8 de marzo de 2020 00:00

De Jipijapa a Panamá: las raíces de un nombre

Confección de sombreros de paja toquilla en Jipijapa, provincia de Manabí. Foto: Archivo EL COMERCIO.

Confección de sombreros de paja toquilla en Jipijapa, provincia de Manabí. Foto: Archivo EL COMERCIO.

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María Helena Barrera Agarwal

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Se especula a menudo sobre el modo en que los sombreros de Jipijapa terminaron por conocerse a nivel mundial bajo la inexacta denominación de ‘sombreros de Panamá’. Abundan teorías al respecto, tan variadas como anecdóticas. Las más difundidas proponen un evento -el momento en que algún personaje utilizó el sombrero- como punto de partida. Otras nociones apuntan a la apertura del Canal de Panamá como el período en que sin duda se originó tal nombre.

Lo cierto, sin embargo, es que el uso de denominaciones relacionadas a objetos de consumo no suele derivarse de un hecho histórico único. Emergen de un proceso de adopción paulatino. En el caso de los sombreros de paja toquilla elaborados en la jurisdicción de Jipijapa, la adopción de diversos nombres se encuentra directamente relacionada al desarrollo de las rutas de venta de ese producto, desde la época colonial hasta aquella republicana.

‘De Jipijapa’
El nombre original de sombreros de Jipijapa está perfectamente documentado durante la época colonial, tanto con la grafía hoy corriente como bajo otras arcaicas -‘xipixapa’,‘jipixapa’ y ‘gipijapa’. Su uso era común en los mercados a los que el producto arribaba, incluyendo aquellos del vecino Virreinato del Perú. Así lo atestigua un documento escrito por José Gabriel Túpac Amaru, en diciembre de 1777. Se trata de una lista de haberes personales, presentada ante las autoridades de la época. En ella aparece la mención: “tres sombreros de gipijapa”.

Los sombreros también hallaron mercado en el Virreinato de Nueva España. Buen ejemplo de ello es un anuncio publicado en marzo de 1792, que recoge el arribo del bergantín Nuestra Señora de los Desamparados a la ciudad de Veracruz. El navío estaba capitaneado por un tío de Vicente Rocafuerte, Pedro. Entre las mercancías que Rocafuerte transportaba, se encontraban “113 sombreros de Jipijapa”. Acapulco es otro puerto de entrada, como evidencia un anuncio de 1799, en el que se menciona la entrada de 230 sombreros de Jipijapa.

‘De Guayaquil’
Luego de la Independencia, la apertura de mercados y la normalización de las economías de la región permite que la exportación de los sombreros de Jipijapa surja como rubro importante. Su presencia dentro de los mercados internacionales es una excepción a la naturaleza de las exportaciones de América Latina, basada esencialmente en materias primas como el cacao, el azúcar y el café. Productos manufacturados constituyen una anomalía dentro de ese panorama. Víctor Bulmer-Thomas ha descrito la razón de esa excepcionalidad mencionando cómo“los sombreros Panamá […] empleaban una materia prima en la cual los exportadores latinoamericanos tenían una ventaja ante los países desarrollados; además, los sombreros se basaban en mano de obra familiar.”

Ese modo de producción y la exclusividad de la materia prima utilizada tienen un impacto en el nombre que se le confiere. Anuncios de venta de ‘sombreros de paja’ (‘strawhats’), abundan en la prensa latinoamericana y anglosajona, tanto de Estados Unidos como de Reino Unido. No pocos de entre ellos se refieren a objetos exportados de Filipinas y de Italia. El puerto de origen es, dentro de tal contexto, término indispensable: es así cómo, eventualmente, se hablará de ‘sombreros de Guayaquil’.

Es probable que las primeras alusiones así establecidas implicasen la expresión ‘sombreros de paja de Guayaquil’. La misma se hallaba aún en uso en los años treinta y cuarenta del siglo diecinueve. Hacia 1829, es ya común encontrar mención de los ‘sombreros de Guayaquil’, particularmente en la costa oeste del continente. Así, un anuncio de arribo a Valparaíso del buque inglés Friend­ship, que había zarpado desde el Callao, incluye en su detalle de mercancías nueve zurrones de sombreros de Guayaquil.

