15 de julio de 2018 00:00

Las llantas tienen más opciones de reciclaje

En la planta de  Rubberaction, ubicada en Checa, se trituran alrededor de 100 llantas por hora.

En la planta de Rubberaction, ubicada en Checa, se trituran alrededor de 100 llantas por hora. Foto: Marcelo Rossi / EL COMERCIO

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

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Las llantas que van a parar en quebradas, ríos y rellenos sanitarios podrían convertirse en materiales para la construcción, alfombras, carreteras, e incluso textiles. Darle una segunda vida al caucho se ha convertido en uno de los principales esfuerzos locales y extranjeros, para evitar que este material continúe contaminando al planeta.

Cada año, alrededor de 1 000 millones de llantas se botan a la basura en el mundo. En países europeos como España, donde son ilegales los vertederos de neumáticos, se está logrando reutilizar el caucho en productos como zapatos, guantes, césped artificial y carreteras.

Una investigación realizada por la Corporación Tecnológica de Andalucía muestra que este material puede ser útil incluso para la fabricación de futuras vías ferroviarias. A través de este estudio, se ha comprobado que el producto a base de caucho es más elástico y permite aislar los ruidos y vibraciones que se producen por el paso de los trenes.

En Ecuador también se están buscando nuevas opciones para el reciclaje del caucho. Cada año en el país se desechan más de dos millones de neumáticos, que tardan 500 años en degradarse. Existe el Acuerdo Ministerial 098 que obliga a la recuperación del 30% de la cantidad importada.

Juan Bermeo, gerente General de Ecocaucho, cuenta que se dedica a la producción de alfombras, moquetas y hasta recipientes con este material. La idea surgió cuando Bermeo se dedicaba a realizar acciones para la descontaminación del río Chiche. Durante esta labor, pudo constatar que las llantas eran un gran problema para los ecosistemas.

Desde hace dos años se ha enfocado en darle una segunda vida a este material. En la planta realizan una renovación del neumático para que pueda ser utilizado nuevamente. Los que no sirven se transforman en polvo de caucho, que es el material base para todos estos artículos.

La incorporación más reciente a la lista de productos son los recipientes en forma de baldes, que se caracterizan por su flexibilidad, también están trabajando en tejas que aún no salen a la venta.

Aportar al sector de la construcción a través de la utilización del caucho también es la meta de Pamela Hidalgo, estudiante de Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas. Hidalgo ha desarrollado un proyecto para elaborar tejas. Tras las pruebas realizadas, constató que tienen resistencia a la flexión, impacto y permeabilidad. Su objetivo es lograr que el caucho sea tomado en cuenta para las nuevas construcciones

Para poder obtener el polvo de caucho, que sirve como insumo para estos productos, existen plantas recicladoras de neumáticos. Fernando Prado, gerente General de Rubberaction, explica que en este lugar se trituran alrededor de 100 llantas por hora. Desde el año pasado duplicaron su capacidad y actualmente destruyen 22 000 neumáticos cada mes.

El grano de caucho que se ha producido en esta planta se ha utilizado para la construcción de canchas particulares y públicas de césped sintético, como las que se encuentran en el parque La Carolina, en Quito. El polvo de caucho (menor a un milímetro) es usado a escala mundial para asfalto modificado. En países como España, un 10% de las carreteras ya cuentan con este material.

En Ecuador existe la normativa desde el 2013 para poder ocuparlo con estos fines. Prado explica que en el país, solo dos kilómetros de vías en Quito y Guayaquil están pavimentados con caucho modificado, que fue donado por esta y otra planta de reciclaje. El tramo más grande se encuentra en la vía Quito-Papallacta, donde hay 600 metros.

Rubberaction es una de las dos plantas recicladoras con las que trabaja el sistema Gestión y Reciclaje Integral de Neumáticos (GRIN). Este grupo coordina y administra toda la gestión que deben hacer los importadores de neumáticos para cumplir la normativa ambiental, que les exige cumplir con una meta de recolección cada año para poder continuar con la importación.

Pablo Macías, director del sistema GRIN, explica que actualmente trabajan con 13 importadores de vehículos pesados, livianos, motos y bicicletas. Los importadores son los que pagan por la gestión y a través del sistema se informan sobre la ubicación de las plantas recicladoras más cercanas para poder ir a dejar sus llantas.

Según Macías, después del proceso, ellos entregan un informe al Ministerio del Ambiente con la gestión que realiza cada importador adherido al sistema. A través de esta gestión, dice Macías, se ha recuperado alrededor de
300 000 llantas al año, que están distribuidas en las diferentes plantas.

Desde hace dos meses, GRIN también implementó un nuevo sistema para trabajar con seis vulcanizadores en todo el país, como parte de un programa piloto. Ellos hacen parte de la gestión que debe hacer el sistema, pero se les permite almacenar los neumáticos en sus puntos para después retirarlos y llevarlos a las plantas de reciclaje. Macías explica que por esta labor se les da un reconocimiento económico. En estos tres meses han contribuido con alrededor de 15 000 llantas.

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