Jorge Marcos Pino: ‘La arqueología ha estado coja en temas de género’

El arqueólogo Jorge Marcos Pino. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El arqueólogo Jorge Marcos Pino. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El arqueólogo Jorge Marcos Pino. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Jorge Marcos Pino es uno de los faros de la arqueología ecuatoriana. En 1971, tras dos años de búsqueda, descubrió Real Alto, un yacimiento arqueológico de 12 hectáreas ubicado en el Valle de Chanduy, en la provincia de Santa Elena. El centro ceremonial de la cultura Valdivia corresponde a “la primera sociedad civilizada del continente”, que produjo maíz desde la fase Las Vegas (10 000 a.C. al 4 600 a.C.).

¿La figura de Indiana Jones le hizo daño a la arqueología?

A mí me decían el padre de Indiana (se ríe). Tengo sobrinos que me llaman en broma Dr. Jones. Las películas popularizaron la arqueología y en realidad lo que mostraban era una huaquería implacable y delictiva, pero divertida. Es una caricatura.

¿Lo irónico es que los museos del país están llenos de piezas de la huaquería, del saqueo?

Casi todas las piezas exhibidas son producto de la huaquería. Hay muy pocas vasijas que vienen de procesos de investigación y excavación formal.

¿Uno de los problemas de visibilidad es que contamos con muy pocos sitios monumentales?

La diferencia que existe entre Perú o México y Ecuador es que desde la revolución liberal mexicana y casi desde la misma época en el Perú se entendió la importancia de la arqueología. La idea que tiene mucha gente en el poder aquí, y que en parte es real, es que si tenemos un pasado bajo tierra tantos años, no le va a pasar nada unos años más: ‘lo cavamos después’. Y eso es un craso error. ¿Cómo planificar el futuro y entender de forma plena nuestra identidad si tenemos este tipo de deuda con el pasado?

¿No valoramos este pasado ancestral todo lo que deberíamos?

No solo que no lo valoramos, además lo destruimos. Tenemos Cerro de Hojas Jaboncillo en Portoviejo, que es el sitio arqueológico más grande que hay en el país, como muy pocos en el resto de América. Allí se dieron con miles de años de precedencia sistemas de construcción y de manejo de la siembra y distribución del agua , como se hizo luego en otras partes de América, pero mucho después. Hay que salvar Cerro de Hojas Jaboncillo, que todavía es salvable, y que es depredado por las canteras.

¿La nariz era la parte más importante de un arqueólogo?

En términos figurados. El arqueólogo debe tener algún tipo de olfato. Lo he palpado toda la vida.

¿Como al descubrir Real Alto?

Nos bajamos de la camioneta con Adán Lindao y Remo Quimis, veteranos que trabajaban conmigo. Don Adán me había dicho que las personas no iban a ese lugar cuando eran niños, se los prohibieron porque “penaban”. Era una tradición viejísima. Al meterme al monte vi unos tiestos que tenían incisiones. Como había una estudiante de Carlos Zevallos Menéndez que estaba trabajando con nosotros, estudiando los ralladores de yuca, pensé que se trataba de un rallador y tomé un trozo para llevarle. A lo que agarro el tiesto y lo miro de cerca me di cuenta que era Valdivia temprano, así encontramos Real Alto.

¿Estaban en busca del punto de contacto de los viajeros japoneses con el antiguo Ecuador?

(Emilio) Estrada pensaba que con el sitio descubierto en la comuna Valdivia (Santa Elena, 1956) se podía definir la entrada de la cultura japonesa al país, el punto a donde habían llegado los supuestos viajantes japoneses, cosa que después se descarta.

¿Pero existe un vínculo?

Hay una coincidencia de ADN de origen japonés en los pobladores de la cultura Valdivia en Ecuador, a esa conclusión hemos llegado en la investigación conjunta con rusos y japoneses, pero en porcentajes muy pequeños. El tema no tiene tanta importancia, es indudable que gente de toda esa zona del extremo oriente ruso y del mar de Japón cruzó a América.

¿Lo importante es la ruta?

No todos cruzaron por el estrecho de Bering y las islas Aleutianas. Los que llegaron a Ecuador tienen que haber pasado a la altura de Nayarit, en México, esto es lo que estamos tratando de probar. Esa es la hipótesis. Tenías la capa del polo haciendo un límite en la época de invierno, con pequeños botes y balsas pudieron cruzar con mayor facilidad.

¿Real Alto sigue produciendo conocimiento actualmente?

Sí, hemos descubierto que una de las lomas está construida con bloques de tierra secada al sol, lo que llamaríamos ladrillos de adobe. Esto implicaría que estamos haciendo telts (lo que inspiró el nombre de tola) como las de Próximo oriente, hace unos 6 500 años. Queremos ver el sitio más en profundidad en mayo, para generar toda la información científica.

En Real Alto excavó a una dama de alto rango a la que sacrificaron hombres en la tumba. ¿Era una reina o una matriarca inicial ?
El matriarcado es algo que debemos estudiar. Creo que la arqueología ha estado coja en cuestiones de género, se debe estudiar muchísimo más el aporte de la mujer a lo que llamamos civilización. Las mujeres hicieron cosas sumamente interesantes: inventar la agricultura, en algunos casos, o la cerámica, en otros . Tuvieron mucho que ver con el arte. Seis personas del sexo masculino fueron sacrificadas en la tumba de la dama. Cada cierto tiempo sacrificaban un joven, quizás estaban sellando el mismo pacto que tenían entre dos grupos o nuevos pactos con otros grupos. Tienes un sistema de parentesco. Es la primera constitución de lo que vendría a ser una revolución tribal.

¿Usted tiene otra interpretación sobre los Amantes de Sumpa, el entierro de esta pareja descubierta en un abrazo milenario en el museo de Santa Elena?

Es un sacrificio para sellar un pacto entre dos estirpes, lo vengo diciendo hace poco. Eso se llama en quechua cápac ucha (o capacocha), el entierro sacrificial para pactar, que usaron los incas mucho más tarde. Son la representación de la unión conyugal entre grupos. Lo que hacen probablemente es simbolizar a un grupo con una persona y a otro grupo, con la otra.

TRAYECTORIA

Estudió filología en Harvard (EE.UU.). Trabajó bajo la supervisión del profesor Carlos Zevallos Menéndez en el valle de Chanduy (Santa Elena). Dirige la carrera y la maestría en Arqueología del Neotrópico en la Escuela Politécnica del Litoral (Espol).

Esta entrevista se publicó originalmente en la edición impresa de EL COMERCIO, el 28 de abril del 2021.