25 de noviembre de 2020 11:34

La investigación de un tumor infeccioso salvó al demonio de Tasmania

El tumor contagioso que se encontró en esta especie fue analizado por primera vez en 1990. Foto: Pixabay

El tumor contagioso que se encontró en esta especie fue analizado por primera vez en 1990. Foto: Pixabay

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Agencia Europa Press

Un cáncer transmisible en el diablo de Tasmania ha evolucionado en las últimas dos décadas, con algunos linajes extendiéndose y reemplazando a otros, hasta casi extinguir la especie.

La dinámica evolutiva del cáncer ayuda a explicar cómo este marsupial australiano se ha puesto en peligro tan rápidamente y puede arrojar luz sobre la evolución de otras formas de la enfermedad,
según un nuevo estudio publicado en la revista 'PLOS Biology' por investigadores de la Universidad de Cambridge

El diablo de Tasmania es un marsupial carnívoro, aproximadamente del tamaño de un perro pequeño, que se encuentra solo en Tasmania, un estado insular frente a la costa sur de Australia oriental.

El tumor facial del diablo 1 (DFT1) se observó por primera vez a mediados de la década de 1990 y desde entonces se ha extendido a los demonios en gran parte de la isla, transmitido de un animal a otro a través de morder, un comportamiento social común. Sorprendentemente, las células tumorales transferidas de esta manera, en lugar de ser eliminadas por el sistema inmunológico del nuevo huésped, sobreviven y establecen un nuevo tumor. La infección suele ser mortal.

Para comprender más sobre la propagación de la enfermedad, los autores analizaron los genomas de 648 tumores DFT1 recogidos entre 2003 y 2018. Encontraron que al comienzo de la propagación del tumor, DFT1 se dividió en cinco clados o sublinajes. Dos de ellos se extinguieron, mientras que tres continuaron extendiéndose. Uno, el clado A, se dividió una vez más.

Los investigadores Young Mi Kwon, Kevin Gori y Elizabeth Murchison mapearon la distribución de cada clado, lo que reveló cómo los demonios enfermos han propagado el cáncer por el medio ambiente; sus hallazgos apoyan los de la investigación epidemiológica y destacan la importancia de la geografía para influir en los movimientos de los demonios y su enfermedad.

Los efectos de los intentos humanos de prevenir la propagación también se reflejaron en los datos: un programa piloto para eliminar animales infectados probablemente fue responsable de una serie de reemplazos de sublinaje en una región aislada.

Los autores también identificaron múltiples tipos de inestabilidad genómica en el genoma DFT1, incluida la duplicación y pérdida de genes y la ganancia o pérdida de cromosomas completos; además, describieron la frecuencia de la duplicación del genoma completo que conduce a tumores tetraploides. No obstante, el grado de diversidad genómica dentro de la población de tumores del diablo era pequeño en comparación con el que se encuentra a menudo incluso dentro de un solo tumor humano, anotan los autores.

En gran parte como resultado de la propagación de DFT1, y ahora exacerbado por la aparición de un segundo cáncer transmisible, DFT2, la población del demonio de Tasmania ha disminuido vertiginosamente y la especie ahora está en peligro de extinción. "Los resultados de este estudio pueden ser útiles para el modelado epidemiológico y la predicción de los beneficios de la intervención de gestión", apunta Murchison.

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