29 de diciembre de 2019 00:00

Margarita Camacho: 'En el país se está tejiendo una red de trabajo'

Margarita Camacho fue presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Etnobiología entre el 2017 y finales del 2019. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Redacción Tendencias   
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Desde el 2018, la Asociación Ecuatoriana de Etnobiología es una fundación adscrita al Ministerio de Cultura, ¿cuáles han sido los cambios más importantes que han tenido desde entonces?

A partir de que somos una fundación hemos logrado varios convenios institucionales. Uno de ellos es el que realizamos con la Universidad Internacional Tierra Ciudadana. Esta institución tiene entre sus objetivos poner en valor los distintos saberes que hay alrededor del mundo. También estamos trabajando con docentes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, que tienen estudios enfocados en la etnoictiología, cuyo propósito es fortalecer temas como el de soberanía alimentaria.

¿Cuál es su balance del trabajo que realizó la Asociación Ecuatoriana de Etnobiología en el 2019?
A pesar de que todavía hay personas que no se reconocen como etnobiólogos, han existido muchos avances. Creo que este año, el trabajo de la asociación ayudó a fortalecer redes de colaboración, sobre todo, después de la realización del III Congreso Ecuatoriano de Etnobiología, que se realizó en noviembre pasado. Uno de los campos en los que más se avanzó es el de los diálogos bioculturales. Se han fortalecido áreas vinculadas a la agroecología, a la soberanía alimentaria y a las lenguas.

¿Los académicos ecuatorianos están más abiertos a los estudios etnobiológicos que hace una década?
Sí, esa apertura no ha venido tanto de las instituciones educativas sino de profesores que se han comprometido con los trabajos etnobiológicos, como Montserrat Ríos, de la Universidad Regional Amazónica, Paulina Rosero y Paúl Gamboa, de la Universidad Central, o Manuela Ormaza, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

¿Cuáles fueron los aportes más importantes del Congreso Ecuatoriano de Etnobiología?
Creo que realizar un congreso de etnobiología cada dos años ha permitido que en el país se vaya consolidando una red de etnobiólogos. Este año, una de las cosas más importantes fue el diálogo que se generó entre los 60 expositores y más de 100 participantes permanentes. Hubo simposios de etnozoología y hongos, de saberes y de recursos naturales e hídricos, soberanía alimentaria y etnomicología y sobre etnobotánica. Varios investigadores que han estado trabajando de manera aislada se dieron cuenta que podían emprender trabajos en colaboración con otros académicos. Una de las certezas que nos dejó el último congreso es que en el futuro una de las líneas de trabajo que se va a fortalecer es la de los diálogos bioculturales.

También se evidenció un diálogo entre la etnobiología y el arte...

Sí, estamos convencidos que el arte nos puede ayudar a que el mundo académico se abra a otras experiencias. En Chawpi Laboratorio de Creación montamos Tullpukuna Shimi’ (Lenguaje de los colores). En la muestra participaron los artistas Sofía Acosta, Angélica Alomoto, Favio Caraguay, Yauri Muenala y César Ugsha. Chawpi es un espacio que permite exploraciones y diálogos entre los etnoconocimientos y las etnociencias y el mundo del arte. Es un lugar de encuentro que permite conexiones que no han sido muy exploradas desde los etnosaberes.

¿En qué medida los estudios etnobiológicos han impulsado los trabajos de coautoría?
Es algo que se está impulsando de forma fuerte en el país. Una de las invitadas del congreso fue Raffaella Ansaloni, una docente de la Universidad del Azuay que ha realizado varios trabajos etnobiológicos en el sur del país. Ella ha colaborado mucho con Luiza Gualán, una mujer Saraguro que trabaja con plantas medicinales. Otro estudio de coautoría del que se habló en el congreso estuvo vinculado al conocimiento tradicional en tres comunidades del Azuay, asociadas a El Qhapaq Ñan.

¿Cree que los estudios etnobiológicos están ayudando a ‘humanizar’ las ciencias?
Estamos en ese camino. Creemos que muchas veces la academia tiene una mirada muy rígida de lo que pasa en nuestro entorno y le cuesta abrirse a otras formas de conocimientos y de saberes. Hay que humanizar a las ciencias exactas porque muchas veces las respuestas vienen de los diálogos interdisciplinarios e interculturales.

Biografía  Margarita Camacho nació en Quito, en 1982.

Estudió ingeniería industrial en el Escuela Politécnica Nacional. Tiene una maestría en Estudios Culturales por la Universidad Andina Simón Bolívar.

Fue presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Etnobiología entre el 2017 y finales del 2019. Fue una de las organizadoras del último Congreso de Etnobiología. 

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