19 de junio de 2020 00:00

La pandemia aceleró los cambios en la industria de la moda

Un modelo desfila en la Semana de la Moda en  Nueva York. Foto: AFP

Imagen referencial. A escala global, las semanas de la moda han tenido que reorganizar sus agendas ya que varias casas de moda se han separado del concepto de colección por temporada. Foto: AFP

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)
aalvarado@elcomercio.com

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Las crisis afectan a los sistemas de moda e inciden en el resultado de sus productos finales. Las nuevas necesidades de los públicos están moldeando aceleradamente la forma en que se produce, presenta, vende y cuida de la vestimenta.

“La moda responde al comportamiento humano”, dice la comunicadora de moda Estefanía Cardona. El diseñador Juan Carlos Guamán concuerda y explica que los momentos de ruptura llevan a períodos de transición en los que se prefiere vestimenta relajada y colores neutros. “No quieres verte desprolijo, pero tampoco existe la necesidad de exhibirse, de producirse”, dice Guamán.

Los consumidores ya están buscando productos cómodos y versátiles, de acuerdo con Cristina Peña y Carolina Cabrera, dueñas de la tienda multimarca The Designers Society. Las firmas locales con las que trabaja este espacio, 50 en esta temporada, están enfocadas en la confección de prendas que se adapten a las necesidades de la oficina y de la casa, fáciles de lavar y que perduren.

Pero no solo la estética está siendo trastocada en esta nueva normalidad. En estos meses de encierro, los compradores se han inclinado a apoyar a marcas con un enfoque más humano, es decir, a emprendimientos y empresas que trabajan con base en valores sociales y ambientales.

El caso de Nike es uno de los más emblemáticos a escala global. En el 2018, la firma se alió con Colin Kaepernick para lanzar la campaña de aniversario 30° del lema ‘Just Do It’.

Kaepernick es un jugador que fue expulsado de la Liga de Fútbol Americano por protestar en contra del racismo. Intentos de boicot en contra de la marca se sucedieron por parte de sectores de ultraderecha, pero dos años después, el tema cobró aún más relevancia por el movimiento Black Lives Matter en los Estados Unidos.

La preocupación por el ambiente también está en crecimiento. La industria de la moda fue responsable del 5% de emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero producidos en el 2015. Esto se originó en la elaboración de 100 miles de millones de prendas anuales para un mundo de 7 mil millones de personas.

Casas de moda de lujo como Gucci y Saint Laurent renunciaron durante la cuarentena al calendario de la moda que les exigía producir ocho colecciones al año. Guamán espera que estas decisiones se repitan en más marcas de diseñadores y de moda rápida alrededor del mundo. Peña y Cabrera aseguran que los clientes están exigiendo calidad sobre cantidad.

El enfoque en la comunidad es parte del cambio que se está viviendo. “La gente está con la ilusión de apoyar al emprendimiento”, asegura Cabrera. Durante el confinamiento, decenas de marcas ecuatorianas, entre ellas la firma de ropa deportiva Vonta-Chi, fortalecieron el discurso en redes sociales sobre la importancia de comprar a negocios locales.

Por último, las ventas están volcándose a lo digital. Durante la cuarentena, el comercio electrónico tuvo gran acogida debido al cierre obligatorio de tiendas comerciales.

Si bien se popularizaron las ventas a través de plataformas como WhatsApp, espacios como The Designer Society están trabajando en plataformas que faciliten al máximo la experiencia de compra.

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