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Kinesiotaping facial, una técnica para el rostro

Existen diferentes formas de aplicar el ‘kinesiotape’, de acuerdo con las necesidades del paciente. Las cintas deben usarse en áreas que puedan moldearse.

Existen diferentes formas de aplicar el ‘kinesiotape’, de acuerdo con las necesidades del paciente. Las cintas deben usarse en áreas que puedan moldearse.

Existen diferentes formas de aplicar el ‘kinesiotape’, de acuerdo con las necesidades del paciente. Las cintas deben usarse en áreas que puedan moldearse.

El Kinesiotaping es una técnica muy usada en la fisioterapia desde la década de los 70. A medida que se conoció mejor sobre sus efectos, se trasladó hacia el campo estético para usarlo en tratamientos de rejuvenecimiento.

Kinesiotaping es un acrónimo de kinesiología y de ‘taping’. La primera palabra hace referencia a las terapias para restablecer la normalidad de los movimientos del cuerpo humano. La segunda viene del inglés ‘tape’ o cinta adhesiva.

Esta técnica fue desarrollada por el quiropráctico japonés Kenzo Kase con el fin de obtener una venda que ofrezca soporte, pero que no limite el movimiento como lo hacen las vendas atléticas tradicionales.

La cinta es de algodón y tiene una goma médica que es apta para la mayoría de las alergias, sin embargo, se recomienda hacer una prueba en el brazo antes de aplicarla en el rostro. Tiene la capacidad de estirarse hasta un 140% de su longitud original. El objetivo es ejercer tracción en la zona afectada para corregir su función, de acuerdo con Alejandra Manosalvas, técnica facial de Face Yoga Ecuador.

La experta explica que la ‘kinesiotape’ “produce una estimulación de los mecanorreceptores, provocando una gran mejora a nivel articular y muscular, aumentando el drenaje linfático y mejorando la circulación sanguínea”.

En lo estético, se usa como un método de prevención y corrección de envejecimiento. Ayuda a mitigar las arrugas que están apareciendo y a quitar la profundidad de las que están marcadas. Es ideal para pieles hinchadas.

Berenice Benalcázar, técnica en estética integral de Skin & Beauty, cuenta que esta técnica es un gran apoyo para los procedimientos de rejuvenecimiento y ‘lifting’ facial.

Manosalvas, por su lado, usa esta técnica para ayudar a quitar el exceso de tensión de los músculos o quitar la memoria gesticular. Este preámbulo permitirá que otras técnicas, como el yoga facial, tengan un mejor resultado.
La aplicación debe realizarse por expertas, pues se basa en las líneas musculares, un conocimiento que puede ser muy técnico para la población general, de acuerdo con la experiencia de Benalcázar.

El procedimiento arranca con un masaje facial para activar los músculos. Benalcázar también opta por aparatología, que, según explica, tiene un efecto similar. A continuación, hay que limpiar a profundidad el rostro para que la cinta se adhiera al 100%.

Lo siguiente es cortar las cintas con base en las dimensiones del rostro del paciente. Estas se pegan de acuerdo con sus necesidades específicas.
Por ejemplo, para eliminar las arrugas de la frente, existe un tipo de patrón llamado corazón (foto), que consiste en unir las puntas inferiores de dos cintas con los bordes superiores redondeados.

Al aplicar también existen detalles técnicos a tomar en cuenta. Manosalvas indica que primero hay que quitarle el papel de seguridad de la cinta a una punta, con la que se creará un ancla. Una vez pegada, se presiona y eleva la piel. Inmediatamente se pega el resto de la cinta sin estirar. Así se creará la tensión necesaria.

Benalcázar deja actuar las ‘kinesiotapes’ por unos 30 minutos, pero Manosalvas explica que el tiempo puede alargarse hasta tres horas. Al tratarse de una cinta de algodón muy delgada, la piel transpira con normalidad.

La experta en yoga facial dice que esta técnica actúa como una especie de bótox natural, pues permite que la piel y el músculo se eleven, desinflamen y vuelvan a sus posiciones originales.

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