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La Navidad convierte a perros y gatos en protagonistas de fotos familiares. Suéteres, gorros y pijamas aparecen en redes.
Las imágenes generan sonrisas inmediatas. Pero también despiertan dudas sobre si ellos lo disfrutan.
Vestir a una mascota no es malo por sí solo. Todo depende del tiempo, la prenda y la reacción del animal.
Los expertos recuerdan que no son humanos.
Forzarlos puede causar estrés, calor o molestias físicas, como explican en Patas en Casa.
La veterinaria Valeria Urquizo explica que lo primero es enseñarles a usar prendas. Cada mascota muestra si le gusta o no.
Recomienda que el uso sea por poco tiempo. También insiste en cepillar bien el pelaje antes de vestirlos.
Urquizo advierte que vestirlos sin cepillar provoca motas en el pelo. Eso genera incomodidad y tirantez.
Para ellos, esa sensación no es agradable. Por eso el cuidado previo es clave.
Pamela Cahott, dueña de Pet Factory, prioriza el bienestar antes que el look. Las prendas deben ser funcionales y seguras.
Sugiere telas de algodón y uso breve, sobre todo en zonas de calor. “La foto navideña puede esperar, pero su bienestar no”, indica.
Cahott recomienda hacerlo de forma gradual. Vestirlos de golpe puede generar presión corporal.
Si no les gusta, basta con la foto familiar. Luego, se retira la prenda.
Rosita Escobar, dogmom de Oso, cuenta que él es parte de la familia. Esta Navidad tendrá outfit a juego.
Desde cachorro aprendieron cuándo usar ropa. Chubasquero para lluvia y abrigo para frío.
Con ayuda de una educadora canina, entendieron que no es humanizar. Es responder a una necesidad real.
Las prendas deben ser para mascotas y de su talla.
Nada de adornos sueltos ni cascabeles.
Si se mueve cómodo, está bien. Al primer signo de molestia, se retira.


