10 de marzo de 2019 00:41

Megafauna de los Andes, afectada por humanos

Nicole Mosblech y Eric Mosblech colectaron las muestras en el lago

Nicole Mosblech y Eric Mosblech colectaron las muestras en el lago. Foto: Mark Bush/Investigador

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Redacción Tendencias
tendencias@elcomercio.com

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La influencia de los humanos en la extinción de la megafauna ha sido un tema que ha causado diferentes posturas en el campo de la investigación. Un estudio realizado en el valle Llaviucu, en Ecuador, da indicios de que la presencia de los primeros habitantes en esta zona causó la última desaparición de estos animales en esta porción de los Andes.

La investigación, publicada el mes pasado en la revista especializada Quaternary Science Reviews, tomó como base el análisis del polen encontrado en los sedimentos del lago Llaviucu, que datan del período entre 16 280 a 9 000 años atrás, y de la sporormiella, que son las esporas indicadoras de la presencia de megafauna en estos sedimentos. Esto se usó para reocnstruir la historia paleológica de los altos Andes.

Bryan Guido Valencia-Castillo, docente titular de la Universidad Regional Amazónica Ikiam y uno de los autores de la publicación, explica que la propuesta de investigación se inició en el año 2005 con la intención de evaluar los factores que han influenciado la extinción de la megafauna.

La región donde está el lago Llaviucu ya había sido visitado en el año 1996, para identificar los cambios de vegetación inducidos por el clima en esta región. Los estudios realizados en este lago mostraron el potencial de este registro que impulsó a los investigadores a revisitarlo en el 2009 para trabajar específicamente con sporormiella.

Lo que sucede, dice el investigador, es que la megafauna (animales que tienen más de 44 kilogramos de peso), come la hierba y, al ingerirla, consumen las esporas.

Al defecar, estos animales expulsan las esporas que son transportadas por el agua hasta los lagos. Por eso, los investigadores ingresaron en botes inflables hasta la mitad de la laguna y sacaron el sedimento que se acumulaba en el fondo.

Cuando hay altas concentraciones con sporormiella, quiere decir que había amplia presencia de estos animales y, cuando la concentración disminuye, asumen que no había mucha megafauna. La disminución de sporormiella indica el periodo en el cual esta fauna se extinguió para relacionar las posibles causas.

El indicador que se usó en esta publicación para determinar la llegada de los humanos fue el carbón. “Donde hubo fuego, carbón queda”, dice Valencia-Castillo. En el estudio pudieron notar que este elemento comienza a incrementarse hace 14 500 años atrás. Considerando que este lugar es bastante húmedo, la evidencia del fuego se relaciona solo con la ocupación humana.

Los investigadores estiman que las personas pudieron haber llegado desde hace 14 500 a 12 800 años atrás. En este último período, la cantidad de sporormiella que encontraron disminuyó considerablemente, lo que indica que había una extinción. Estos resultados evidencian que animales y humanos pudieron llegar a coexistir alrededor de 1 500 años.

Esto no significa que hasta el último animal se extinguió en ese momento, pero el número descendió tan dramáticamente que la especie estaba condenada a desaparecer. Específicamente cuáles especies sufrieron este fenómeno no se puede identificar con el registro de sporormiella.

En la zona de Europa y Australia se ve que cuando llegan los humanos se extingue la megafauna, pero para América del Sur, los resultados son un poco controversiales, dice el investigador. En algunas zonas se ha evidenciado que el clima ha condicionado la fluctuación de las poblaciones de megafauna, pero en este caso, las evidencias revelan que finalmente los que contribuyeron fueron los humanos.

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