5 de octubre de 2019 00:00

Piedra de Vapor: Una aventura acuática en medio de dos ríos

Cabañas que hospedan hasta tres personas son parte de la oferta. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

Cabañas que hospedan hasta tres personas son parte de la oferta. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Edwing Encalada
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eencalada@elcomercio.com

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La adrenalina de enfrentar a los rápidos de los ríos Caoní y Blanco a bordo de un kayak es la base de la oferta que encontrará en Piedra de Vapor, ubicado a 9 km de Puerto Quito. Lo mejor es que no necesita ser un experto en este deporte de aventura para practicarlo.

Ubicado dentro del cantón pichinchano, le debe su nombre a una particular piedra de 12 metros de altura y 50 metros de diámetro que se encuentra en la unión del Caoní y Blanco.

Hace 40 años, estos ríos eran tan caudalosos que al estrellarse contra la roca generaba una estela húmeda similar al vapor, razón por la cual decidieron bautizar así al sector.

Según Paúl Larrea, instructor de deportes acuáticos, este lugar pichinchano se destaca por ser una escuela para la práctica de kayak. Esta es la razón por la cual no se requiere ser un experto sino tener las ganas suficientes para aventurarse en los ríos.

Sortear los rápidos de los ríos Blanco y Caoní en un kayak es el atractivo de Piedra de Vapor. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

Sortear los rápidos de los ríos Blanco y Caoní en un kayak es el atractivo de Piedra de Vapor. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

“Esta es una práctica de aventura en donde se han minimizado los riesgos. De hecho, no se necesita tener la habilidad de nadar para subirse a un kayak”, anticipa Larrea.

Previo al ingreso a las aguas de los ríos, los visitantes reciben su equipo de navegación que consiste en un chaleco salvavidas, casco, remo con flotador e instrucciones básicas de cómo avanzar y frenar ayudándose del remo. Además aprenden cómo sentarse.

En Piedra de Vapor han diseñado un sistema de hileras para darle seguridad a los turistas. En el primer kayak irá un guía nativo de la zona, quien mostrará la ruta a seguir para el resto de botes. A él le seguirán dos kayak dobles, en donde irá un turista y un guía. Cerrará la hilera otro kayak conducido por otro guía.

“Esta escuela tiene la mayor cantidad de guías nativos porque no hay nadie mejor que ellos para sortear los rápidos de los ríos en los cuales crecieron”, añade Larrea.

Aunque Piedra de Vapor se encuentra en la intersección de dos ríos, ambos varían sus caudales por temporadas. De enero a junio, por ejemplo, cuando es la temporada inviernal, el río Blanco se torna más correntoso y se realiza la actividad en el río Caoní. En cambio, de julio a diciembre, que es verano, el río Caoní tiende a secarse y la actividad se traslada al río Blanco.

El atardecer en los ríos de Puerto Quito atrae a los fotógrafos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

El atardecer en los ríos de Puerto Quito atrae a los fotógrafos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

Antes que se anime a experimentar esta aventura, es recomendable llevar repelente de mosquitos, calzado de caucho que se aferra mejor al kayak. También se sugiere ropa de material sintético de secado rápido y ropa adicional.

Para diversificar la experiencia, recientemente se implementó una ruta que incluye un recorrido de 30 km en bicicleta y un descenso de 11 km en kayak. Es muy popular entre los visitantes extranjeros.

El hospedaje en el sector se ofrece en USD 100 en cabañas para tres personas. El precio incluye tres desayunos.

Para realizar esta actividad se debe hacer una reserva previa. El costo por persona es de USD 25, en grupos conformados por al menos cinco individuos. Mayor información sobre las rutas las puede encontrar en la página de Facebook Kayak Piedra de Vapor.

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