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La muestra ‘Contaminados’ entrecruza arte popular y contemporáneo

La muestra ‘Contaminados, lo popular en el arte’ congenia nociones de antropología y arte en el MAAC de Guayaquil. Foto: EL COMERCIO.

La muestra ‘Contaminados, lo popular en el arte’ congenia nociones de antropología y arte en el MAAC de Guayaquil. Foto: EL COMERCIO.

La muestra ‘Contaminados, lo popular en el arte’ congenia nociones de antropología y arte en el MAAC de Guayaquil. Foto: EL COMERCIO.

La obra más grande de la exposición ‘Contaminados’ es una recreación de las tiras cómicas de los años 60 del caricaturista Julián García. Él es un dibujante octogenario de Guayaquil invisibilizado y olvidado, que ahora es doblemente homenajeado en una muestra que entrecruza arte contemporáneo y cultura popular.

Christian Intriago, cultor del arte urbano, toma los trazos limpios de dos personajes de García -Don Jacinto Quijije, campesino montuvio, y su ‘Compaíto’ de la Sierra- para actualizarlos en una historia sobre narcocarreteras en las que aterrizan y lanzan paquetes de drogas en Manabí. Una versión de la pieza del 2016 fue exhibida previamente en un muro afuera de la casa del propio García, en el centro de Guayaquil.

Los personajes y sus diálogos, de colores opacos y líneas depuradas, se toman dos grandes paredes de más de 5 metros de altura. El creativo también ­
será homenajeado con una serie de caricaturas de Jorge Velarde, uno de los artistas más reputados de la ciudad, quien exhibirá sus dibujos junto a viejas tiras cómicas de García.

La muestra contará con la participación de decenas de artistas y cientos de obras en 800 metros cuadrados del museo. ‘Contaminados, lo popular en el arte’, proyecto expositivo acogido por el Ministerio de Cultura, se inaugura hoy (16 de octubre del 2018) en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC)­ de Guayaquil.

Fotografía, instalación, video, pintura, escultura y gráfica se entrecruzan con los trabajos de artesanos de comunas y músicos de barrios marginales o con el trabajo de artistas que trabajan a un nivel relacional comunitario. Con los dibujos y acuarelas del artista Marco Restrepo, inspiradas en el barrio Cuba, se exhiben las nuevas creaciones de los artesanos de La Pila (Manabí), quienes trabajan réplicas de cerámicas prehispánicas. Los artesanos exhiben incluso piezas con representaciones de arte erótico (orgías, por ejemplo) junto al erotismo ancestral de piezas precolombinas de las que son herederos.

“La idea central inicia al hablar del MAAC como un espacio que no respondía a las necesidades de la ciudad en programación, en la vinculación con la comunidad, en un sentido de lo contemporáneo, no solo desde el punto de vista del arte sino también desde la antropología”, contó Matilde Ampuero, curadora y mentalizadora del proyecto artístico.

La crítica es también incisiva respecto de la traumática relación del Municipio de Guayaquil con la cultura popular y el arte contemporáneo. El recorrido se inicia con la frialdad de un no-lugar, un pasillo que parece sacado de un aeropuerto, al que le sigue el colorido mural de Litro por mate, de Daniel Adum, con que el artista se enfrentó en el 2011 a una prohibición municipal de uso del espacio público para arte urbano. “El guion museográfico es un recorrido por las hegemonías, hasta que desembocamos en lo popular gozoso y una parte final más propositiva”, indicó Marco Alvarado, director artístico del proyecto.

La muestra toma su nombre de una cita del arquitecto Esquilo Morán, quien exhibe memes y criticó una ordenanza municipal del 2001 que prohibía “contaminar” con colores chillones las fachadas de las casas. La censura es el hilo conductor de varias obras. La muestra exhibe por primera vez ‘La adolorida de Bucay’, de Hernán Zúñiga, mención de honor de un Salón Municipal de 1994 y censurada porque mostraba una estampa de la Virgen de La Dolorosa con el rostro de Lorena Bobbit, cuchillo y pene en sus manos.