2 de marzo de 2021 00:00

Los padres deben involucrarse en la lectura de los niños

En los hogares se deben crear horarios de lectura que tengan un mínimo de minutos y páginas por día. Foto: Freepik

En los hogares se deben crear horarios de lectura que tengan un mínimo de minutos y páginas por día. Foto: Freepik

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Gabriel Flores
Redactor (I)
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El tiempo que los niños dedican a los videojuegos ha crecido de forma exorbitante durante el último año. Un informe de la consultora Newzoo señala que su consumo mundial aumentó un 65% en 2020. Para disminuir las horas que pasan realizando esta actividad una de las alternativas es fomentar su gusto por los libros y la lectura.

A criterio de Juana Neira, directora del Plan Nacional del Libro, las estrategias para fomentar la lectura en los niños dependen de su edad. Para los más pequeños, por ejemplo, recomienda que los padres empiecen contándoles historias. La oralidad es fundamental para generar ese primer acercamiento, sobre todo, sino tienen el hábito de leer.

Después de contarles historias, se puede seguir con la lectura compartida entre niños y padres. Lo importante en esta etapa es que el libro se convierta en un pretexto para hacer otras actividades como jugar a algo relacionado con la trama de la historia. Asimismo, se puede incentivar a los niños para que dibujen al personaje que llamó su atención.

Para los primeros lectores, niños entre seis y ocho años, las expertas recomiendan comenzar con libros que contengan imágenes. Neira sostiene que la mejor alternativa para esa edad son los libros álbumes porque ayudan a activar los sentidos de los niños. “Lo importante -dice- es que ellos conviertan al libro en un objeto de su propiedad. Así podrán volver a la historia las veces que quieran”.

Otra de las opciones para los primeros lectores son los cuentos infantiles clásicos. Para la escritora María Fernanda Heredia, estos libros ofrecen distintas lecturas, dependiendo del momento de la vida. “Tienen muchos conceptos y símbolos que se pueden ir desentrañando poco a poco, entre los niños y los padres”.

Para los niños entre nueve y 12 años, la dinámica cambia un poco. Las expertas recomiendan que sean ellos, de acuerdo con sus intereses, los que elijan las lecturas. Lo mejor es que, más allá de los textos escolares, existan dos o tres libros físicos en casa. Aunque los niños sean más autónomos lo esencial -dicen- es que siga siendo una actividad compartida. Padres e hijos se pueden turnar en la lectura de páginas.

Al igual que pasa con los primeros lectores, es importante que las lecturas sean complementadas con otras actividades, como practicar algún deporte o cocinar. Asimismo, se puede proponer a los niños escribir sobre su personaje preferido o un final distinto al original. Es necesario que durante el día a día, los padres hagan referencias a las lecturas realizadas y que en casa se elija un espacio para la lectura.

Carolina Bastidas es dueña de El Oso Lector, una librería especializada en literatura infantil. Ella también sostiene que en este proceso es importante la participación de los padres o de los familiares con los que convive el niño. Al igual que Neira y Heredia, asegura que no es suficiente que vean a los adultos leer, sino que la lectura se convierta en una actividad conjunta.

Bastidas agrega que hay que volver a generar en los niños espacios de aburrimiento. Para ella, ese tiempo es clave para que despierten su creatividad y reflexionen sobre las lecturas que han realizado.

“También es importante que en casa exista un rincón de lectura y que se construya una biblioteca de acuerdo con los intereses de los niños. Si no les gusta las novelas o los cuentos pueden leer cómics, mangas o novelas gráficas”, dice Bastidas sobre este proceso.

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