservación de las especies. A escala mundial son el tercer grupo que financia investigaciones y acciones de conservación con aportes de alrededor de USD 270 millones en el 2017.

“Lo ideal sería que no tengamos que llegar a casos extremos de tener animales en cautiverio”, dice Bustamante, pero pueden ayudar a tener un respaldo de poblaciones que están en peligro de desaparecer.

Hasta este centro llegan actualmente especies que han sido víctimas de la caza, el tráfico y la tenencia ilegal. Durante el 2017 alrededor de 89 animales pudieron volver a su hábitat después de su recuperación. El retorno de animales que han pasado toda la vida en cautiverio aún no es un proceso frecuente, explica Bustamante y también aclara que en este lugar no compran animales para la exhibición en sus instalaciones.

Esto forma parte de su orientación, que está más vinculada con la nueva corriente de los zoológicos vinculados a la conservación, educación e investigación, más que en la exhibición de las especies.

El zoológico de Guayllabamba es parte de la recién creada Asociación Ecuatoriana de Zoológicos y Acuarios (AEZA), que está conformada por 11 centros en todo el país. A través de esta, cuenta Bustamante, se busca incorporar las discusiones que se llevan a cabo a escala mundial como la reproducción de animales bajo cuidado humano, criterios de seguridad y bienestar de las especies en los centros.

Esto les ha permitido acercarse entre las instituciones para crear planes de manejo cooperativos con animales como jaguares, osos de anteojos y cóndores. Con estos últimos se está tratando de formar parejas en los seis centros que manejan a estas aves.

La idea es que puedan tener una reproducción más activa y ayudar a la población silvestre. Para esto, se movilizará a una hembra juvenil que habita en Guayllabamba a otro centro para que forme pareja con un macho juvenil que está en el Parque Amaru, de Cuenca.

Bustamante explica que el zoológico no lleva a cabo programas de reproducción de especies, solo en el caso de los monos cotoncillo rojo, ya que su área de ubicación es restringida y se conoce poco. “Permitimos su reproducción porque pensamos que a futuro podemos hacer un aporte a las poblaciones silvestres”, dice el director del zoológico.

Aunque la reproducción de animales en los zoológicos es otro tema de debate, Bustamante considera que no solo es necesario devolver a las especies a su hábitat, sino también mantener poblaciones para desarrollar conocimientos y tecnologías que las ayuden a mantenerse a futuro.

Andrés Ortega, coordinador Ejecutivo del Instituto de Medicina de la Conservación Tueri- USFQ, explica que no es posible la desaparición de zoológicos en el país en la actualidad, ya que estos funcionan como albergues para animales rescatados. Pero no está de acuerdo en que sean encerrados solo con fines de entretenimiento.

Para este veterinario, ningún animal silvestre se debería reproducir en cautiverio, salvo que haya un proyecto que lo justifique o lo respalde con fines de conservación, ya que, caso contrario, el animal que nacería tendría que permanecer toda su vida en una jaula.

Tampoco cree que su reproducción en cautiverio asegure que poblaciones en peligro puedan salvarse, como en el caso del rinoceronte. Debe haber un número de individuos estadísticamente probado para que la reproducción tenga una descendencia sana desde el punto de vista genético.

Ortega cita el caso del cóndor de California como un evento exitoso en el que se analizaron todas las variables. Estos animales tenían una población de alrededor de 22 individuos en libertad. Para preservar la especie fueron capturados y puestos en cautiverio (no zoológico). En la actualidad se logró que la población de estas aves ascienda a cerca de 400 ejemplares.

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