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Escuchar música cerca de la hora de dormir altera la calidad del sueño

Los expertos concluyeron que el cerebro dormido sigue procesando la música durante varias horas luego de haber detenido la música. Foto: Pexels

La música es parte de la vida de las personas. Hay gente que apenas abre los ojos enciende la radio para escuchar su estación favorita y recargarse de energías. Otras -en cambio- reproducen su ‘playlist’ mientras se duchan, trabajan, o para relajarse antes de dormir.  

Muchas personas logran conciliar el sueño. Sin embargo, hay un grupo de hombres y mujeres, que según un estudio liderado por Michael Scullin y publicado en la revista Psychological Science, podrían verse afectadas. ¿La razón? Escuchar música antes de dormir interrumpe el sueño.  

Los expertos concluyeron que el cerebro dormido sigue procesando la música durante varias horas luego de haber detenido la música.  

Para el estudio, los especialistas utilizaron tres canciones populares y bastante pegajosas: Shake It Off de Taylor Swift, Call Me Maybe de Carly Rae Jepsen, y Don’t Stop Believin de Journey. 

De acuerdo con Scullin, los cerebros continúan procesando música incluso cuando no se reproduce, incluso aparentemente mientras estamos dormidos.  

“Todo el mundo sabe que escuchar música hace sentir bien. Los adolescentes y los adultos jóvenes escuchan música de forma rutinaria cerca de la hora de acostarse. Pero si tienes demasiado de algo bueno… cuanta más música escuches, más probabilidades tendrás de acabar con un ‘earworm‘ que no desaparecerá a la hora de acostarse”. 

Un ‘earworm’ se produce cuando una canción o melodía se repite una y otra vez en la mente de una persona. Ocurre comúnmente mientras se está despierto, pero el profesor Scullin descubrió que también puede ocurrir mientras se intenta dormir, se lee en journals.sagepub.com. 

Aquello sin duda afecta la calidad del sueño. Ese, precisamente, se alteró tras la llegada del nuevo coronavirus al planeta. Por ello es importante corregir ciertos hábitos para contar con un sueño de calidad.

El neurólogo Jorge Pesantes apunta que los adolescentes requieren entre ocho y nueve horas de sueño para una restauración física óptima, mientras que un adulto joven necesita entre seis y siete horas. Según los estudios realizados, las personas que duermen menos sufren de mayor ansiedad, pierden el interés por realizar actividades y se muestran irritables en sus labores.