24 de febrero de 2019 00:00

El Oscar y la angustia de premiar al ‘streaming’

Alfonso Cuarón dirige ‘Roma’, que puede ser la primera cinta en español que gane el Oscar a Mejor Película. Yorgos Lanthimos dirige ‘La favorita’, que tiene 10 nominaciones.

Alfonso Cuarón dirige ‘Roma’, que puede ser la primera cinta en español que gane el Oscar a Mejor Película. Yorgos Lanthimos dirige ‘La favorita’, que tiene 10 nominaciones.

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Alejandro Ribadeneira

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Ya sabemos que los premios Oscar rara vez dejan contentos a todos. Un premio a una obra artística, la que sea, no es otra cosa que la coincidencia entre la propuesta del concursante y la visión del jurado, y nada más. Pero esta noche, la entrega del famoso premio de la Academia de Hollywood ha generado una expectativa que va más allá de la mera consagración del talento: muchos lo están mirando como la oportunidad de legitimar a entidades y minorías en momentos en que la industria del entretenimiento está mutando y Estados Unidos vive una tensión especial por el estilo de gobierno de Donald Trump.

Si hoy ‘Roma’ obtiene el premio a la Mejor película, habrá dos grandes vencedores. Uno es Netflix, la plataforma digital que, con su menú a la carta de series televisivas y filmes en línea, está cambiando la forma de consumo de productos audiovisuales. Netflix también es una empresa de capital abierto que se animó a convertirse en estudio de cine.

En enero de este año, Netflix fue admitida en la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, conformada por Disney, Fox, Paramount, Sony, Universal y Warner Bros. Es todo un triunfo para el CEO de Netflix, Reed Hastings, y sus sueños de grandeza, pues esos estudios miran con recelo a su nuevo socio, no tanto por sus filmes sino porque su método de exhibición amenaza al consumo en las salas de cine.

Las críticas han estado enfocadas en que Netflix no tiene la misión de crecer en la industria del cine sino en la de la suscripción, y que en realidad lo que está ocurriendo es que la firma de ‘streaming’ está incrementando el costo de los filmes, encareciendo el contenido y sacando a otros del negocio. Y ahí está Amazon, que pretende integrar ese gremio.

Esta discusión, en todo caso, ha sido tapada por el hecho impactante de que una película de Netflix haya obtenido 10 candidaturas a los Oscar. Ese triunfo se debe a una película como ‘Roma’ que, paradójicamente, no encaja en los paradigmas de lo que se considera una cinta para el cine comercial de estos tiempos de franquicias, superhéroes y sagas.

‘Roma’ es todo lo contrario al sendero por el cual Hollywood ha recorrido todos estos años en que la industria ha sido criticada por su baja creatividad, su excesiva dependencia a las fórmulas y su poca capacidad de sorprender a las masas.

En ‘Roma’ todo es atípico pero hoy podría romper con los paradigmas: estamos ante una cinta independiente, hecha en México y por mexicanos, filmada en blanco y negro y hablada en español y en un dialecto indígena (mixteco). El Oscar a la Mejor película nunca lo ha ganado una cinta que no esté hablada en inglés.

Escena de la película 'Roma' que está nominada como mejor película.

Escena de la película 'Roma' que está nominada como mejor película.

Es más sorprendente aún este éxito debido a que se trata de un retrato íntimo del director, el mexicano Alfonso Cuarón, en el cual ofrece un profundo fresco de los conflictos y jerarquías sociales del turbulento México de los años 70, a través de la historia de su madre, que estaba en proceso de separarse del marido, y su joven empleada doméstica. Otro detalle poco habitual: esta empleada es interpretada por una actriz sin experiencia en el cine.

El componente mexicano también juega un papel clave en esta premiación. La industria del cine, en especial los creativos, desprecian a Trump. Así que premiar a una cinta mexicana sería una estupenda manera de castigar al presidente, empeñado en levantar el muro en la frontera del sur. Así que estamos ante unos académicos que deben decidir si castigan a Trump a costa de legitimar a la firma de ‘streaming’.

Los dilemas extracinematográficos no son nuevos para la Academia, que en el 2006 se negó a entregar el premio de Mejor película a ‘Brokeback Mountain’, un drama con protagonistas homosexuales, y votó por ‘Crash’, que toca el tema de la discriminación racial en Los Ángeles. ¿Podría pasar lo mismo esta noche, que ‘Roma’ pierda en premio más importante para dárselo a una cinta que cumpla algunos requisitos que encajen en lo políticamente correcto?

La Academia, una entidad que se ha mostrado conservadora, está integrada por 6 000 profesionales de diversos ámbitos, desde guionistas y maquillistas hasta actores, directores y productores. Apenas el 23 por ciento son mujeres y solamente el 13 por ciento son de expresiones culturales diferentes a las del blanco estadounidense. Claro, son blancos que prefieren a Barack Obama que a Trump y que han dado paso al #MeeToo, pero que suelen votar en masa cuando lo políticamente correcto puede zanjar un debate peligroso.

¿Hay películas para derribar a ‘Roma’? Hay dos que podrían recibir la máxima estatuilla sin que se acuse a la Academia de equivocarse (tanto). Una es ‘La favorita’, una comedia negra de contenido intelectual dirigida por el griego Yorgos Lanthimos, que también llega con 10 nominaciones. Es llamativo que, aunque tenga este número, ‘Roma’ se lleve la mayoría de reseñas, pero hay una explicación: Netflix ha colocado USD 30 millones para promocionar a su cinta. La actriz Yalizta Aparicio no deja de aparecer en portadas y programas de variedades.

‘La favorita’ tiene basas a su favor. Al igual que ‘Roma’, el peso del relato recae en las mujeres y están nominadas en sus respectivas categorías de actrices principales y de reparto. El relato toca el tema del poder y los halagos, algo que también alude a Trump, y el despiadado uso del humor hace de esta propuesta digna de un Oscar.

Otra película que resulta aún más digerible es ‘Green Book’, que toca el siempre invencible tema de la discriminación racial de los años 60 pero mediante la candorosa historia de una amistad que se forja entre dos personas diferentes. Dirigida por Peter Farrelly, un director menor que ha dado un enorme salto con este trabajo, ‘Green Book’ llega con seis nominaciones y el Globo de Oro como un botín que hace de este trabajo perfecto para el Oscar y para evadir a ‘Roma’.

Es probable que se aplique la sabiduría salomónica que ya vimos en el 2006, cuando ‘Brokeback Mountain’ no ganó a la Mejor película pero se premió a su director, Ang Lee, y a sus guionistas, Larry McMurtry y Diana Ossana. Quizás veamos lo mismo esta noche, con Alfonso Cuarón llevándose el premio a la dirección y al guion, pero viendo a otros productores subir al escenario.

Pase lo que pase, ‘Roma’, Cuarón y Netflix ya ganaron porque el cine, gracias a ellos, ya no se mira igual.

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