6 de mayo de 2018 00:00

Los límites entre Ecuador y Colombia a través de 196 años 

En 1843 se fijó  la frontera a través de los ríos Carchi y Patía, lo cual  no fue aprobado. En 1916, se alcanzó el consenso definitivo con el Tratado Muñoz Vernaza Suárez.

En 1843 se fijó la frontera a través de los ríos Carchi y Patía, lo cual no fue aprobado. En 1916, se alcanzó el consenso definitivo con el Tratado Muñoz Vernaza Suárez.

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Amílcar Tapia Tamayo* (O)

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En el período colonial, los actuales territorios de Ecuador y Colombia formaron parte del Virreinato de la Nueva Granada. Más tarde, en la época independentista, Simón Bolívar idealizó en 1819 la conformación de la Gran Colombia luego de que su espada liberara a Venezuela y Colombia. En 1822, gracias a la victoria de Sucre en Pichincha, el Departamento del Sur o llamado Ecuador, se anexó a esta nación, cuya existencia fue corta debido a que el 6 de mayo de 1830 Venezuela se separó de esta unidad regional; le siguió Ecuador el 13 de mayo del mismo año y finalmente los llamados Estados Centrales conformados por Panamá y Colombia que integraron la República de la Nueva Granada se disolvieron en 1830 y 1831, respectivamente.

El primer conflicto limítrofe ocurrido entre Ecuador y Colombia se dio luego de la batalla de Pichincha, cuando Bolívar estableció la provincia de los Pastos y designó a Tulcán como capital militar el 12 de junio de 1822. El objetivo era centralizar su estrategia para afrontar la rebelión de los habitantes de Pasto, quienes se mostraron leales a España, lo que ponía en riesgo todo el proceso independentista. Esto produjo la reacción de jefes militares granadinos que consideraban a Tulcán como parte de la provincia de Pasto, hecho que fue refutado y defendido por Sucre señalando que Tulcán siempre perteneció a Quito. (Torresano, Juan Francisco, Ojeada crítica a los decretos del Libertador, Caracas, Imprenta Nacional, 1945, p. 62)

Organizada la Gran Colombia, el Congreso de la Nueva Granada expidió el 25 de junio de 1824 la Ley de División Territorial de la República de Colombia. Para el caso de Ecuador había dos departamentos: Quito y Guayaquil. El primero conformado con las provincias de Pichincha, Chimborazo e Imbabura; el segundo, por las de Guayaquil y Manabí. En el caso colombiano, entre otros, estaba el departamento del Cauca con las provincias de Popayán, Buenaventura, Chocó y Pasto. Este último estaba integrado por los cantones Pasto, Túquerres e Ipiales; sin embargo, no se definió a ciencia cierta los límites entre la Nueva Granada y el Departamento del Sur, a pesar de que desde tiempos inmemoriales el río Carchi, que en lengua cuaiquer significa “límite de agua” (Tapia, A., Monografía histórico social del Carchi, Tomo II, Quito, 2011) constituyó la demarcación ancestral entre los habitantes de Ipiales y Tulcán.

En 1830, Juan José Flores, primer presidente del Ecuador, solicitó que las provincias de Pasto, Popayán y Buenaventura se incorporaran al Ecuador, lo cual provocó la reacción del Gobierno colombiano, causando un enfrentamiento armado que concluyó con el Tratado de Paz, Amistad y Alianza entre la Nueva Granada y el Ecuador, firmado en Pasto el 8 de diciembre de 1832. Se fijó el río Carchi como límite fronterizo entre ambos países. Quedó, sin embargo, pendiente la decisión de la soberanía en los puertos de La Tola y Tumaco, en la provincia de Buenaventura. (Burgos, Ismael, El Dr. Pedro José de Arteta, Quito, s/e, 1943, p. 90)

