19 de mayo de 2019 00:00

Las obsesiones capitales de Julian Assange

Julian Assange mira  por una ventana de la Embajada de Ecuador en Londres, donde vivió casi siete años, hasta el fin de su asilo, el 11 de abril. Foto: AFP

Julian Assange mira por una ventana de la Embajada de Ecuador en Londres, donde vivió casi siete años, hasta el fin de su asilo, el 11 de abril. Foto: AFP

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Gabriel Flores

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El australiano es famoso por ser el fundador de WikiLeaks. Sin embargo, se sabe muy poco de cómo es su personalidad en la vida cotidiana . 

Él está sentado en una pequeña silla. Viste camiseta blanca, pantalón de tela oscuro y medias azules con rallas amarillas. Ella está sentada frente a él. En sus manos sostiene una pequeña cámara mientras le pregunta, con un aire de ingenuidad, cuál es su comida favorita. Él guarda silencio por unos segundos y le dice que no va a fingir que es una persona normal, que él está obsesionado con su lucha política.

Ella es la cantante Lady Gaga; él, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, y esa escena, que sucede en una de las habitaciones de la Embajada de Ecuador en Londres, es parte de ‘Risk’, el documental de la estadounidense Laura Poitras, uno de los documentos audiovisuales -también está el libro ‘Dentro de WikiLeaks’ escrito por Daniel Domscheit-Berg- que sirven como faro para iluminar las obsesiones de uno de los personajes más polémicos de la sociedad contemporánea.

1. Cambiar el mundo

Assange está convencido de que la disparidad de fuerzas que hay en el mundo puede cambiar a través de un ejercicio donde se transparente la información de todas las instituciones públicas y privadas. Para esta empresa, la mejor herramienta -no podía ser de otra manera- es WikiLeaks. En el extracto de una entrevista concedida a la CNN, publicada en el libro ‘Desmontando WikiLeaks’, sostiene que la gente debería entender que esta organización ha demostrado que podría ser la nueva fuente más digna de confianza que existe, porque publica material de fuentes primarias y análisis basados en dicho material. Aquí todo responde a su convicción de que los cambios reales en la sociedad solo se producen si se actúa de forma global.

2. La paranoia

Desde sus años de juventud, cuando se desempeñaba como ‘hacker’, Assange desarrolló un instinto de persecución constante. Domscheit-Berg, quien salió de WikiLeaks en el 2010, tuvo a Assange como huésped en su casa durante dos meses. Ese tiempo fue suficiente para que este informático alemán asegure que el fundador de esta organización es una persona muy paranoica.

En un pasaje de su libro cuenta que estaba tan obsesionado con la idea de que alguien vigilaba la casa, que insistía en que nadie debía verlos salir ni regresar juntos. La paranoia de la que habla también es visible en varios pasajes de ‘Risk’. Uno de esos momentos sucede en un descampado, en medio de un bosque, donde Assange interrumpe por varias ocasiones su conversación con una de las activistas de la organización frente a la supuesta presencia de dos hombres. En ese momento la cámara de Poitras se abre en un plano general, en donde lo único que se ve es una serie de árboles moviéndose.

3. ‘Workaholic’


La obsesión que Assange tiene por el trabajo está acompañada por varias historias que lo retratan como un autómata sentado durante días frente a su computadora. Antes de que se convirtiera en un personaje mediático podía pasar por trances sumamente largos en los que se dedicaba a programar, escribir y leer ataviado con una cantidad de ropa que para cualquiera resultaría excesiva. En el documental de Poitras su ordenador a ratos aparece como una extensión de su cuerpo. Si no está frente a la pantalla está en reuniones de planificación o en charlas sobre nuevas filtraciones. Allí lo nuevo es que viste con atuendos más elegantes. “Mientras estaba trabajando era imposible hablar con él. De pronto sin previo aviso, se levantaba de un brinco y hacía unos extraños ejercicios de kung-fu”, cuenta Domscheit-Berg.

4. Líder de un culto 

Uno de los primeros documentos que llegaron a WikiLeaks fueron los manuales secretos y las denuncias de exmiembros de la Cienciología. Con toda esa información, Assange comprendió a cabalidad todo lo que se escondía detrás de un culto religioso. Con el paso del tiempo, sus más allegados se dieron cuenta de que se había convertido en una especie de L. Ron Hubbard: un gurú intocable al que no se le podía cuestionar. En ‘Dentro de WikiLeaks’ se cuenta que si alguien expresaba excesivas críticas era castigado con una privación de la comunicación o era amenazado con posibles consecuencias. En ‘Risk’ hay una escena donde no hay diálogos pero que dice mucho sobre esta idea. En la pantalla aparece Assange. Está sentado y cubierto del cuello para abajo con una tela blanca. Mientras uno de sus colaboradores le corta el cabello, el resto lo observa con admiración. Luego varias personas se van turnando para continuar la tarea.

5. Antiamericanista

Si hay un ‘enemigo’ al que hay que combatir a través de WikiLeaks ese es Estados Unidos. Domscheit-Berg asegura que el antimericanismo de Assange se alimenta del simple hecho de que los Estados Unidos estaban implicados en la mayoría de conflictos políticos del mundo. Ese ensañamiento con la divulgación de información proveniente de este país tuvo uno de sus últimos episodios con la divulgación de los correos electrónicos de la campaña de Hillary Clinton. Poco o nada ha publicado esta organización sobre otras potencias como Rusia o China o sobre gobiernos dictatoriales como Turquía o Venezuela. Aunque se piense que esta decisión es parte de una visión ideológica, lo cierto es que responde a una apuesta por las filtraciones con éxito mediático.

6. Idea de superioridad

Como varios personajes de la actualidad contemporánea, Assange está convencido de tener algún tipo de superioridad sobre el resto de personas, una idea que se evidencia en una de las frases que suelta, sin ningún empacho, en el documental de Poitras. Ante su obsesión por tratar de cambiar el mundo, dice que tal vez tenga un complejo de Dios. Muchas de las charlas entre él y Domscheit-Berg se centraron en la teoría de la evolución. El fundador de WikiLeaks está convencido de que el más fuerte no solo es el que prevalece sino al que se le distingue por tener descendientes de mayor vitalidad. El fundador de OpenLeaks recuerda el día en que Assange se jactó ante un numeroso grupo de personas de ser padre en casi todos los lugares del mundo.

7. Divide y vencerás

En su afán de mantenerse como el único líder de WikiLeaks y de que su popularidad no sea opacada por otros miembros de la organización, Assange ha aplicado la máxima del filósofo Nicolás Maquiavelo: “divide y vencerás”. A estas alturas no es desconocido para la prensa y para la opinión pública que disfruta sembrando la discordia. En una ocasión a Domscheit-Berg le dijo de manera explícita que le gustaba fastidiar a la gente. Su empeño de fomentar la discordia y el desorden también lo vivieron de primera mano las personas que convivieron con él en la Embajada de Ecuador en Londres, quienes presentaron quejas constantes sobre sus comportamientos.

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