27 de junio de 2018 00:00

La Bota, un año de teatro a orillas del estero Salado

Una comedia de títeres y actores de Teatro Ensayo Gestus, en una sala del Microteatro Guayaquil. Fotos: Enrique Pesantes / EL COMERCIO.

Una comedia de títeres y actores de Teatro Ensayo Gestus, en una sala del Microteatro Guayaquil. Fotos: Enrique Pesantes / EL COMERCIO.

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Alexander García
Redactor (I)
agarciav@elcomercio.com

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Títeres impúdicos rinden tributo a la dramaturgia de Federico García Lorca en ‘La tragicomedia de Cristóbal y Rosita’, una obra de microteatro, por los 120 años del natalicio del poeta y dramaturgo español. Los personajes son al mismo tiempo muñecos detrás del retablo y actores que se descubren al público cuando salen al teatrino.

La comicidad surge de la lascivia de la doncella protagonista (interpretada por la actriz Mayté Mosquera), quien se ve separada de su joven amante (Milton Gálvez Leyton) y es obligada a casarse con un viejo lujurioso (Virgilio Valero), quien negocia su dote y se muestra desesperado por “consumar el acto”.

La obra de Teatro Ensayo Gestus, un triángulo amoroso con actores y títeres, es una de las piezas que presenta este mes la sala Microteatro Guayaquil en el primer aniversario del complejo La Bota, una plataforma cultural que agrupa tres salas para espectáculos escénicos y dos espacios al aire libre en el malecón del estero Salado de Guayaquil.

En un año, en la sala homónima de La Bota se presentaron 112 obras de mediano formato, por las salas del Microteatro pasaron 72 obras de formato breve -seis por mes, con hasta cuatro funciones por noche de cada pieza-. Mientras el teatro café Las Tablas acogió un promedio de 12 espectáculos por mes, entre conciertos, comedias y stand up comedy.

“El complejo fue una apuesta por el entretenimiento cultural. Surgió como alternativa para complementar la oferta de diversión familiar del Malecón, y ha superado todas nuestras expectativas”, indicó en entrevista María Luisa Barrios, vocera de Fundación Malecón 2000.

Unas 80 000 personas han asistido a las actividades de los cinco espacios de La Bota, que incluyen una terraza y una explanada con un bar donde se organizan actividades gratuitas al aire libre –un karaoke abierto al público se habilitó este mes por el primer aniversario en la explanada-. La oferta incluye teatro infantil los fines de semana. “Los artistas también ganaron nuevos espacios donde presentarse”, destaca Barrios.

Jaime Tamariz, director de Microteatro Guayaquil, apunta que por este espacio han pasado gran parte de los artistas escénicos de Guayaquil, actores consagrados del teatro como Virgilio Valero o Maritza Salvarezza, hasta actrices con una carrera en la televisión, como Carolina Jaume o Alejandra Paredes. “También es un espacio para los actores jóvenes, gente que está iniciando su carrera y encuentra en estas salas la ­oportunidad de empezar”, dice el director.

El Microteatro funcionó desde 2015 en una casona de la ciudadela Miraflores, con solo cuatro habitaciones para funciones. Ahora cuenta con seis salas para 20 espectadores cada una. “Hemos aprendido a hacer las cosas mejor. El desafío es mantener una programación activa”, indicó Tamariz.

En el mes de julio, por las fiestas de fundación de Guayaquil, todas las obras de Microteatro se centrarán en una canción de The Beatles.

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