24 de septiembre de 2019 00:00

El Killa Raymi se celebró en Cuenca con ritos y danzas

La celebración fue organizada por el Gobierno Provincial de Azuay. Los rituales fueron la parte más importante. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO.

La celebración fue organizada por el Gobierno Provincial de Azuay. Los rituales fueron la parte más importante. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO.

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

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Un desfile de chasquis, demostraciones de saberes ancestrales y espiritualidad, intercambio de semillas del Austro y otras regiones fueron algunas actividades para celebrar el Killa Raymi. Se realizaron el sábado pasado en Cuenca.

También hubo danzas folclóricas y música de los pueblos indígenas y campesinos de Azuay, Cañar y Loja.

El Killa Raymi es una de las cuatro fiestas relevantes del calendario andino. Los indígenas y campesinos rinden honor a la fertilidad, a la mujer y a la luna cada 21 de septiembre. Para ellos, es la época de la siembra y coincide con el equinoccio de otoño, que es cuando el sol está en un punto más cercano a la línea del Ecuador.

El multicolor desfile de chasquis o mensajeros del imperio Inca empezó a las 10:00 del sábado pasado en el sector de Los Tres Puentes, ubicado en el sur de la ciudad.

En este evento participaron 160 actores y danzantes, que recrearon el sistema de comunicación del imperio por las redes de caminos que tenía el Tahuantinsuyo y que servía para trasladar las semillas.

Hubo carros alegóricos, adornados con granos, frutas y flores. También, se presentaron bandas de pueblo y danzas folclóricas. Los participantes recorrieron la avenida Fray Vicente Solano hasta el parque de La Madre, en el Barranco del río Tomebamba.

En este espacio, cientos de espectadores se ubicaron a los costados de la avenida para admirar las recreaciones. Se premió a las mejores alegorías.
En el parque de La Madre se vivió el Encuentro Cosmo-vivencial con la participación de más de 150 expositores en la Feria de Saberes Ancestrales. Los puestos se ubicaron alrededor de este parque, que es uno de los principales de la capital azuaya.

En los puestos hubo medicina natural, limpias energéticas y artesanías elaboradas a mano por los productores del Austro como objetos elaborados en cerámica, textiles, paja toquilla, madera, barro, cuero, entre otros. Además, se exhibió la producción agroecológica y gastronomía típica.

Este es el momento para agradecer a la Pachamama por abrirse y recibir la semilla, y a la luna por fecundarla, dijo Delfa Iñamagua, durante el ritual de iniciación. “La madre luna era una Diosa para nuestros cañaris y sigue siendo para nosotros”.

En el suelo del parque de La Madre se armó un altar en forma de luna con abundantes flores, semillas, granos y frutas como manzanas, peras, tomates, piñas, babacos, zapallos, limeños, naranjas, entre otras. De esa forma dieron vistosidad y color al ambiente.

Para armonizar este espacio sagrado y transmitir las energías a los presentes, se complementó con los elementos del cosmos representado en el agua, el fuego, la tierra y el aire. El ritual sagrado estuvo a cargo de yachaks azuayos y cañaris. Ellos destacaron la feminidad de esta celebración.

La música con instrumentos andinos y las bandas de pueblo sonaron todo el tiempo. “Así con alegría, rituales, ayunos, cantos y danzas vivían el Killa Raymi nuestros antepasados. Eran las ofrendas a la madre tierra por sus bondades, señaló María Guamán, quien llegó desde la provincia de Cañar.

Esas expresiones culturales de los pueblos de la nación cañari se rescataron en la celebración organizada –por primera ocasión- por el Gobierno Provincial de Azuay.

El objetivo de la Prefectura fue revitalizar la cultura e involucrar activamente a los jóvenes de la capital azuaya y a los visitantes nacionales y extranjeros, dijo Xavier Espinoza, director de la compañía de Economía Mixta Agra Kawsay, que pertenece a este gobierno autónomo descentralizado.

El objetivo es que estas costumbres y tradiciones de los pueblos andinos no se pierdan en el tiempo."Para nosotros no es una simple fiesta. Es muy importante porque tiene relación con el ciclo lunar, con la mujer y con el calendario agrícola”, señaló Isaura Quiroz.

En las últimas dos semanas, contó, se dedicaron a preparar la tierra y desde mañana empezarán la siembra del maíz, “que es nuestro alimento principal”.
Durante la jornada del sábado pasado también se realizó el denominado Festival de la Chicha. Allí, se repartió esta tradicional bebida a los presentes.

La jornada concluyó con una tarde cultural con la presentación de los grupos de danza y de música como Ñucanchic Arariwa, Amarun Samana Wasi y Huagra Danza. También, participaron los Quiperos, Corpuquis, Cordilleras, Miscanti, entre otros.

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