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El libro de Max I. Vega lleva al lector por un sinfín de mundos

Max I. Vega, en su casa y con su libro 'La decimotercera forma'. Foto: Vicentes Costales / EL COMERCIO

Max I. Vega, en su casa y con su libro 'La decimotercera forma'. Foto: Vicentes Costales / EL COMERCIO

Max I. Vega, en su casa y con su libro 'La decimotercera forma'. Foto: Vicentes Costales / EL COMERCIO

El nuevo libro de Max I. Vega es, en realidad, una impresionante máquina del tiempo literaria. Los 13 relatos de ‘La decimotercera forma’ constituyen un festival de géneros y épocas que satisfará al lector enterado de los vaivenes de la literatura universal, pero que también calará en los iniciados o en aquellos que son de gustos más definidos.

No que creer, sin embargo, que estamos ante una caja de bombones surtidos por este afán de abarcar los mundos y los estilos de Jonathan Swift, Giovanni Boccaccio, Francisco de Quevedo, Anton Chéjov y la literatura medieval árabe. Cada relato es sabroso por sí mismo, pero hay una intencionalidad y una construcción que unifica lo picaresco, lo policíaco y lo fantástico.

Max I. Vega es quiteño, nacido en 1981. Tiene estudios de literatura en la Pontificia Universidad Católica y ya ha probado las mieles de los premios, al ganar el concurso de novela Ángel Felicísimo Rojas con su debut, ‘Las máscaras extrañas’.

Ahora está en mitad de la construcción de una trilogía de novelas con Quito como el escenario estelar, pero ‘La decimotercera forma’ aparece como una especie de respiro de tan grande meta, por eso sus mundos y estilos son variados, sin que por ello se haya sacrifico la exigencia de la calidad.

Hay pasajes que recuerdan al Jorge Luis Borges de los recursos ingeniosos y majestuosos, y otros que se llevan pensar en la erudición de Arturo Pérez-Reverte cuando lo histórico está puesto al servicio del relato, con alusiones a las abadías, a la Irlanda del siglo XVIII e incluso a la Guerra de 1941. Por eso y más este libro deja al final la sensación de haber disfrutado de un intenso caleidoscopio literario.