14 de octubre de 2018 00:00

Los Nobel apuntaron a lo micro

Carlos Montúfar, en su oficina de la Universidad San Francisco de Quito. Es uno de los 12 docentes con los que se abrió este centro de educación, en septiembre de 1988. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

Carlos Montúfar, en su oficina de la Universidad San Francisco de Quito. Es uno de los 12 docentes con los que se abrió este centro de educación, en septiembre de 1988. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (O)

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La culpa que sentía por las muertes causadas por la dinamita, un invento que patentó y lo hizo multimillonario, llevó a Alfred Nobel a incorporar en su testamento la creación de un premio que cada año reconociera el trabajo de aquellos científicos que hayan otorgado el mayor beneficio a la humanidad.

A 117 años de la primera edición, el científico ecuatoriano Carlos Montúfar, rector de la Universidad San Fran­cisco de Quito, reflexiona sobre lo que se premió en la edición de este año.

Arthur Ashkin, Gérard Mourou y Donna Strickland ganaron el Nobel de Física por sus invenciones en el campo de la física láser. ¿A dónde apuntan las famosas pinzas ópticas y la manipulación de las mo­léculas desarrolladas por estos científicos?
Apuntan al mundo de la biotecnología y de la medicina para lograr manipular moléculas de una manera más precisa. Imagina cómo sería manipular una hormiga con un playo. La hormiga obviamente va a terminar destrozada. Lo que han hecho estos científicos es crear pulsos de láser tan intensos que podrían manipularla sin dañarla.

El láser se ha venido utilizando para cirugías ­ como las de los ojos pero lo que buscan estos científicos es  darle más fuerza y precisión al láser de alta potencia. Es un  paso más para llegar a la energía de fusión.

William Nordhaus ganó el Nobel de Economía aterrizando los conocimientos sobre el cambio climático en el mundo de la macroeconomía, ¿cómo debería cambiar la visión que tenemos sobre este tema a partir de este estudio?
Ya no se puede negar la existencia del cambio climático y su impacto en la economía mundial. El mérito de Nordhaus es incorporar el tema al modelaje que se hace en economía, una ciencia donde se utilizan computadores de última generación, para hacer modelos matemáticos.

El estudio muestra que la economía es una ciencia con muchas variables entre ellas los cambios de la naturaleza. La sustentabilidad del planeta ahora depende de que seamos más eficientes y generemos menos calor. La mayor parte de empresas se están dando cuenta de la importancia de reducir las emisiones contaminantes. Por ejemplo en el sector automotriz se ha promovido más el uso de automóviles eléctricos.

Frances Arnold, George Smith y Greg Winter ganaron el Nobel de Química por sus descubrimientos en el área de la genética. ¿Qué implica que hayan “replicado los principios de Charles Darwin pero en una probeta”, como lo señaló el presidente de la Academia Sueca?
Darwin nos dejó la Teoría de la Evolución, que sostiene que las especies se adaptan por selección natural. Esa evolución también se da a escala molecular y allí apuntó el trabajo de estos científicos. Las implicaciones de este trabajo incluyen desde avances en la cura del cáncer hasta la generación de mejores combustibles, pasando por la creación de nuevos medicamentos.

El Premio Nobel de Medicina fue para James Allison y Tasuku Honjo por sus descubrimientos en inmunoterapia aplicada al tratamiento del cáncer. Frente a la poca efectividad de las cirugías, la quimioterapia y la radioterapia, la inmunoterapia parece consolidarse como una cuarta alternativa.

Estoy leyendo un libro muy interesante sobre evolución donde se explica que hay otro tipo de cambios en los genes que no necesariamente son por mutación, como lo planteó Darwin, sino por transferencia horizontal.

Sabemos que en el cáncer las células pierden su inmunidad. Lo que plantean estas investigaciones es reforzar el sistema inmunológico a través de ciertos virus que producen proteínas que fortalecen a las células.

Denis Mukwege y Nadia Murad recibieron el Nobel de la Paz por su lucha contra la violencia sexual, ¿esta no es una lucha en la que todos ya deberíamos estar involucrados?
Creo que cada vez nos estamos involucrando más y no solo en los temas de violencia sexual sino de forma general. La violencia se produce por miles de factores desde los económicos hasta los religiosos. Este premio es una invitación a mejorar el trabajo en la educación que se imparte a los niños y jóvenes. Ahí es donde se debe empezar a erradicarla.

Mukwege trabaja en la República del Congo en City of Joy un proyecto que ayuda a mujeres que han sido violadas para que se conviertan en líderes de su comunidad, ¿no es momento de que los gobiernos incluyan este tipo de proyectos como parte de su política de Estado?
La situación de las mujeres en África es especialmente vulnerable. Hay que tener mucho cuidado porque el Estado debe generar políticas macro en el ámbito educativo donde, insisto, se debe empezar a cambiar estas problemáticas, pero no tiene que meterse en las políticas del detalle.

Si vemos con detenimiento las políticas de Estado vienen de los gobernantes, ellos vienen de los partidos políticos, que a su vez viven de la generación de ofertas, por eso la esencia de una política de Estado debe ser bien pensada y analizada.

A vuelo de pájaro, se puede ver que los científicos estadounidenses siguen encabezando la lista de los ganadores del Nobel. ¿Parece que todo se globaliza menos el conocimiento?
Desde que se creó el Premio Nobel la mayoría de reconocimientos en ciencias se han concentrado en Estados Unidos y Europa. De los 600 premios entregados solo cinco han sido ganados por científicos de América Latina. La cosa es más grave si vemos el ranking de las mejores universidades del mundo donde no está ninguna institución de la región. La mayoría de los científicos galardonados provienen de universidades con una historia de libertad académica que les ha permitido desarrollarse. Lo que tenemos que hacer desde aquí es continuar con las colaboraciones internacionales y no partir de cero.

Strickland es la tercera científica que gana el Premio Nobel de Física. Las mujeres tienen más presencia en el mundo científico pero parece que siguen relegadas en relación con los reconocimientos.
Sin duda, actualmente hay una presencia más grande de mujeres en la ciencia. Es indudable que antes las universidades eran dominadas por hombres. Cuando estudié física no tuve ninguna compañera.

Hoy los departamentos de Física que hay en Estados Unidos tienen muchas mujeres, aunque comparados con otros departamentos como el de Química o Biología siguen siendo minoría. Aquí, los mejores trabajos en esta área están protagonizados por mujeres. Creo que con el tiempo se incrementarán los reconocimientos, pero otra vez digo que todo parte de los colegios; ahí se tiene que lograr que estas materias sean atractivas para todos.

¿De lo premiado, qué se puede aplicar en el país a mediano o largo plazos?
Si somos realistas, el incremento de las cirugías láser para los ojos. Es una tecnología que ya se usa y que tiene que ser perfeccionada. Puede pasar algo parecido de lo que ha sucedido con la fibra óptica y los chips, tecnología que nosotros también desarrollamos en la universidad. Acá tenemos un área de láser, no es una de uno de nuestros fuertes porque tenemos un departamento de física pequeño, pero es el más numeroso del país.

¿Hay un concepto que pudiera agrupar a las investigaciones que ganaron el Nobel de este año?
En el campo de las ciencias todo apuntó al mundo de lo más pequeño, de lo micro. Estamos hablando de pinzas diminutas, de pulsos altísimos de láser, de manipulación directa del ADN, de enzimas y de series de proteínas. Todo esto está atravesado por la necesidad de ser más eficientes, teniendo en cuenta que nunca vamos a poder darle la vuelta a la segunda ley de la termodinámica.

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