20 de diciembre de 2019 09:21

Un parque triásico en las pampas del sur de Brasil con yacimientos paleontológicos

El paleontólogo José Darival Ferreira cava en un sitio de excavación en Agudo, Brasil, el 3 de diciembre de 2019. Foto: AFP

El paleontólogo José Darival Ferreira cava en un sitio de excavación en Agudo, Brasil, el 3 de diciembre de 2019. Foto: AFP

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Agencia AFP

Millones de años antes de que el temible dinosaurio 'Tyrannosaurus rex' existiera y de que se convirtiera en la estrella de 'Parque Jurásico', el 'Gnathovorax cabreirai' campaba a sus anchas por las pampas del sur de Brasil.

Ese depredador vivió en el triásico, entre 250 y 200 millones de años atrás, un período de la era mesozoica anterior al jurásico.

La actual pampa gaucha, en el centro del estado brasileño de Rio Grande do Sul, fronterizo con Uruguay y Argentina, era entonces una selva de árboles, musgos y plantas sin flores.

Hoy, en su espléndido paisaje de verdes valles y extensas llanuras, existen un centenar de yacimientos paleontológicos, visibles por su tierra rojiza, que encierran claves para la comprensión de ese remoto periodo.

En uno de ellos, en el municipio de Sao Joao do Polesine, un grupo de paleontólogos de la Universidad Federal de Santa María (USFM) encontró en 2014 uno de los esqueletos de dinosaurio depredador más antiguos (230 millones de años) y mejor conservados del mundo.

El estudio de presentación de la nueva especie, 'Gnathovorax cabreirai', fue publicado a principios de noviembre en la revista científica PeerJ.

Una cabeza fosilizada del dinosaurio Prestosuchus Chiniquensis se ve en CAPPA, un centro de apoyo a la investigación brasileña para paleontología en Sao Joao do Polesine, Brasil, el 2 de diciembre de 2019. Foto: AFP

Una cabeza fosilizada del dinosaurio Prestosuchus Chiniquensis se ve en CAPPA, un centro de apoyo a la investigación brasileña para paleontología en Sao Joao do Polesine, Brasil, el 2 de diciembre de 2019. Foto: AFP



Un león del triásico

Expuesto en una vitrina en el CAPPA, un centro de investigación paleontológica de la UFSM en Sao Joao do Polesine, el fósil está formado por varios huesos y una cabeza sorprendentemente bien preservada, con una poderosa mandíbula ('Gnathovorax' significa mandíbulas voraces) .

“Este animal tenía unos tres metros de largo y grandes dientes para comer carne, era bípedo, caminaba con las patas posteriores y tenía unas garras puntiagudas para atrapar a sus presas”, explica a la AFP el paleontólogo Rodrigo Temp Muller, señalando al esqueleto.

El 'Gnathovorax cabreirai', con una altura de 1,50 metros y un peso de 70-80 kilos aproximadamente, pertenece al linaje de los herrerasáuridos y es pariente de otros dinosaurios de edad similar descubiertos en Brasil y Argentina.

Es muy anterior al norteamericano 'Tyrannosaurus rex', el dinosaurio más famoso del mundo -que podía medir 13 metros de largo y 5 metros de alto- gracias a la película de Steven Spielberg y uno de los últimos existentes antes de la extinción de este grupo de vertebrados hace cerca de 65 millones de años.

Pero coincide con él en dos cosas: era el mayor dinosaurio de su tiempo y ocupaba la cima de la cadena alimenticia.

“En el ecosistema del triásico, ocuparía una posición similar a la de los leones” de muestra época, subraya Muller. “Al estar tan bien preservado, nos trajo mucha información anatómica. Conseguimos reproducir partes de su cerebro a través de tomografías”, agrega.

En ese período, en el planeta había un solo continente, Pangea, y los dinosaurios, de menor tamaño que los que vendrían en el jurásico y el cretácico, convivían con otros reptiles como los rincosaurios y con los cinodontes, ancestros de los mamíferos.

Debido a inundaciones provocadas por ríos cargados de sedimentos, miles de animales de ese periodo quedaron soterrados y fosilizados.

El esqueleto fosilizado de un dinosaurio se ve en la sede de CAPPA, un centro de apoyo a la investigación brasileña para paleontología en Sao Joao do Polesine, Brasil, el 2 de diciembre de 2019. Foto: AFP

El esqueleto fosilizado de un dinosaurio se ve en la sede de CAPPA, un centro de apoyo a la investigación brasileña para paleontología en Sao Joao do Polesine, Brasil, el 2 de diciembre de 2019. Foto: AFP


“Futuro promisorio”

Temp Muller nació en esa zona hace 26 años. Cuando era pequeño, su madre le compró en una farmacia un dinosaurio de goma, azul y de cuello largo.

Inmediatamente, se convirtió en su juguete de referencia, en su compañero inseparable, y de tanto andar con él le picó la curiosidad por esas descomunales criaturas que dominaron el mundo hasta que se extinguieron a causa del impacto ambiental provocado por la caída de un gran meteorito sobre la Tierra. Y terminó doctorándose en Sistemática y Evolución.

En el CAPPA, trabaja con un equipo de paleontólogos y estudiantes extrayendo, limpiando y analizando fósiles de rocas traídas de los yacimientos cercanos, con bisturís, brochas, espátulas y microscopios. Un trabajo que, en función del fósil, puede llevar años.

Ahí también está expuesto el esqueleto de otra especie descubierta por la USFM, el 'Macrocollum itaquii', considerado el dinosaurio de cuello largo más antiguo del mundo, con 225 millones de años.

“Este también era bípedo, como el 'Gnathovorax', pero herbívoro. Tenía una dentadura más específica para alimentarse de vegetación más alta, gracias a su cuello largo. Fue el primer dinosaurio completo que encontramos en Brasil, que además estaba asociado con otros tres esqueletos de la misma especie”, explica Temp Muller.

'Macrocollum itaquii', del linaje de los sauropodomorfos, fue descubierto en 2012 en un terreno baldío al borde de una carretera en Agudo, a 20 kilómetros de Sao Joao de Polesine, y el estudio que anunció su existencia fue publicado en 2018 en la revista científica Biology Letters.

Hasta hoy Temp Muller y sus compañeros acuden periódicamente a ese lugar en busca de nuevos tesoros.

“Hemos descubierto varios fósiles en este yacimiento y en toda esta región, y probablemente vamos a encontrar más. El tipo de sedimento que tenemos aquí, de argilita, preserva muy bien los fósiles. Tenemos un escenario muy promisorio para los próximos años”, sostiene Temp Muller.

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