El uso pasó eventualmente a otras lenguas, ‘Guayaquil hats’, ‘chapeaux de Guayaquil’ y ‘cappelli de Guayaquil’ entre otros apelativos. Un anuncio publicado en 1838 en Washington D.C. ejemplifica el uso en inglés. Otro clasificado, publicado en Baltimore un año más tarde, es interesante por su insistencia en la calidad superior del producto ofrecido -característica esencial de los artícu­los de precio considerable a los que se refería el anuncio. El nombre aparece también en el ámbito literario: en 1849, Herman Melville incluye dos menciones en su tercer libro, ‘Mardi and a voyage thither’.

‘Sombreros de Panamá’
En 1849, dos años después de la publicación de ‘Mardi and a voyage thither’, Melville da a imprenta su obra maestra, ‘Moby Dick’. En sus páginas se halla una elocuente descripción de un sombrero de paja toquilla, ya no referido bajo el apelativo “de Guayaquil”, sino como “un viejo y valiente sombrero de Panamá”. La novela de Melville no es la primera en aludir al ‘Panamahat’. En 1831, Michael Scott, autor escocés, publica su novela ‘Tom Cringle’s Log’. Incluye en ella un personaje que gusta del mismo. La familiaridad del autor se deriva probablemente de sus experiencias durante años de residencia en Jamaica.

Precisamente es desde el Caribe que la expresión migra a la costa este de Estados Unidos y a Europa. Aparecen así, eventualmente, los ‘sombreros de Panamá’ y las múltiples traducciones derivadas de los ‘Panamahats’. Las raíces del apelativo son claras. Se retrotraen a los años postindependencia, como demuestran numerosos anuncios y detalles mercantiles en periódicos de Antigua y Barbuda, Trinidad, Jamaica y Granada. Esa evidencia antecede a todo uso fuera de tal región y es, por tanto, definitiva respecto del origen de tal uso. Uno de los primeros textos que recoge el nombre aparece en 1829, en un periódico de Antigua, en el que se habla de “pocos y muy superiores sombreros de Panamá”.

Para 1832, el nombre es usado ya en Nueva York, como atestiguan varios clasificados. El comercio crecerá exponencialmente. A finales de la década de los treinta y principios de los cuarenta, cientos de anuncios clasificados y manifiestos comerciales en Estados Unidos incluyen el nombre. Su popularidad no cesará de incrementarse desde entonces.

Sinonimia y yuxtaposición
A menudo, los tres términos –‘de Jipijapa’, ‘de Guayaquil’ y ‘de Panamá’– son utilizados de modo intercambiable e incluso conjunto. Uno de los primeros anuncios que establece tal fenómeno es publicado en 1838, en Nueva York, por la casa Naar&Brothers, detallando la oferta de “Panamá o Guayaquil hats”. Cuatro años más tarde, en 1842, esa misma sinonimia fue evidente en Boston respecto del apelativo Jipijapa: en un anuncio de nomenclatura híbrida. El título del texto específicaba “PanamaHats”, pero luego usa la expresión “Xipixapahats”. El clasificado fue publicado por un comerciante de nombre Ebenezer Wheelwright.

La familiaridad de Wheel­wright con el Jipijapa se comprende al considerar que era hermano de Isaac Wheel­wright -maestro en Quito durante el gobierno de Vicente Rocafuerte- y de William Wheelwright -primer cónsul de Estados Unidos en Guayaquil y fundador de la Pacific-Steam Navigation Company. Similar sinonimia se presentará en otros idiomas. Carlo de Amézaga, comandante de la corbeta italiana Caracciolo, mencionó en sus memorias sobre su viaje de circunnavegación del globo los “sombreros de Guayaquil, conocidos también como de Panamá”.

Los tres usos -Jipijapa, Guayaquil y Panamá- coexistieron así por casi un siglo, tanto en castellano como en otros idiomas europeos. En el momento de la apertura del Canal de Panamá, empero, ya se percibió una cierta predominancia en favor de Panamá. Con el afianzamiento de la predominancia del Istmo, esa nomenclatura prevalecerá por décadas.

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