27 de abril de 2019 00:00

El Mirador de los Volcanes y otras rutas del Palacio Real atraen al turista

Los turistas recorren las montañas de la comunidad Palacio Real, desde donde se puede observar al gigante Chimborazo y otros volcanes. Modesto Moreta / el comercio

Los turistas recorren las montañas de la comunidad Palacio Real, desde donde se puede observar al gigante Chimborazo y otros volcanes. Modesto Moreta / el comercio

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Modesto Moreta
(F-Contenido Intercultural)

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En la parroquia Calpi hay varias opciones para hacer turismo comunitario. La oferta va desde pastorear a las alpacas y las llamas, y caminar por los senderos hacia el Mirador de los Volcanes o a la casa de hacienda donde durmió Simón Bolívar.

Otra oferta esconocer las hierbas medicinales de la comunidad Palacio Real de la parroquia. El poblado está al sur de Riobamba, en Chimborazo.
Se llega tras recorrer 15 kilómetros por la vía Riobamba-Cuenca. Al arribar a Calpi se desvía hacia la derecha y se avanza por una carretera asfaltada hasta el centro poblado.

Este lugar es conocido porque los turistas conviven con los miembros de la comunidad para conocer sus costumbres, tradiciones y la vestimenta. 42 mujeres indígenas trabajan en este proyecto de turismo comunitario impulsado desde el 2008 con el apoyo del sacerdote francés Pierrick Van Dorpe.

El último miércoles, un grupo de estudiantes del Saint Joseph Notre Dame High School de California, Estados Unidos, compartió sus experiencias con la gente de la comuna.

Los chicos de entre 17 y 18 años, tras visitar las islas Galápagos, Otavalo y Baños de Agua Santa arribaron hasta este centro turístico edificado con materiales andinos como la madera, la paja y la teja.

Las guías Flor y Trinidad Tayupanta dieron la bienvenida e iniciaron la caminata por la ruta El Mirador de los Volcanes. Las dos mujeres se presentaron con sus anacos negros, blusas blancas con bordados que representan a la naturaleza, bayeta color verde y sombreros blancos cruzados con cintas negras.

En este recorrido Flor Tayupanta los condujo por un estrecho sendero. Lian Johnson, de 17 años, y sus otros amigos caminaron a buen ritmo. En el trayecto ella mostró algunas plantas medicinales, como la ñachag caracterizada por sus pequeñas flores amarillas. “La hierba sirve para hacer infusiones para calmar las iras y también ayuda para el dolor del corazón”, explicó mientras caminaba.

La primera parada obligada fue a los pencos de cabuya. La mujer mostró cómo antiguamente sus ancestros utilizaban las fibras de las hojas para elaborar sogas y tejer las shigras con la cabuya o beber el Tzawar Mishki que servía para endulzar la colada de cebada, máchica y la chicha de maíz.

Luego de 40 minutos apareció la cima, pero la mañana nublada y lluviosa impidió avistar a los volcanes el Chimborazo, Carihuairazo, Tungurahua, Altar y Sangay.

En el retorno al pueblo la guía conduce al grupo hacia el almacén de artesanías. Ahí venden gorras, bufandas, suéteres, shigras elaboradas con la fibra de alpaca o de llama que son tejidas a mano por las mujeres de la comunidad. En el restaurante le ofrecieron fritada de carne de llama, acompañada de arroz con quinua, ensalada y maduro frito.

Del menú también disfrutaron los esposos Philiph Eveard y Florence. Ellos apuraron el paso para conocer la casa donde durmió Simón Bolívar; esta es la nueva ruta que se promociona en Palacio Real. En el recorrido se puede encontrar fauna y flora nativa.

Mariana Calo, guía y presidente de la Asociación Palacio Real, enseña las plantas de la quinua y capulí. Antes de ingresar a la casa de hacienda cuenta la historia de la piedra endiablada, pues supuestamente no la pudieron mover y se quedó en ese lugar. La edificación de paredes de adobe y piedra fue reconstruida por los lugareños y es parte de la historia del pueblo.

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