30 de julio de 2018 00:00

El Mercado Artesanal de Guayaquil es una vitrina de lo diverso

La artesana Gisela Montero trabaja en el Mercado Artesanal de Guayaquil desde hace 22 años. Ella elabora adornos. Foto: Enrique  Pesantes / EL COMERCIO

La artesana Gisela Montero trabaja en el Mercado Artesanal de Guayaquil desde hace 22 años. Ella elabora adornos. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

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Las raíces indígenas, montuvias y afrodescendientes del país, su cultura y tradiciones están presentes en los diseños autóctonos de sus artesanos.

Una muestra de estos trabajos se exhibe en el Mercado Artesanal de Guayaquil, que cuenta con 175 locales donde se comercializan figuras talladas en madera, implementos para el hogar hechos con paja toquilla o cuadros que combinan el barro con otras técnicas.

Las artesanías provienen de provincias costeras como Esmeraldas, Guayas, Manabí y de zonas andinas como Otavalo, Ambato o Cuenca.

Gisela Montero no solo vende los productos que llegan de otros lugares de diferentes lugares del país. Ella también elabora una línea de adornos para el hogar llamada Antigüedades Ecuatorianas. Se trata de fachadas de viviendas coloniales que cuentan con ventanales fabricados con madera y con utensilios antiguos, como vasijas de cerámica.

“Todas mis artesanías son hechas a mano, tengo todo el tiempo para armarlas poco a poco. En una semana hago una parte de la casa y después otra”, comenta Montero, de 55 años, quien lleva 22 trabajando en el Mercado Artesanal.

Según Montero, los productos que más vende a los extranjeros son los cuadros tallados en madera con estructuras de rostros incaicos. Muchos de ellos, asegura, vienen desde la ciudad andina de Ambato. Ella además elabora otras artesanías con cerámica, barro, paja toquilla y sapán.

Las artesanías ecuatorianas se caracterizan por su diversidad, la tradición y el entorno geográfico en donde se las realiza. Este arte se diferencia particularmente por el tipo de material empleado en la confección y autenticidad del diseño creado a mano.

Daysi Ramos, de 19 años, vendedora otavaleña y quien lleva ocho años viviendo en Guayaquil, comenta que los productos que más llevan los clientes extranjeros son las pinturas pequeñas de barro con réplicas de obras de Guayasamín. Según la artesana, el precio de los cuadros de barro oscila entre USD 10 y 15.

Ramos comentan que en el local se puede encontrar desde artesanías que evocan las raíces ancestrales como indígenas y afroecuatorianas hasta implementos para el hogar como lámparas, cajas de té o portarretratos de madera fina guayacán. Ella cuenta que a los turistas de otros países también les interesa mucho saber de dónde vienen y cómo se elaboran las artesanías.

En el local de Pedro Ronquillo, quien trabaja 10 años en el Mercado Artesanal, se venden artesanías con figuras de tortugas, monos y cóndores en tagua. Con esta pepa también se elaboran collares, botones y aretes de colores.

"Me siento orgulloso porque los turistas se llevan algo hecho por manos ecuatorianas hacia otros países”, comenta Ronquillo, de 30 años.

Entre sus productos estrellas para el hogar también está la denominada trenza de la abundancia, que se hace con cabuya, granos de fréjol y ollas de barro pequeñas.

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