29 de septiembre de 2020 13:02

Calderón e Iñaquito son las parroquias de Quito con más cuentas de Internet ¿Qué pasa en el resto de las parroquias?

Hay parroquias en Quito que tienen altos números de cuentas de Internet

Hay parroquias en Quito que tienen altos números de cuentas de Internet. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Betty Beltrán
y EL COMERCIO DATA

Minas Chupa, San Juan, La Costa, San Francisco de Oyacoto, Nueva Ciudad, Chiriboga... Son 542 barrios del Distrito Metropolitano que no tienen una eficiente cobertura de Internet o no cuentan con el servicio.

El dato de los sectores digitalmente aislados está en un estudio de la Dirección Metropolitana de Informática. Y entre las causas, según el director Carlos Poma, están la falta de infraestructura, el difícil acceso y los costos de conexión.

Según el Ministerio de Telecomunicaciones (Mintel), el nivel de penetración del Internet fijo en los hogares de Quito es del 84,90%, a junio del 2020. La entidad señala que las 65 parroquias urbanas y rurales de la capital tienen cuentas de acceso, pero la cantidad de beneficiarios varía de un sector a otro.

Gualea es el que menos posee: 12 cuentas; Pacto, 51. Estas, a su vez, son las dos parroquias con menos cuentas tiene por 1 000 habitantes.

Estas cifras están muy distantes de Calderón, Iñaquito, Guamaní, Conocoto y Carcelén, que son las cinco que más cuentas tienen.

EL COMERCIO DATA desarrolló una herramienta para visualizar el número de cuentas por habitante en cada parroquia. 

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En los lugares donde el servicio es intermitente se complica la cotidianidad de la gente que, a raíz de la crisis sanitaria por el covid-19, requiere esa herramienta para entretenerse, realizar las tareas de estudio o trabajar vía ‘on line’.

En Los Cóndores, parroquia de Chillogallo, el problema de conexión se anidó hace tiempo; el sector tiene 40 años de vida y hace 20 llegó Deysi Zavala a esa barriada. Solo hace cinco años contrató el servicio de Internet para su casa.

Como lo usaba de vez en cuando, no prestó atención si la señal era o no buena; solo ahora que la sociedad se ‘tecnologizó’ se dio cuenta de las deficiencias, admite. Todos los días padece porque sus tres hijos menores de edad reciben clases con muchas interrupciones, incluso es difícil tener una conversación a través de las plataformas. Ante esas dificultades no le queda más que llamar a la profesora para contarle que otra vez está desconectada, más tarde se pone en contacto con algún compañero de aula de sus pequeños para copiar los deberes e igualar materia.

En los barrios del sur oriente de la Administración Zonal Eloy Alfaro también hay una deficiente cobertura y los llaman ‘lugares muertos’. Dolores Nazate, lideresa de la Ferroviaria Alta, da cuenta de aquello y menciona que la conexión se volvió una odisea más ahora que la Internet se convirtió en un servicio básico. “¿Acaso somos habitantes de segunda?”, se pregunta. Y enumera los sectores con ese lastre: Neptalí Jarrín, Antenas, Vertiente, Pedestal, La Forestal... Todos son puntos marginales que hace pocos años tuvieron acceso a la red telefónica, “así que ni soñar con tener un buen Internet”.

Antes de la pandemia ya tenían inconvenientes, al punto que los moradores con teléfono en mano se movían de un lado al otro para tener señal y enviar los mensajes. En el parque de la Neptalí Jarrín hay buena conexión y todas las tardes se llena de vecinos. Hay otros inconvenientes: el drama de las familias de los escolares que no cuentan con un dispositivo y el analfabetismo digital, agrega Nazate. Para ayudar en algo, su organización Trenzando Zures.

Ecuador instaló un centro de acopio con un computador para apoyar en las tareas estudiantiles, pero como es un aparato reciclado no tiene la capacidad de cargar plataformas. Los jóvenes de la Ferroviaria Alta se turnan para recibir clases en casas de los vecinos, pero no hay una solución a corto plazo. Incluso, el hecho de ir a los cibercafés no es una buena opción por el costo. La hora cuesta USD 0,40 para estudiantes y para el resto, 0,70.

Situaciones calcadas se viven en los barrios ubicados a un costado de la Simón Bolívar, por el intercambiador de la autopista General Rumiñahui. Allí están María Guadalupe, Cielo Azul, Balcones de Nevados, Buenos Aires, Jaime Ernesto…, y los estudiantes deben salir a los espacios públicos elevados para tener señal. Juan Quishpe, presidente de María Guadalupe, confiesa que todos los días los moradores se quejan por la deficiente cobertura de Internet, que “es intermitente y es como no tener servicio. Es una agonía diaria”.

Menciona que el 90% de la población de su barriada solo dispone de celulares, que los alumnos saben de memoria que en la loma del parque algo llega la señal y congestionan el sitio dependiendo las horas de clases. No tienen otra salida porque sus casas se levantan en una hondonada.

Debido a esa problemática, desde los gobiernos nacional y local hay iniciativas. El Mintel informó que puso en marcha Internet de Barrio, un modelo de servicio con paquetes a bajo costo que permite recargar en tiendas. También están los Puntos WiFi. Desde enero a la fecha funcionan 476 en 21 provincias; y el Plan de Chip Educativo prepago por USD 5,59.

Del lado del Municipio también se instalaron puntos WiFi. Hasta el momento hay 703 en modalidad inalámbrica: 425 en lugares públicos (parques, paradas de buses…), 138 en unidades educativas y 140 en dependencias municipales. La idea es tener 2 000 al final de esta administración municipal, acota Poma.

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