28 de julio de 2020 00:00

Más plantas medicinales se utilizan en la pandemia

Las infusiones deben ser recomendadas por un profesional para prevenir efectos.

Las infusiones deben ser recomendadas por un profesional para prevenir efectos. Foto: Cortesía Universidad Nacional de Loja

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

La desesperación por encontrar la cura para el covid-19 ha llevado a las personas a buscar respuestas en las plantas. Especies que fueron eficaces para combatir a otras enfermedades en el pasado han vuelto a ser el centro de atención, pero su explotación sin control las está poniendo en riesgo.

La cascarilla es uno de los casos más conocidos. Actualmente, incluso se lleva a cabo una campaña para aclarar los rumores de que esta planta cura el covid-19.

Utilizada en el pasado para combatir la malaria, la cinchona o cascarilla, está sufriendo una nueva ola de sobreexplotación.

Esta no es la única especie a la que han recurrido las personas durante esta emergencia. Eucalipto, neem, la bala de cañón o las infusiones de distintas plantas medicinales han sido algunos remedios naturales más requeridos en esta época.

Patricio Rojas, investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito, dice que la búsqueda de la “cura mágica” ha llevado a que se haga un uso indiscriminado de las plantas. Esto, a su vez, puede causar impactos graves en los ecosistemas, sobre todo en las zonas con bosques nativos.

Algunas de las especies no son abundantes en la naturaleza, otras tardan mucho tiempo en crecer y muchas no se pueden cultivar. La llustinda o bala de cañón puede tardar hasta 30 años en llegar a la madurez.

Rojas dice que hasta el momento no hay evidencia científica de que alguna sea útil para el tratamiento de este virus. Las plantas tienen un sinnúmero de principios activos que en el pasado han permitido generar nuevos medicamentos.

Según el investigador, esto implica un largo tiempo de estudios y un trabajo posterior en laboratorio para tratar de hacer una síntesis química de sus moléculas.

El mal uso de las plantas no solo tiene impactos en el ambiente. Omar Vacas-Cruz, etnobotánico, dice que es necesario conocer sus principios activos y sus contraindicaciones. El consumo de ajo diario, por ejemplo, puede causar gastritis o las infusiones de hojas de neem pueden generar somnolencias y convulsiones.

Cruz explica que utilizar plantas introducidas, como el eucalipto, tampoco tiene justificación. Aunque estas especies no sean nativas, cumplen un rol en los ecosistemas, los cuales se desequilibran cuando estas son extraídas masivamente.

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