A raíz del conflicto colombiano llamado Guerra de los Supremos, ocurrido en 1839, los generales Pedro Alcántara Herrán y Tomás Cipriano de Mosquera piden ayuda a Flores para sofocar la rebelión interna, con la condición de celebrar un nuevo tratado de límites. Este se llevó a cabo en 1843, y fue rubricado por los citados militares, fijando la frontera a través de los ríos Carchi y Patía, cediendo al Ecuador los cantones de Tumaco y Túquerres, lo cual no fue aprobado por los congresos de ambas naciones. Más tarde, en los gobiernos de Flores y Vicente Ramón Roca (1845-1847), se pretendió llegar a un arreglo demarcatorio, sin éxito. El 9 de julio de 1856, gobernando José María Urbina, se firma un acuerdo que fijaba tan solo cierto sector de la frontera común entre el océano Pacífico y el río Carchi, reconociendo el límite provisorio definido por la ley de 1824 y derogando el de 1832. Este acuerdo se conservó hasta 1905.

La falta de una línea definitiva desde el punto de vista fronterizo trajo como resultado la posesión de territorios en ambos lados que los respectivos gobiernos consideraban como suyos, tal como ocurrió en Tulcán en 1903, cuando el alcalde de Ipiales impuso tasas por conceptos de impuestos a ciudadanos que habitaban en el actual pueblo de El Carmelo, llamado antiguamente el Pun, que en cuaiquer significaría “pueblo de montaña” (Archivo de la Gobernación de Tulcán. Informes de Gobernadores al Gobierno Central, 1903-1908, Hoja 25).

En esta circunstancia, en 1908 se rubricó el Tratado Andrade Betancourt, para finalmente en 1916 llegar a un consenso definitivo a través del Tratado Muñoz Vernaza Suárez, firmado en Bogotá el 15 de julio entre los ministros Alberto Muñoz, por Ecuador, y Fidel Suárez, por Colombia. “Partiendo de la boca del río Mataje, en el océano Pacífico, aguas arriba de dicho río, hasta encontrar sus fuentes en el gran ramal de los Andes que separa las aguas tributarias del río Santiago de las que van al Mira; sigue la línea de frontera por la mencionada cumbre hasta la cabecera del río Canumbi, y por este río aguas abajo hasta su boca en el Mira; esta aguas arriba hasta su confluencia con el río San Juan; por este río aguas arriba hasta la boca del Arroyo o quebrada de Aguas Hediondas, y por esta hasta encontrar el origen principal del río Carchi, por este río aguas abajo hasta la boca de la quebrada de Teques, y por esta quebrada hasta el cerro de la Quinta, de donde sigue la línea al cerro de Troya y las cumbres de este hasta el llano de los Ricos; toma después la quebrada Pun desde su origen hasta la desembocadura en el río Chingual; de allí una línea a la cumbre de donde vierte la fuente principal del río San Miguel, este río aguas abajo, hasta el Sucumbíos, y este hasta su desembocadura en el río Putumayo; de esta boca en dirección sudoeste al divortium aquarum entre el río Putumayo y el río Napo, y por este divortium aquarum hasta el origen principal del río Ambiyacu, y por el curso de este río hasta su desembocadura en el río Amazonas: siendo entendido que los territorios situados al margen septentrional del Amazonas y comprendido entre esta línea de frontera y el límite con el Brasil, pertenecen a Colombia, la cual por su parte deja en salvo los posibles derechos de terceros” (Archivo Histórico, Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador. Tratado Muñoz Vernaza Suárez, del 15 de julio de 1916).

En cuanto a la frontera marítima, existe un único tratado conocido con Tratado Liévano-Lucio, firmado en Quito entre los cancilleres Indalecio Líevano Aguirre, por Colombia, y Antonio José Lucio Paredes, por Ecuador.

Está vigente para los dos países desde el 22 de diciembre de 1975. En este Tratado se estableció más allá de las 12 millas, una zona común (franja) de 10 millas náuticas de ancho a cada lado del paralelo que constituye el límite marítimo entre los dos países, para tránsito de embarcaciones dedicadas a la pesca artesanal. (Ibid. Archivo RR.EE. Convenios Internacionales)

* Doctor en Historia. Miembro de la Academia de Historia del Ecuador. Autor de libros sobre el pasado nacional.

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