14 de abril de 2019 00:00

La desoxigenación cambia los océanos

La contaminación por embarcaciones, en el Nilo, afecta principalmente a las zonas costeras. Foto: Archivo

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Redacción Tendencias
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El calentamiento global no solo tiene repercusiones en la superficie terrestre. Un informe publicado esta semana por la Organización de las Naciones Unidas para el Ambiente pone énfasis en que los gases de efecto invernadero están causando estragos en el lecho marino, provocando que el oxígeno en esta zona se libere a sitios más altos, lo cual causa problemas en el tránsito de fauna marina como el pez espada y las variedades de atún.

De acuerdo con la información de ONU Ambiente, el aumento de la temperatura en los océanos provoca que el oxígeno escape de las aguas, lo cual obliga a que las especies se acerquen a las aguas superficiales para incorporar este elemento a su sistema corporal. Según Peter Thomson, enviado especial de la ONU para los océanos, “esto hará más difícil que sobrevivan las especies como los mariscos”.

La desoxigenación de las aguas de los océanos es una situación que ha llamado la atención de los científicos en el último año. Esta problemática fue analizada ampliamente en un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial, en el cual se dio a conocer que más del 90% de los gases de efecto invernadero que se contienen en la atmósfera se redireccionan a los océanos, lo cual provoca la acidificación de las aguas (por las emisiones de CO2), el derretimiento del hielo polar, entre otros eventos. En este mismo trabajo se señaló que las zonas costeras de América del Norte, Europa y Asia ya sufrían de hipoxia, lo cual afecta a la reproducción de las especies marinas ubicadas allí.

No es la primera vez que los océanos atraviesan por un proceso similar. De acuerdo con el biólogo marino Alfredo Mendoza, durante el evento Ireviken, hace 400 millones de años aproximadamente, sucedió una situación similar. A su criterio, los efectos de este proceso podrían estar ligados a las apariciones de fauna marina en las costas de varios países, ya que su alimento también sube hacia aguas superficiales para captar mayor oxígeno.

Las consecuencias de la de­soxigenación fue precisamente uno de los elementos analizados en una investigación realizada por la Universidad del estado de Florida (EE.UU.) y publicada en Earth and Planetary Science Letters.

Los científicos concluyeron, con base en análisis de estratos de lagos y zonas costeras, que una vez que se dieron los eventos de desoxigenación, inmediatamente hubo la extinción de especies marinas, según Seth Young, líder de la investigación.

El oceanógrafo Andreas Oschiles, investigador del Centro Helmholtz para la Investigación del océano Kiel, en Alemania, indicó en una entrevista con Scientific American que el mecanismo de deso­xigenación de los mares se ha incrementado en un 2% anual a escala global. Sin embargo, en ciertas zonas con presión sobre las aguas, ya sea por alto tránsito de buques o excesivos desechos, este fenómeno ha llegado hasta cerca del 40% en las últimas tres décadas.

En su explicación, Oschiles explica que la desoxigenación es similar a poner una gaseosa abierta en una playa a plena luz del día. En pocas horas, el gas contenido en el líquido se libera hacia el ambiente.

Mendoza explica, con base en los modelos de la Organización Meteorológica Mundial, que los niveles de oxígeno en las costas ecuatoriales del planeta han sido históricamente bajos, debido a que estas aguas están en constante contacto con ríos de sedimentos con nutrientes provenientes de los hemisferios. Estos sirven a los microorganismos y pequeños animales marinos como fuentes de alimento, los que a su vez terminan alimentando a especies de mayor tamaño, completando así la cadena alimenticia.

El mayor problema con la desoxigenación estaría, entonces, en las zonas más cercanas a los polos. El Gobierno canadiense, por ejemplo, emitió la semana pasada un informe en el que señala cambios en las zonas donde habitaban especies marinas. Un caso en específico es el de Nueva Escocia, la población de camarones nórdicos y cangrejos de nieve disminuyó y se ha movido a aguas más frías y cercanas al Polo Norte.

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